Un estudio retrata el daño mental que provocan los filtros de las fotos en redes sociales

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Imagen del video del Proyecto Autoestima de Dove que conciencia sobre el impacto que la presión de la apariencia en las redes sociales y la autodistorsión digital pueden tener en la autoestima de los jóvenes.
Las niñas sólo quieren compartir fotos "perfectas" de sí mismas en las redes sociales, y el 47 por ciento decide no publicar la foto cuando no está satisfecha con su aspecto. Imagen del video 'Qué hay detrás del selfie', del Proyecto Autoestima de Dove, que conciencia sobre el impacto que la presión de la apariencia en las redes sociales y la autodistorsión digital pueden tener en la autoestima de los jóvenes.

Después de un año en el que se ha incrementado significativamente el tiempo de uso de pantallas y, por ende, la exposición a los ideales de belleza poco realistas, un estudio analiza el impacto de los filtros o aplicaciones de retoque en la percepción que las jóvenes españolas tienen de sus cuerpos y el papel que juegan las influencers en esa distorsión.

Para entender la magnitud de la situación, el Proyecto Autoestima de Dove -siempre pendiente del 'body positive'- ha realizado un estudio, que incluye a más de 500 españolas de entre 10 y 17 años, en el que se revela que el 23 por ciento de las encuestadas “no se ve lo suficiente bien” si no edita sus fotografías y el 20 por ciento se siente decepcionada por no tener en la vida real el aspecto que tiene en sus fotos de internet.

Es decir, que cuando editan las fotos no lo hacen por diversión sino que el 69 por ciento de las niñas asegura que intenta cambiar u ocultar al menos una parte de su cuerpo cuando se va a hacer una foto para sus redes sociales. La cara, el cabello, la piel, los labiosy la tripa son las partes del cuerpo que las jóvenes editan más, en este orden. En general, la mayoría reconoce que desearía estar más orgullosa de su cuerpo de lo que actualmente está.

Todo esto tiene un por qué. Sin ni siquiera darnos cuenta hemos estado asistiendo a un proceso gradual en el que hemos pasado de añadir un poco más de contraste para tener mejor color y ocultar el tono cetrino o de disparar desde arriba para ocultar la papada… a volvernos adictas a filtros que suben las cejas, rasgan los ojos (incluso les cambian el color), engrosan los labios, rellenan los pómulos, borran las ojeras… Vamos que literalmente, cambian los rasgos.

Lo más alarmante de todo es que mientras los adultos lo hacemos, ellos nos ven. Y esta conducta ha pasado a ser imitada por jóvenes y menores vulnerables que no están preparados, que no son capaces de diferenciar ambas realidades y que no deberían tener que preocuparse por su aspecto físico. 

De hecho, como revela el estudio, en España el 72 por ciento de las niñas de 13 años (la edad que más marca a las niñas en cuanto a autoestima) ya se han descargado un filtro o aplicación de retoque fotográfico.

Al preguntarlas si creen que la autoedición y uso de filtros tiene algo negativo, la mitad cree que “no hay nada malo”, ya que “la mayoría de adultos lo hace” y 6 de cada 10 tampoco ve ningún problema, porque “la gente de su edad también los utiliza”.

Para denunciarlo y concienciar sobre el impacto que tiene en los jóvenes la presión de las redes sociales, Dove ha lanzado videos impactantes como este, donde queda patente la auto-distorsión digital a la que se somete a nuestros niños y niñas. La campaña pretende ser viral (con la ayuda de todos); bajo los conceptos #SinDistorsiónDigital (#NoDigitalDistortion) y #TransformemosLaBelleza (#LetsChangeBeauty), Dove invita a la industria y la sociedad a crear una definición de belleza más inclusiva y menos idealista para que las niñas crezcan en un ambiente digital sano.

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"Hay filtros que se usan de forma creativa, pero el peligro llega cuando el uso es para distorsionar la realidad y ajustarse a estrechos estándares de belleza", explica Sandra Andrés Bach, Marketing Manager de Skin Category en Unilever. 

Es entonces cuando puede llegar a ser perjudicial para la autoestima de los jóvenes. "Y sabemos que muchas chicas, cada vez más jóvenes, sienten presión por editar sus fotos y crear algo "perfecto", pero irreal".

El estudio ha confirmado que las chicas que distorsionan sus fotos son más propensas a tener una baja estima corporal, en comparación con las que no distorsionan sus fotos en absoluto. 

También cabe destacar que mientras que el 84 por ciento de las niñas de entre 10 a 13 años consideran tener una autoestima alta, en la franja de edad inmediatamente superior, de los 14 a los 17 años, la cifra desciende casi a la mitad (48 por ciento). Lo cual sería un indicativo del verdadero poder de las redes.

La preparación y validación de la foto antes de ser compartida es un paso crucial

Otra de las conclusiones del estudio es que para las jóvenes lo fundamental es gustar, encajar, sentirse aceptados y recibir una respuesta positiva. Así, el 42% admite que invierte más de 10 minutos en preparar la foto que va a postear y se hace, una media, de 7 selfies. Aún después de esto, 4 de cada 10 chicas valida la foto escogida con sus amigos antes de publicarla.

Además, el estudio muestra la gran influencia que tienen las influencers en las jóvenes españolas. De hecho, el 46 por ciento de las chicas asegura que para ellas es importante que la foto que compartan sea similar a lo que sube una influencer.

No obstante, el 57 por ciento asegura que le gustaría que los influencers representaran diferentes tipos de belleza. Si esto fuera así, el 65 por ciento de las encuestadas cree que estarían menos preocupadas por su aspecto. De hecho, el 65 por ciento dice que le gustaría que las redes sociales reflejarán más la vida real y 7 de cada 10 jóvenes confiesan que le gustaría ser capaz de centrarse más en quienes son y no tanto en su aspecto físico.

“Aunque ciertos aspectos de las redes sociales pueden fomentar la conexión y el bienestar, en los últimos años, decenas de estudios científicos han demostrado que las redes sociales pueden influir negativamente en la confianza en el cuerpo, el estado de ánimo y la autoestima. Esto sucede cuando los usuarios pasan mucho tiempo publicando selfies, utilizando aplicaciones de edición y filtros para alterar su apariencia, comparándose con otros y buscando validación a través de comentarios y likes", explica la profesora Phillippa Diedrichs, psicóloga investigadora del Centro de Investigación de la Apariencia de la Universidad del Oeste de Inglaterra y experta en imagen corporal.

Por lo tanto, añade, "es imprescindible que ayudemos a los jóvenes a desarrollar habilidades para navegar por las redes sociales de una manera saludable y productiva". Y en esto tenemos que estar todos a una como sociedad. En este sentido, la psicóloga asegura que todavía hay mucho que hacer ya que a pesar de que esta distorsión existe y ya está empezando a causar mucho daño en las preadolescentes, muchos padres no saben cómo enfrentarlo. 

El 40 por ciento de las encuestadas coinciden en que sus padres no entienden la presión que sienten por “aparecer perfectas” en las redes sociales. "Queremos cambiar la situación y contribuir con herramientas, como nuestra guía didáctica para los padres y familiares, a ayudar a los jóvenes a navegar por las redes sociales de forma positiva”, añaden desde Unilever. 

Todo el que desee participar en el cambio puede echar un vistazo en Cómo mejorar la autoestima en la era de las redes sociales, y seguir tres consejos muy básicos:

  • Hablar sobre las redes sociales y la imagen propia. Para facilitar esta conversación entre un adulto y un niño sobre los retos a los que se enfrentan en internet, Dove, en colaboración con el Centro de Investigación de la Apariencia de la Universidad del Oeste de Inglaterra -el mayor grupo de investigación del mundo centrado en el papel del aspecto y la imagen corporal en la vida de las personas-, ha creado nuevas herramientas, validadas académicamente y gratuitas. En el nuevo Kit de Confianza del Proyecto Autoestima de Dove tendrás las claves para ayudar a que las redes sociales sean un espacio positivo donde poder ser uno mismo libremente.

  • Predicar con el ejemplo y publicar más fotos propias sin retocar. Publica más imágenes sin retocar y sin editar en las redes sociales. Juntos, podemos llenar las redes sociales de imágenes realistas, sin retocar. 

  • Abogar por una definición más amplia de la belleza en el mundo online. Adopta una postura que impulse una representación de la belleza online más diversa, inclusiva y realista que muestre a las niñas y mujeres tal y como son, no como otros creen que deberían ser.

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