Fallece Pedrés, el torero manchego que creó el "tremendismo"

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Madrid, 6 sep (EFE).- El que fuera matador de toros de Albacete Pedro Martínez "Pedrés", popular figura de los novilleros de primeros de la década de los 50 del pasado siglo y creador del estilo "tremendista" del toreo, falleció hoy en Madrid a los 89 años de edad, tras una larga enfermedad.

Hijo de labradores, Pedrés nació en la aldea de Hoyavacas, entonces aledaña de la capital albaceteña, el 11 de febrero de 1932, y trabajó como dependiente de comercio hasta que emprendió el duro aprendizaje del toreo en las capeas de la Alcarria y de la Sierra de Alcaraz junto a su paisano Juan Montero, con el que formaría después una pasajera pero triunfal pareja de novilleros.

Ambos se presentaron juntos en Madrid el 8 de junio del 52, en una novillada que, aquella tarde de jueves, fijada como de descanso en el antiguo calendario laboral, se desplazaron desde Albacete hasta Las Ventas más de 3.000 entusiastas seguidores que disfrutaron del impactante triunfo de Pedrés, premiado con tres orejas y la salida a hombros de la primera plaza del mundo.

Aún compitió el de Albacete esa temporada con otro de los aspirantes punteros de la época, el vallisoletano Emilio Ortuño "Jumillano", hasta que llegó por fin su la alternativa, celebrada en la plaza de toros de Valencia el 12 de octubre de 1952.

El padrino del doctorado de Pedrés fue Miguel Báez "Litri", precisamente del torero que le inspiró a continuar las formas más aparatosas derivadas de la quietud de Manolete, cuya muerte y ejemplo marcaron a toda una gran generación de toreros, entre ellos al también valiente albaceteñeo Chicuelo II, surgido a la estela de Pedrés.

Al estilo de Pedro Martínez se le dio en llamar entonces como "tremendismo", un calificativo que cundió pues definía perfectamente esa búsqueda constante de la emoción a través de pases angustiosos y efectistas que impresionaran a las masas, con geometrías incluso al margen del clasicismo, como en los pases por la espalda de su invención y que se bautizaron como la pedresina y el fallero.

Por todo ello, el gran escritor y periodista catalán Néstor Luján, en su referencial "Historia del Toreo", definió a Pedrés como un torero "serio, adusto y melancólico, que tuvo el secreto de la espectacularidad pasiva", aludiendo a esa vocación irrenunciable de quietud y máximo ajuste con los toros ante su impasible figura.

Como matador de toros, el diestro de Albacete tuvo menos éxitos en sus primeros años, por lo que, tras una grave cornada en un pulmón sufrida en San Sebastián, se retiró durante un par de temporadas para iniciar después una larga etapa de idas y venidas, ya más templado y clásico en sus formas y en la que solía abrir a El Cordobés, hasta su despedida definitiva en Hellín el 1 de octubre de 1965.

Ya fuera de los ruedos, y después de haber abierto el camino para una larga lista de toreros de su tierra, Pedro Martínez ejerció como empresario de las plazas de Valencia y Albacete, pero fundamentalmente también como ganadero, con el hierro que puso a nombre de su hijos, por lo que alternaba sus estancias entre su finca de Ciudad Rodrigo y su domicilio en Madrid, frente al templo de Debod.

Los restos de Pedrés descansan ahora en el tanatorio La Paz, de la localidad madrileña de Alcobendas, donde mañana se celebrará su funeral a las cinco de la tarde.

Por Paco Aguado

(c) Agencia EFE

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