La falda de tablas vuelve del pasado para ponerse otra vez de moda

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Se han dejado ver en las pasarelas más importantes desde hace tiempo las faldas de cuadros, y poco a poco se ha convertido en tendencia también en la calle durante la presente temporada invernal. Pero no todas son iguales porque, de hecho, la que se lleva este año es un diseño muy concreto: la de versión mini y con tablas.

En la moda, a grandes rasgos, se pueden dividir las prendas clásicas en dos tipos: básicos, cuya tendencia siempre es lineal porque viven de soslayo el devenir de la industria -no ajenas a ello, eso sí-, y de temporada. Esta es una forma, seguro que hay muchas más, de referirnos a esas piezas que tienen una trayectoria en forma de paisaje montañoso, donde profundos valles se alternan con altas montañas. Son prendas que pueden pasar mucho tiempo en la sombra, pero que cuando se ponen de moda, se quedan con todo el protagonismo. La famosa falda de tablas es una de ellas.

Si eres una millenial de pro, conectarás de lleno con esta minifalda inspirada en el uniforme colegial de toda la vida -cómo olvidar aquellas negociaciones con mamá antes de cortarla en la que dos centímetros marcaban la diferencia ¡y de qué forma"- cuando te hablemos de Fuera de onda. No estamos a tu lado mientras lees estas líneas, pero si perteneces a la generación que creció en los 90, seguro que sabes muy bien de lo que hablamos, ¿verdad?

En la icónica película estrenada el año 95 protagonizada por Alicia Silverstone, la falda de tablas es casi un personaje más. De hecho, un cuarto de siglo después todavía muchas mujeres eligen el conjunto de chaqueta y minifalda amarilla que lleva Cher Horowitz en la ficción. Y ahora te la puedes poner más orgullosa que nunca porque está de vuelta.

Diseñada con print de cuadros, de silueta tableada -con un plisado muy marcado, incluso superpuesto en la parte delantera-, y con hebillas en un costado, generalmente dos. Son tres características únicamente, pero son esenciales. Imprescindibles para que la prenda en cuestión no pierda su esencia ni siquiera cuando se reinterpreta en clave 2021.

Como siempre ocurre en la moda con los diseños que vuelven en una especie de regreso al futuro, la mirada de los creadores actuales les aporta algo distinto que las diferencia de sus originales. ¿Cuántas veces has guardado una prenda en concreto porque sabías que volvería y al volver te das cuenta de que se nota demasiado que no es propia de la época en la que vives?

Claves para lucirla con éxito en 2021

En el caso de la falda de tablas, la clave de la versión de vanguardia reside en la hibridación entre el universo colegial y la moda preppy. Son minifaldas que sí recuerdan a los uniformes colegiales pero con un punto más maduro, más jovial y menos adolescente. Es un matiz muy sutil, pero matiz al fin y al cabo porque no es lo mismo el armario de una adolescente que el de una universitaria, ni siquiera a la hora de llevar el mismo uniforme.

El estilo preppy, propio de las universidades más elitistas del noreste estadounidense en el siglo XX, es tendencia, y no han dudado las principales firmas es poner sus ojos en la minifalda de tablas como uno de los estandartes de este estilo en clave femenina al ser el que más tierra de por medio pone con el armario masculino. Otras prendas como los jerséis de rombos, los polos o las camisas son prendas compartidas por ambos, pero no así la minifalda de tablas.

BERLIN, GERMANY - OCTOBER 02: Sonia Lyson wearing Wolford leggings, Zara beige sweater, Dior bag and skirt, Prada black boots and Bottega Veneta shades on October 02, 2020 in Berlin, Germany. (Photo by Jeremy Moeller/Getty Images)
BERLIN, GERMANY - OCTOBER 02: Sonia Lyson wearing Wolford leggings, Zara beige sweater, Dior bag and skirt, Prada black boots and Bottega Veneta shades on October 02, 2020 in Berlin, Germany. (Photo by Jeremy Moeller/Getty Images)

La segunda clave de la reinterpretación de este clásico es la libertad interpretativa que muchas firmas le han dado. Esto es propio de la moda contemporánea, donde los límites hace tiempo que no son tal. Por eso, además de insistir en los cuadros, se ha apostado por ir más allá en los estampados y también en los tejidos. No es de extrañar ver faldas vaqueras que recuerdan a nuestra protagonista en este texto, y tampoco diseños en distintos colores, tantos lisos como estampados, que se alejan de los cuadros. Otros sí se mantienen fieles en su estampado original, pero le dan una tuerca inclinando los cuadros, o incluso fusionándolos con su imagen corporativa, como ha hecho Gucci en algún diseño que está disponible en su tienda online.

Pero si hay una clave definitiva para saber traer al presente esta prenda de finales del siglo pasado, esa es cómo llevarla. Y el éxito al hacerlo pasa por saber descontextualizarla.

Actualmente, es imposible asimilar e interpretar las vanguardias en lo que a la moda se refiere si no se tiran por la borda los prejuicios y las etiquetas que cada prenda ha ido sumando a lo largo de la historia. Romper moldes, no dar nada por sentado y no cerrar ninguna puerta son tres mantras imprescindibles para no quedarte atrás. Y el ejemplo de la minifalda de tablas es ideal para entenderlo.

A priori, dirías que es incompatible con unas deportivas y una sudadera, ya que de toda la vida le va más un calzado tipo zapato o bota alta y un jersey de punto, pero ser capaz de entender que no hay nada que le vaya mejor ni peor por norma es el quiz de la cuestión. Y lo es para toda la moda en general, no solo para la minifalda de cuadros estilo preppy.

Todo es cuestión de equilibrio, buen gusto y de tener capacidad para interpretar lo que requiere cada contexto.

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