Eurovisión y el shock de ver un pabellón abarrotado de público sin mascarillas

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Por Alberto Cano.- El festival de Eurovisión 2021 ya está en marcha. Tras su cancelación en 2020 como consecuencia de la crisis sanitaria de la COVID-19, la música, emoción, excentricidad y alegría vuelven a inundar las televisiones europeas en una edición aún muy marcada por el coronavirus y las restricciones. Sin embargo, durante la apertura del festival en la primera semifinal, no nos pasó desapercibido el griterío del público y unas gradas del Ahoy Arena de Róterdam a rebosar de gente sin mascarilla y sin guardar distancia de seguridad

¿Cómo era esto posible?

Pese a lo que pueda parecer, lo cierto es que la organización del festival ha extremado las medias frente al virus. Se ha reducido el número de eventos, se ha limitado la presencia de miembros de delegaciones y prensa, se ha establecido un estricto protocolo en caso de contagios, todos los presentes en el Ahoy Arena deben someterse a continuas pruebas e incluso se ha dado la oportunidad a algunos países de actuar en remoto, como ha sido el caso de Australia.

Sin embargo, en un último momento se dio luz verde a la presencia de público durante del festival. Aunque eso sí, solo a un número muy reducido de espectadores que debían de cumplir unas condiciones muy específicas.

Aunque en los planos que se vieron en televisión todo parecía igual que en la época pre-pandemia, sobre todo en las imágenes finales de las actuaciones en las que se enfocaba al público, solo se abrió un 20% del aforo del Ahoy Arena, al que solo podían acceder aquellos que compraron su entrada para la edición cancelada de 2020. Se permitió a los asistentes estar sin mascarilla y no guardar distancia, pero antes debían de presentar una PCR negativa que se hubiera realizado en un plazo máximo de 24 horas a la celebración de la gala del festival a la que se quisiera asistir. Además, debían aceptar realizarse otra prueba adicional cinco días después del evento para controlar el rastreo de posibles casos. Claro, todas estas medidas previamente valoradas y aceptadas por las autoridades sanitarias de los Países Bajos.

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En un principio, la organización barajó cuatro escenarios posibles antes de la celebración de Eurovisión. El primero de ellos planteaba organizar el festival con total normalidad, una opción que fue totalmente descartada dado el estado actual de la pandemia. El segundo, suponía la celebración del festival en Róterdam con todas delegaciones presentes, con público guardando distancia de seguridad de 1,5 metros y con un limitado número de equipos en las delegaciones y en la prensa. El tercero, la opción por la que finalmente se ha optado, mantenía las limitaciones del anterior pero añadiendo la posibilidad de que las delegaciones que no pudieran viajar a los Países Bajos actuaran desde su país de origen. Y finalmente, como ocurrió con Eurovision Junior el pasado 2020, en caso de un cierre total de las fronteras holandesas se propuso la opción de que todos los participantes enviaran actuaciones pregrabadas.

Por suerte, y aunque nos resulte extraño tras un año viviendo en estado de alarma, el control de la pandemia ha permitido celebrar Eurovisión con aparente normalidad e incluso prescindiendo de la distancia de seguridad y el uso de mascarillas. Aunque ya ha habido algún susto referente a contagios en las delegaciones, como ha sido el caso de Gagnamagnið, los representantes de Islandia, que van a quedarse sin actuar en la segunda semifinal del jueves y en el final del sábado al dar uno de ellos positivo en COVID-19. No obstante, podrán hacer uso de las grabaciones de los ensayos generales para presentar su candidatura a los espectadores.

Habrá que ver que es lo que ocurre en el caso del público, puesto que una PCR obligatoria puede ser un gesto inútil si desde el momento que uno se la hace hasta que llega al evento ha realizado otras actividades, como por ejemplo, el mero hecho de desplazarse al recinto del festival. 

Además, aunque el 20% del aforo pueda parecer un porcentaje reducido, en un lugar como el Ahoy Arena que tiene espacio para 16.000 personas supone la presencia de unos 3.200 espectadores. Y claro, hablamos de 3.200 personas sin mascarilla y sin guardar distancia en un país con una incidencia alta en coronavirus como es los Países Bajos. Y viendo los vídeos de las actuaciones, la presencia del público parece de todo menos segura.

Esperemos que no haya más inconvenientes y Eurovisión pueda seguir su curso hasta la gran final de este sábado 22 de mayo, donde por fin, tras una larga odisea no exenta de críticas y polémicas, veremos a Blas Cantó sobre el escenario eurovisivo representando a España con Voy a quedarme.

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