Si existiesen los superalimentos, la horchata podría ser uno de ellos

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Dos vasos de horchata endulzada con canela. (Photo: etorres69 via Getty Images/iStockphoto)
Dos vasos de horchata endulzada con canela. (Photo: etorres69 via Getty Images/iStockphoto)

Dos vasos de horchata endulzada con canela. (Photo: etorres69 via Getty Images/iStockphoto)

Helados, gazpachos, aguas de frutas y horchata. Efectivamente, esta bebida típica de Valencia es un básico de la despensa de verano para hidratarnos y disfrutar de un agradable momento de relax en una noche de verano.

Amigos tiene muchos. Pero también enemigos que acusan a la horchata de no ser muy saludable, por su alto contenido en azúcares. Algo que es una verdad a medias o sólo en algunas ocasiones.

¿Qué es exactamente la horchata? Es una bebida vegetal, como la de soja, avena o almendras, elaborada a partir de chufas machacadas —un tubérculo con un sabor dulce que se produce en Valencia—, agua y azúcar en las proporciones adecuadas.

“La horchata es una bebida muy recomendable en esta época porque es muy hidratante: un 80% es agua, el resto es chufa y azúcar”, explica Karen de Isidro, dietista y nutricionista de Doctoralia. Es precisamente en la cantidad de azúcar donde reside la diferencia entre una horchata natural, la que aconsejan los nutricionistas, y aquella industrial que tiene azúcares añadidos para que dure más tiempo. “La mejor es la que sea la más natural posible, la artesana, porque ya lleva el dulzor propio del tubérculo. Y si se le quiere echar más azúcar, se puede optar por estevia, azúcar de abedul o canela”, aclara la experta en nutrición.

Desde el punto de vista nutricional, esta bebida vegetal tiene vitaminas, minerales —fósforo, magnesio, potasio, calcio y hierro—, proteínas y antioxidantes. “Es un alimento muy nutritivo”, afirma de Isidro. Además, añade la experta que es una bebida perfecta para celíacos —no contiene gluten—, intolerantes a la lactosa, alérgicos a la leche, diabéticos, personas con el colesterol alto, por su alto índice de ácido oleico, y pacientes hipertensos, por su bajo contenido en sodio.

“La horchata de chufa debe ser considerada con toda justicia como uno de los componentes tradicionales de la dieta mediterránea ya que, junto con las verduras en ensalada, las legumbres variadas en los distintos arroces, el pescado, las carnes blancas, el uso del aceite de oliva y los cereales, es la bebida refrescante por excelencia. Por sus propiedades nutricionales cumple con creces con las características que como grupo tienen el resto de los alimentos considerados como constitutivos de la dieta mediterránea”, explican en la web de la DO Chufa de Valencia.

A esta cantidad de cualidades nutritivas se une una importante novedad, advierte la dietista y nutricionista: un estudio del CSIC publicado en el mes de mayo “ha comprobado que con tres días consumiendo un vaso de horchata diario se ha podido modificar la microbiota. La horchata por sus componentes, especialmente por su almidón que es resistente, ayuda a que nuestro intestino cree bacterias beneficiosas para nosotros. Y para las personas con problemas digestivos también es muy interesante”.

“Tomar un vaso grande de horchata natural durante tres días basta para producir cambios en la microbiota intestinal asociados a un perfil microbiano más saludable. Así lo han demostrado en el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en un ensayo con 35 personas voluntarias, que tomaron 300 mililitros diarios de horchata sin pasteurizar, con todo su almidón y sin azúcar añadido, durante tres días. Los resultados, publicados en la revista científica Nutrients, sugieren que el consumo de este producto tradicional elaborado a partir de la chufa puede mejorar la salud digestiva y el estado general de salud”, recoge la web del CSIC.

“El almidón de la chufa, cuando se enfría, se convierte en resistente y nuestro organismo no lo digiere, pero sí lo digieren los microorganismos de nuestro intestino y eso contribuye a fortalecer la salud intestinal, el sistema inmunitario y, como demuestran los últimos estudios, la salud mental pues nuestro cerebro está muy conectado con el intestino”, expone de Isidro.

Ahora bien, en el estudio la horchata utilizada era natural, sin pasteurizar, con todo su almidón y sin azúcar añadido. “En Valencia es fácil tomar esa horchata artesanal de la que hablamos, pero en el resto de España cuesta encontrarla, así que lo ideal sería hacerla en casa. Eso sí, la horchata natural te va a durar dos o tres días, y la industrial casi un año”.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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