¿Es posible perdonar? Un etarra arrepentido y su víctima estremecen con su charla en ETA, el final del silencio

Teresa Aranguez

Sin miedo y en voz alta. Así ha querido hablar el periodista Jon Sistiaga de uno de los capítulos más aterradores en la historia de nuestro país. Lo ha hecho a través de ETA, El final del Silencio, la nueva serie documental de Movistar+ que se estrenó el pasado 31 de octubre en #0 y que llegará en siete entregas. Pero, aviso para navegantes: que nadie espere un reportaje a la antigua usanza con un narrador contando los hechos y punto. Nada que ver. Su enfoque es mucho más humano, real y profundo. Tanto, que en el primer episodio Zubiak, asesino y víctima se sientan a comer a la mesa para dialogar cara a cara, y con una naturalidad que toca la fibra sensible, de una de las muertes que más impacto causó en la sociedad española, la del ex gobernador civil de Guipúzcua, Juan María Jáuregui.

(Movistar, Twitter(@JonSistiega)
(Movistar, Twitter(@JonSistiega)

En son de paz, sin rencores y con una generosidad que traspasa la pantalla, su viuda Maixabel Lasa recibe en su casa, e incluso cocina para Ibon Etxezarreta, más conocido como Potxolo, uno de los asesinos de su marido. Una charla que conmueve y sorprende para bien por las miradas sinceras, las confesiones poderosas y el nivel de entendimiento que durante muchos años los políticos, la propia banda y la sociedad en general no fueron capaces de alcanzar. “Saber que dos de las tres personas que mataron a Juan Mari están arrepentidas me reconforta”, expresa con una voz pausada y llena de verdad la protagonista de este primer episodio. “Quiero darte una segunda oportunidad porque ahora mismo sois los mayores legitimadores de la violencia armada”, le dice a Ibon.

Unas palabras que llegan directamente al alma del verdugo de su marido, cómplice de una veintena de atentados y que todavía cumple condena. De su voz se desprende un profundo dolor, arrepentimiento y, sobre todo, respeto por la mujer a la que arrebató el sueño de una familia feliz y la alegría de vivir. “Cuando me dicen, ‘¿le has pedido perdón?’, yo perdón no te he pedido primero porque lo hecho es imperdonable”, expresa el ex miembro de la banda terrorista ETA con una mirada que a veces le cuesta mantener firme. Sus años en prisión, el análisis de la historia a posteriori y, especialmente, la relación con sus víctimas le han convertido en un hombre arrepentido y dispuesto a demostrar que se puede rectificar.

Pero el daño ya está hecho y eso no se borra de la noche a la mañana. La viuda de Juan Mari no tiene reparo en reconocerlo y, entre copa y copa de vino, además de darle una oportunidad también le dice sus verdades con contundencia. “Prefiero ser la viuda de Juan Mari que la madre de un terrorista”, confesó sin pelos en la lengua ni anestesia en esta conversación a mantel puesto. Ibon le responde y de nuevo la situación deja al espectador sin palabras. “Yo también prefiero ser Juan Mari a Ibon, Conociéndote a ti he conocido la figura de Juan Mari. No sabía quién era realmente. Vuestro dolor es hoy mi dolor”.

Su mujer le saca de dudas y le cuenta con un orgullo que emociona hasta las lágrimas y un amor que sigue más vivo que nunca quién era su esposo. Un hombre de principios, abierto al diálogo, siempre en la búsqueda de soluciones y dispuesto a tender unos puentes que, desgraciadamente, no tuvo la oportunidad de construir. “Él os hubiera convencido de que lo que estábais haciendo estaba mal”, le dice sincera Maixel sobre el hombre de su vida. “Para mí Juan Mari fue la persona en la que más me he apoyado yo. No ha habido una persona como Juan Mari en mi vida, ni mujeres, ni hombres”.

Tenía 49 años cuando recibió dos balazos en El Frontón, un bar de Tolosa, Guipúzcua, un 29 de julio del año 2000. Se encontraba charlando con su amigo y director de informativos de la televisión vasca ETB, Jaime Otamendi, cuando dos terroristas se le acercaron por la espalda y le dieron dos tiros en la nuca. No llevaba escolta pues aseguran era un hombre campechano y fiel a sus costumbres que velaba poco por su seguridad. La última conversación con su mujer fue minutos antes del atentado, ajenos al dolor que estaba por llegar. Según contaba un artículo de la época en el diario EL PAÍS, la pareja se puso de acuerdo en quién compraría los periódicos de ese día y quedaron para verse después. Pero ese momento nunca llegó. Tras los impactos de bala, luchó todo y más por su vida pero finalmente la perdió en la clínica de la Asunción dejando a una esposa y una hija con una herida que nunca cicatrizará del todo.

(Movistar)
(Movistar)

Con este fuerte arranque, siempre desde el respeto a las víctimas, Jon Sistiaga y Alfonso Cortés Cabanillas abren esa herida con un único fin, el de hablar sin tabúes ni censura de un pasado muy reciente en nuestro país. Un terrible episodio que comenzó el 7 de junio de 1968 con el asesinato del guardia Civil, José Pardines, y que ponía punto y final el pasado 3 de mayo del 2018 con un comunicado de la banda terrorista anunciando la disolución de todas sus estructuras. Con ETA, el final del silencio Jon y todo su equipo rinden un homenaje absoluto a las víctimas contando sus testimonios de manera individual o colectiva a través de su mirada a este conflicto que supuso un antes y un después en sus vidas. Siete entregas que nos acercan a esos 50 años de terror, miedo, dolor, treguas, negociaciones y, lo que es más duro, a 826 muertes.

En los próximos episodios veremos y escucharemos a otros familiares que vivieron la misma pesadilla y a personalidades clave en la lucha contra el terrorismo como Jaime Mayor Oreja, José Antonio Ardanza, Jesús Eguiguren, Xavier Iraola, Margarita Robles y Juan María Atutxa, entre otros. También serán recordadas otras víctimas como Miguel Ángel Blanco, Gregorio Ordoñez, Fermín Monasterio e Isaías Carrasco a quienes mataron a sangre fría. Como contraparte y con quien el público decidirá si hay empatía o no, están los ex militantes arrepentidos de ETA, Ibon Etxezarreta y Mikel Azurmendi, quienes cuentan sin máscaras ni adornos lo que ellos vivieron desde el otro lado.

Una oportunidad única para reconciliarnos con el pasado, explorarlo desde la distancia y presentar a las nuevas generaciones que no vivieron el terrorismo un capítulo determinante en nuestro país contado por sus propios protagonistas.

Para seguir leyendo:

Hache, el tráfico de drogas como trasfondo sigue haciendo caja

Épocas y personajes que nos gustaría ver en El Ministerio del Tiempo