Exposoma: la causa no genética del envejecimiento prematuro en hombres

exposoma que es envejecimiento genetica hombre
Exposoma: la causa del envejecimiento prematuroILUSTRACIÓN FLY, 2000 / ZENG FANZHI

¿Cuántas veces tiramos de genética para explicar lo pintones que lucimos a nuestra edad o, todo lo contrario, para justificar lo mal que estamos envejeciendo, un argumento que tiene más de chascarrillo que de verdad científica? En realidad, atribuimos a la herencia una carga que solo le corresponde en una parte menor, porque envejecer bien o mal no tiene tanto que ver con el ADN de nuestra estirpe, sino con el exposoma, según confirman las últimas investigaciones en este campo. “El estudio de los genes explica, aproximadamente, el 25% de las enfermedades crónicas y del envejecimiento. El otro 75% que interviene en la salud y en el aspecto y funcionalidad de nuestra piel se debe al exposoma”, afirman desde el Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica (GEDET) de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

El concepto en cuestión es relativamente nuevo: fue acuñado en2005 por el científico Christopher P.Wild, director de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, para hacer referencia al conjunto de factores externos a los que está sometida una persona desde el momento mismo de su nacimiento hasta su muerte. Y aquí entra un poco de todo, desde la exposición a productos contaminantes pasando por el estilo de vida, el nivel socioeconómico o el entorno del individuo. “Hasta entonces se había pensado que envejecíamos en base a la genética que tenemos, pero ahora sabemos que los agentes ambientales y el estilo de vida influyen sobremanera.

En lo que se refiere a la piel, hay siete elementos que forman parte del exposoma: la radiación solar (donde se incluye también la contaminación digital por luz azul que emiten los dispositivos electrónicos), la polución, el tabaco, la nutrición, el estrés, la falta de sueño y las temperaturas altas”, señala la doctora Ana Molina, profesora de Dermatología en la Universidad Autónoma de Madrid.

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El exposoma, que empezó a intuirse en los círculos biomédicos hace unos años como un sospechoso habitual para acortar la longevidad, se ha convertido a día de hoy en el mayor culpable del envejecimiento, especialmente en lo que se refiere a la piel, como asegura el dermatólogo Agustín Buendía, responsable de campañas de la Fundación Piel Sana dela AEDV. “En relación con la radiación solar, tanto la luz visible como la radiación ultravioleta inducen la degradación de la matriz dérmica, modifican la composición lipídica de la capa más externa de la epidermis y modulan la pigmentación de la piel. Algunas investigaciones señalan que las personas que no utilizan fotoprotección solar diaria envejecen un24% más que aquellas que sí la emplean”, indica. Y lo mismo puede decirse del tabaco y de su causa-efecto en nuestro estado de salud en general yen la piel en particular. De hecho, un estudio llevado a cabo por dermatólogos de la Case Western Reserve University (EEUU) hace más de12 años, en el que se comparaba la apariencia de distintos gemelos idénticos, unos fumadores y otros no, ya constataba que este mal hábito triplicaba la aparición de arrugas.

Aunque tampoco había por qué refrendarlo con datos, pues las fotos dejaban meridianamente claro que los cigarrillos ponen la piel como un pergamino: arrugada, amarilla y llena de manchas. “Hemos demostrado que la nicotina reduce la formación de colágeno, lo degrada, disminuye la circulación de la piel y, además, minimiza su grosor. Y todo esto reduce su elasticidad y causa envejecimiento prematuro”, concluía entonces el doctor Bahman Guyuron, que lideraba la investigación. Después han seguido analizando casos de gemelos con otros factores asociados al exposoma y los resultados, una vez más, restan importancia a la participación de nuestros progenitores en nuestra forma de envejecer y ponen el foco directamente en nosotros y nuestras circunstancias.

Exposoma y biología: un (perjudicial) matrimonio bien avenido

Y esto parece solo la punta del iceberg, porque, según apunta Antonio Ortega, dermatólogo de Clínica Menorca, el estudio del exposoma todavía está dando sus primeros pasos. “Se ha comprobado que las interacciones en el cuerpo entre diferentes sustancias contaminantes no solo suman, sino que pueden potenciarse. El exposoma y la biología son interactivos; los genes, el microbioma y otros factores individuales pueden protegernos o hacernos más vulnerables, pues la sensibilidad a estas sustancias es personal”, aclara. Este doctor abunda en la participación del resto de factores que configuran el exposoma y que afectan sobremanera a nuestra cara bonita: “Existe una relación demostrada entre la contaminación ambiental y el envejecimiento de la piel. A más exposición a partículas pequeñas, niveles de dióxido de nitrógeno y niveles altos de ozono, mayor número de hiperpigmentación y surcos. Pero la mayor evidencia científica se encuentra en cómo la alimentación afecta a la piel. Una dieta rica en antioxidantes puede retrasar los efectos de la vejez, al igual que evitar una ingesta excesiva de alcohol. Por otra parte, el estrés crónico puede dar lugar a una disfunción del sistema inmune, estrés oxidativo y daño del ADN, factores vinculados con el envejecimiento cutáneo. Y también parece inducir a un declive en la permeabilidad epidérmica.

En cuanto al sueño, algunos estudios muestran que dormir menos de cinco horas favorece la reducción de la función barrera de la epidermis”. Lo bueno es que muchos de estos siete factores que conforman el exposoma que envejece nuestra piel están en nuestras manos. Además, hay un comodín, la cosmética, que si bien no hace milagros por sí sola, puede contribuir a contrarrestar los daños acumulativos del exposoma en la piel, que aceleran su deterioro y desencadenan un estrés oxidativo que nos arruga como una pasa. ¿Algunos activos que pueden salir al rescate? “Ácido hialurónico, antioxidantes como la vitamina C, retinol, retexturizantes, tensores, prebióticos que favorezcan el equilibrio del microbioma cutáneo, protector solar de amplio espectro, provitamina D, hidroxiácidos, y vitaminas A, B, B y C, que activan las 35 defensas naturales de la piel a la vez que combaten las arrugas y líneas de expresión”, detalla el doctor Ortega.

Ahora que sabes que lo importante no son las cartas que te han tocado en el ADN al nacer y que tú eres el actor principal de tu propio envejecimiento, ya puedes dejar de culpar a la genética de tu todos tus males o, al menos, de quienes te echan años encima.