El exitazo de última película de Spider-Man acaba de destapar una realidad preocupante para el cine

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Spider-Man: No Way Home ha arrasado en taquilla, lo que no es ninguna sorpresa para nadie. La nueva aventura del hombre araña de Marvel, con Tom Holland a la cabeza, prometía reunir lo mejor del legado del personaje y ofrecer un buen puñado de emociones fuertes a los espectadores, lo que, a pesar de la pandemia y el aumento de los casos por la variante Omicron, ha hecho a acudir a los espectadores en masa a los cines a descubrir de primera mano sus sorpresas. 

Y no solo ha obtenido el mejor estreno de la pandemia, sino uno de los mayores debuts históricos de una película. Aunque sus datos tienen tras de sí una realidad aciaga para el cine.

MJ (Zendaya) prepares to freefall with Spider-man in Columbia Pictures' SPIDER-MAN: NO WAY HOME.
MJ (Zendaya) prepares to freefall with Spider-man in Columbia Pictures' SPIDER-MAN: NO WAY HOME.

Tras su estreno el pasado fin de semana, Spider-Man: No Way Home ha recaudado un estimado de 253 millones de dólares en solo Estados Unidos, lo que la convierte en el tercer mejor estreno de la historia en territorio estadounidense. Solo la superan Vengadores: Endgame con 357,1 millones y Vengadores: Infinity War con 257,6. En el resto de territorios internacionales las crifras son igual de espectaculares, puesto que ha obtenido otros 334 millones de dólares que suman un total global de 587,2 millones. Es decir, unos 521 millones de euros.

Con dichos datos, en tan solo un fin de semana se ha posicionado como la película más taquillera del 2021 en Estados Unidos, superando así a títulos como Shang-Chi ($224,5 millones), Venom: Habrá matanza ($212,4 millones) o Viuda Negra ($183,6 millones). En el ranking global se posiciona como la sexta película más exitosa del año, siendo solo superada por tres producciones chinas y blockbusters como Sin tiempo para morir ($773,7 millones) o Fast & Furious 9 ($726,2 millones). Sin embargo, viendo las cifras del trepamuros en un solo fin de semana, es muy probable que acabe el año superándolas a todas.

Por eso, con las navidades por delante y con el furor generado, es de esperar que se convierta en la primera película en sobrepasar la barrera de los 1.000 millones de dólares de la era del COVID-19. Y es un hecho que hay que celebrar, puesto que tras casi dos años de ausencias de estrenos, con muchas películas apostando todo al streaming o a los estrenos simultáneos o con cintas conformándose con recaudaciones muy pobres, el público por fin ha dejado el miedo atrás y se ha lanzado a ir en masa a los cines. Sin embargo, existe un dato importante que merece reflexión aparte: que el público en general solo haya estado dispuesto a ello con un evento de la magnitud de Spider-Man: No Way Home y no con el resto de los títulos potentes que hemos tenido a lo largo de 2021. Porque han sido muchos.

Timothée Chalamet y Rebecca Ferguson en Dune (Foto: Chia Bella James / Warner Bros)
Timothée Chalamet y Rebecca Ferguson en Dune (Foto: Chia Bella James / Warner Bros)

Este dato hace presagiar una triste realidad para el cine en la gran pantalla. Y es que, puestos a analizar el magnífico imán millonario de Spider-Man, todo apunta a que a partir de ahora solo los grandes fenómenos cinematográficos ya consolidados entre el público como tal podrían ser capaces de mover a los espectadores de la comodidad del streaming. Se trata de una realidad que ya se estaba instaurando desde antes de la pandemia, puesto que no parábamos de ver cómo mayoritariamente los grandes blockbusters y franquicias se disputaban toda la taquilla mientras que las producciones de mediano presupuesto eran desplazadas a las plataformas. Pero el COVID-19 ha acelerado este proceso.

Al final, con la enorme oferta audiovisual que hay ahora mismo y con la reducción del periodo de exclusividad de las películas en cines, al espectador seguramente le vaya a dar igual esperar un poco más a ver los estrenos si tiene en sus manos un catálogo casi infinito de películas gracias a las plataformas. Solo grandes eventos como Spider-Man: No Way Home van a generar la sensación de querer ver la película antes que nadie, descubrir sus sorpresas antes que lleguen a las redes, de formar parte del fenómeno cinematográfico, de querer verla en las mejores condiciones posibles. Pero muy pocas películas están al alcance de ofrecer esta experiencia, solo importantes franquicias instauradas como el Universo Cinematográfico Marvel.

Ya hemos visto durante este 2021 que ni siquiera grandes blockbusters como Dune o El escuadrón suicida han motivado a los espectadores a desplazarse a pagar el precio de una entrada de cine para disfrutar de la película en pantalla grande. No en la escala de Spider-Man. Ni siquiera las otras apuestas de Marvel en 2021, Shang-Chi o Eternals, consiguieron el mismo éxito, precisamente por tratarse de historias nuevas, no instauradas aún entre la audiencia. Si observamos el ranking de lo más taquillero de 2021, encontramos que Eternals se conformó con $399 millones cuando las películas de Marvel solían superar los mil millones antes de la pandemia. Mientras que el resto de producciones en el top 10 (donde 3 son películas chinas) son largometrajes que parten de sagas de éxito y ya conocidas: Godzilla vs. Kong ($467 mill.), Venom: Habrá Matanza ($498 mill.), Spider-Man: No Way Home ($587 mill. y sumando), Fast & Furious 9 ($721 mill) y Sin tiempo para morir ($773 mill.)

Con este resumen y el éxito fenomenal de Spider-Man podríamos confirmar que la pandemia no es excusa para que el público se mueva en masa a las salas, puesto que Spider-Man ha llegado en el que posiblemente sea el peor momento del año por el avance de Omicron y no parece haber asustado tanto. Parece que la industria se enfrenta a la triste realidad de que, si no tiene fenómenos entre manos y grandes eventos cinematográficos, la audiencia no se movibiliza. No como antes. Y al final, esas producciones que cuestan cientos de millones de dólares podrían terminar desapareciendo, dividiendo el mercado entre pocos fenómenos globales que puedan recuperar lo invertido en taquilla y el streaming.

Porque, simplemente, la situación de la exhibición cinematográfica está cambiando y la realidad de aquí a unos años va a ser muy diferente a cómo la recordábamos.

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