Marta Pérez, 11ª en la persecución imposible de Kipyegon en Eugene

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Photo credit: Steph Chambers - Getty Images
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Han recorrido apenas 200 metros, una recta para colocarse, una curva para coger sensaciones, y nueve de las trece atletas de la final mundial de 1.500 metros de Eugene saben que no van a subir al podio. Si albergaban alguna esperanza, ya se encarga de enterrarla Gudaf Tsegay, la campeona del mundo y plusmarquista mundial en pista cubierta, que parece rabiosa por coronarse también al aire libre, el gran escenario en el que pasar a la posteridad.

La etíope de 25 años ha pisado a fondo el acelerador y a su espalda solo corren la keniana Faith Kipyegon, la británica Laura Muir y su compatriota Faith Meshesha, que será la primera en caer vuelta y media después, chamuscada por un ritmo que le hunde hasta la 12ª posición final. Aún no han cruzado la meta por primera vez, y el resto de atletas, entre las que corre al final, la soriana Marta Pérez, que trata de lograr un equilibrio imposible, no desengancharse y encontrar un ritmo que no la queme.

El tren de la etíope pasa la primera vuelta en 55,82s y la segunda en 63s. Es su estrategia de oro para derrotar a Kipyegon, con la que acumula 13 derrotas en 13 carreras. Hace cuatro meses fue campeona mundial en Belgrado, pero allí no estaba la keniana, que no se prodiga en el invierno, que se impone en su camino hacia el reinado del kilómetro y medio. Cuando faltan 500 metros, ahí aparece Kipyegon. Se acerca a su espalda, se pone a su altura, pasa muy cerca, y las dos se rozan, parecen picarse, odiarse. Corren codo a codo durante 300 metros más, hasta que a falta de media vuelta la keniana encuentra un cambio más, y Tsegay tiene que resignarse a seguir para no perder la plata con la británica Laura Muir, que asiste a la batalla desde atrás.

Kipyegon, un dominio tiránico en el 'milqui'

Kipyegon siempre encuentra siempre un cambio más, se está convirtiendo en imbatible. Su última derrota en el kilómetro y medio ocurrió en la final mundial de Doha 2019, en la que cedió ante una Sifan Hassan pletórica. Hacía 15 meses que había dado a luz a su hijo Alyn y aún no estaba en plena forma. En el embarazo solo pareció encontrar ventajas: un respiro a su cuerpo, la mejora de la resistencia, más preocupación por su salud y un nuevo motivo por el que ganar.

Como madre, se ha convertido en la más consistente de la historia en los 1.500m. En estos dos años ha conseguido correr seis veces la prueba por debajo de 3 minutos y 54 segundos, una regularidad que no lograron ni la plusmarquista mundial Genzebe Dibaba, ni la soviética Tatyana Kazankina ni las chinas voladoras de los años 90. Y eso, sin fallar en los campeonatos, oro olímpico en Río y Tokio, oro mundial en Londres y Eugene.

Se desconoce cuál era la estrategia de Kipyegon para la final de Hayward Field. Tsegay no se la permitió mostrar, pero ya apenas hay diferencia entre los torneos internacionales y los mítines con liebres. Tres de las siete mejores marcas de Kipyegon han sido en Doha, Tokio y Eugene. Este lunes, Kipyegon llega a meta en 3:52.96. Tsegay, en 3:54.52. Muir, en 3:55.28. La batalla de las mortales la gana otra etíope, Freweyni Hailu, con 4:01.28.

Marta Pérez repite el 4:04

Marta Pérez llega 11ª, sin poder mejorar la novena plaza de Tokio. Era una de las tres atletas de la carrera que no había bajado nunca de los cuatro minutos. A punto estuvo de lograrlo en los Juegos Olímpicos, pero su estado de forma este año no es aún el de entonces, y una carrera así se convierte para ella en un calvario, en el que trata de dejarse todo en los últimos metros pero solo consigue correr otra vez en 4:04.25.

"A falta de 400 metros íbamos en grupo, pero a partir de ahí cada una ha hecho lo que ha podido. Me he visto como estoy, me habría gustado cambiar más, pero no tenía más hoy. El Europeo será otra cosa, dos carreras en lugar de tres, y no tan a ritmo, en las que influirá mucho la que sea rápida, y aquí Ennaui [la polaca Sofia, 5ª en 4:01.43] ya ha demostrado que hace el último 300 en lo que quieras", advierte sobre su próximo objetivo, para el que espera llegar más afinada, pero en el que no servirá la teoría de haber sido la tercera atleta europea del Mundial.

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