La explicación a la contradicción de la OCU en su ranking de las mejores galletas

Las galletas son un producto que muchos consumen habitualmente... sin embargo, en la mayoría de los casos, su composición nutricional no es la más saludable. Ni siquiera las tipo María "sin azúcares añadido" que, según la OCU, son las "mejores galletas". (Foto: Getty)
Las galletas son un producto que muchos consumen habitualmente... sin embargo, en la mayoría de los casos, su composición nutricional no es la más saludable. Ni siquiera las tipo María "sin azúcares añadido" que, según la OCU, son las "mejores galletas". (Foto: Getty)

Pasan los años y, a pesar de las innumerables y cada vez más sofisticadas ofertas disponibles en los estantes de los supermercados, las galletas tipo María siguen ocupando un lugar principal en las despensas españolas. Son varias las generaciones que han crecido desayunando y merendando las clásicas galletas redondas que ostentan, según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), el título de las "mejores galletas". Pero contrariamente a los que pueda parecer, que ocupen el primer puesto del ranking de la OCU no quiere decir que sean saludables.

Estamos hablando, en concreto, de la versión “sin azúcares añadidos” de las galletas tipo María, que también pueden ser rectangulares o cuadradas. De entre todas las galletas del mercado estas con las mejor valoradas por dicha asociación, que las incluye en la categoría de 'galletas simples' porque no llevan toppings ni rellenos de chocolate o a base de frutos secos o bizcochos.

Las galletas María de Carrefour son las elegidas por la OCU. (Imagen: Carrefour)
Estas son según la OCU 'las mejores galletas María' del super. (Imagen: Carrefour)

Las otras 'ventajas' de este tipo de galletas son que contienen el porcentaje de grasa más bajo (un 15 por ciento) y mejores puntuaciones en Nutriscore, seguidas de las de barquillo y las con chocolate. Las de sándwich y otras de diferente composición, como las de hojaldre, bizcochos o rellenas, serían las peores desde el punto de vista nutricional.

Sin embargo, las razones que aduce la OCU solo llevan a engaño. Muchas personas piensan que estas galletas son light o saludables por no incluir azúcares añadidos ni chocolate, frutos secos, leche o cualquier otro ingrediente. Pero, cuidado, porque la propia organización se contradice.

Para llegar a sus conclusiones, la OCU elaboró un informe sobre galletas, englobado dentro del Proyecto Alimentación saludable, en el que analizó 305 variedades de galletas y descubrió que hasta 253 galletas infantiles seleccionadas tienen una valoración D o E en Nutriscore, la más baja posible. Escogieron las infantiles porque son las que más se consumen, como un sustituto a los almuerzos de media mañana y a las meriendas tradicionales.

Solo 15 galletas obtuvieron una valoración A o una B y se trata, como decimos, de las tradicionales galletas tipo María "sin azúcares añadidos" pero con edulcorantes, que suelen ser las menos apetecibles para los niños.

Es precisamente el azúcar, en este caso su exceso, el aspecto que más lastra su valoración nutricional. La OCU advierte que, de media, uno de cada tres gramos de este tipo de galletas son directamente azúcar.

Hasta "las que excluyen el azúcar lo suelen sustituir por polialcoholes, un tipo de edulcorantes cuyo consumo puede tener efectos laxantes, más en niños si cabe por su bajo peso corporal. Pero es que el resto de los ingredientes no son mejores: grasas saturadas, que pueden sumar otro tercio del peso, harinas refinadas, aromas y todo tipo de aditivos". 

Además, según explica la propia OCU en otro documento en el que desgrana los verdaderos ingredientes de las galletas: "la poca fibra que tienen (un 3 por ciento) suele ser añadida, lo mismo que los posibles minerales y vitaminas, innecesarios si se sigue una dieta variada y equilibrada".

Por tanto hay que entender que el término "0 azúcares" o "sin azúcares añadidos" no supone que las galletas o cualquier otro producto que incluya esta denominación en sus envases sea más saludable que los que no lo llevan. Hay que fijarse en el resto de ingredientes, y en las proporciones porque lo que sí que suele implicar es que el azúcar se sustituya por edulcorantes que tienen una propiedad endulzante hasta 600 veces superior.

Si tenemos en cuenta que según las Declaraciones Nutricionales Autorizadas y las Condiciones de Uso fijadas en varios reglamentos europeos que regulan el tema, “solamente podrá declararse que no se han añadido azúcares a un alimento si no se ha añadido al producto ningún monosacárido ni disacárido, ni ningún alimento utilizado por sus propiedades edulcorantes”. Así, una marca puede estar añadiendo sirope de ágave o miel a un alimento y cumplir lo que dice la ley. Pero lo que realmente exige la legislación para hacer esa declaración nutricional de “sin azúcares añadidos” no coincide con lo que espera o entiende el consumidor.

El problema es que esa lista de equivalentes al azúcar es muy larga: sacarosa, fructosa, jarabe de fructosa, jarabe de maíz, jarabe de ágave, siropes, caramelo, dextrosa, melaza, almíbar, miel… y para detectar los edulcorantes en la lista de ingredientes, hay que saber reconocerlos.

Por otro lado, tal y como apunta el doctor Juan José López, endocrino de la SEEN: "Los alimentos 0% azúcares no utilizan azúcar como fuente edulcorante, pero si el original tenía un valor calórico muy elevado a partir de otros macronutrientes como grasas, el valor de este seguirá siendo elevado, y por lo tanto pueden desequilibrar el balance energético y engordar”.

Es decir, que tenemos que revisar los componentes que tienen estas supuestas galletas saludables para saber realmente qué estamos comprando. Para ello, deberíamos partir de una norma general aplicable a todos los productos alimenticios: si las galletas contienen más de 4 o 5 ingredientes normalmente no son saludables, porque suelen ser ultraprocesados.  

"En los ingredientes no hay azúcares añadidos, pero en la tabla nutricional el consumidor puede observar que, por ejemplo, pueden contiener un 25 o 30 por ciento de azúcares, porque se ha procesado el producto. Pasa con los cereales del desayuno, por ejemplo. Las familias pueden pensar que esos cereales son más sanos, cuando no lo son”, advierte el experto.

En cuanto al contenido graso de las galletas, la OCU estima que es de un 21 por ciento de media, pero hay galletas en las que más de un tercio de su peso (38 por ciento) es grasa. Aunque las grasas saturadas de palma, palmiste, coco o shea (o karité) son mayoritarias, estas van dejando paso a otras grasas menos saturadas, y más saludables, como son el aceite de girasol alto oleico. Con todo y con ello, las grasas saturadas suponen de media el 43 por ciento del total de las grasas.

Pero más allá de los porcentajes, que pueden resultar confusos para muchos consumidores y variar en función de las variedades, hay algo innegable: a pesar de parecer "simples", las galletas tipo María están compuestas principalmente por harina de trigo y azúcar (aunque no tenga añadidos).

O sea que su primer componente es una harina refinada, sin aporte de fibra. Por eso se considera un carbohidrato de absorción rápida, pudiendo generar picos de insulina en la sangre. Como segundo ingrediente en la lista tenemos esa sustancia tan poco recomendable y adictiva de la que llevamos hablando todo el artículo. Y, ¡ojo! Según sinazucar.org, ocho unidades de galletas María corresponden a tres terrones de azúcar (12g).

Después vendría el lío de la grasa vegetal, que en el mejor de los casos podría ser aceite de oliva o, en peores casos, aceite de girasol. Algunas incluso todavía llevan aceite de palma, que como sabes no es nada recomendable, ni en dietas saludables ni en ninguna otra.

También pueden contener jarabe de glucosa y fructosa (azúcar con otro nombre), lactosa (que también contiene azúcar, aunque en este caso está presente de manera natural), gasificantes, emulgentes y antioxidantes. Químicos y más químicos que nuestro organismo no necesita, pero que son necesarios en estas galletas nada 'simples' para que conserven su estado perfectamente. Y recuerda que su aporte de fibra es tan escaso debido al tipo de harina usada (refinada y sin el grano completo para una mejor absorción digestiva). Vamos que lo mires como lo mires es un producto ultra procesado poco recomendable.

Por eso endocrinos y nutricionistas afirman que "se pueden consumir como algo ocasional, pero no como una merienda o snack diario". Lo que dice la OCU es que las María "sin azúcares añadidos"  son la opción menos mala (digámoslo así) en el caso de que vayas a tomar galletas, pero hay otras alternativas mucho más nutritivas como una manzana o un yogur natural, alimentos con un mayor contenido en proteínas y fibra. Así nos mantendremos saciados la mayor parte del tiempo y no se convertirán en una adicción.

Lo ideal es sustituir las galletas por bocadillos de pan integral con aceite y tomate o queso, además de por piezas de frutas o un puñado de frutos secos naturales (sin salar ni freír). Incluso un trozo de pan integral con chocolate negro resulta más sano que las galletas.

Para terminar: ten presente que en la elección de un alimento ‘light’ o saludable en la dieta hay que valorar que los nutrientes que contenga tengan las propiedades adecuadas.

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