Si estudias y entrenas, descubre lo que puede hacer por ti la glutamina

Los deportista de alto rendimiento suelen consumir glutamina como suplemento dentro de su dieta diaria. Como está considerada un aminoácido no esencial, nuestro cuerpo la produce de manera natural a partir de ciertos alimentos. Otra opción, como hacen algunos atletas, es que la consumas en cápsulas o comprimidos.

En ocasiones, nuestro cuerpo no logra sintetizar la cantidad de aminoácidos que requiere el organismo. Esto suele ocurrir en momentos de mucha tensión física o psíquica, pero también se detiene la producción natural de este aminoácido con enfermedades y lesiones corporales. La edad es otro de los motivos por los que disminuye la generación de glutamina de manera natural.

Una de las funciones de este aminoácido es la de regular el azúcar en la sangre. Algo fundamental si estás expuesta a un rendimiento físico alto, que no tiene que ser solo el deportivo. Ya conocemos las consecuencias a las que se expone nuestro organismo cuando atravesamos momentos de estrés en el trabajo o en la familia. 

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¿Cuáles son las propiedades de este aminoácido?

La glutamina se encuentra en alimentos altos en proteínas. Aunque sus propiedades son múltiples algunas de las más significativas están vinculadas a la recuperación física.

A nivel muscular es utilizada después de duras sesiones de entrenamiento para estimular la recuperación del músculo trabajado y aumentar la masa muscular. En estos casos se puede ingerir hasta tres o cuatro veces al día, como un suplemento, dependiendo de los motivos por los que un deportista la necesite.

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Si estudias y entrenas, descubre lo que puede hacer por ti la glutamina

En caso de estar atravesando un estrés prolongado, muchos profesionales la recomiendan por sus propiedades para prevenir problemas estomacales, intestinales, incluso úlceras.

Las ventajas de este aminoácido son variadas. Hidrata y permeabiliza las células pero también ayuda a prevenir situaciones derivadas de la depresión o el estrés, como el insomnio, la ansiedad y la inestabilidad anímica.

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¿Quiénes pueden consumirla?

La glutamina es igualmente beneficiosa tanto para mujeres como para hombres. Podemos  hacer una diferencia entre quienes la consumen y la búsqueda de resultados.

Muchas personas lo emplean como un suplemento solamente por motivos deportivos como puede ser el entrenamiento de alto rendimiento. En este caso, la dosis y la forma de suministrarse varía según el peso, la edad y la ocasión. Si este es tu caso, lo más recomendable es que te asesores con un profesional de la salud. La glutamina es de venta libre en farmacias y su coste ronda los 20 €. Nadie mejor que tu médico de cabecera para asesorarte si crees que la necesitas.

La otra clase de consumidores  de glutamina, son aquellos que lo hacen de manera natural para generar un bienestar físico y mental a partir de nutrientes que se pueden consumir a diario. 

Una alimentación rica y variada ayuda a tu organismo a producir glutamina de manera natural y en las cantidades que tu cuerpo lo necesita. Los productos que favorecen su generación son algunos lácteos como el yogur, el queso fresco y la leche. También se encuentra en verduras y vegetales, sobre todo los de hoja verde, como la lechuga, el perejil, las espinacas y la rúcula. La carne de pavo, el pescado, los huevos, las legumbres y los cereales también contienen estas propiedades. Ten en cuenta que es importante conocer los motivos por lo que vas a aumentar la producción de este aminoácido.

Si estás embarazada o en período de lactancia no está aconsejado la ingesta de glutamina como suplemento, pero sí de manera natural.

¿Cómo saber si necesito más glutamina de la que mi cuerpo genera?

Lo mejor para responder a esta pregunta es que consultes con profesionales. Los motivos por lo que puedes necesitar un suplemento de glutamina están relacionados con el cansancio y recuperación física y mental.

Si te sientas agotada, agobiada por una situación de estrés familiar o tienes lesiones que tardan en curarse, es probable que necesites un extra de este aminoácido. Saberlo es fácil, con un análisis de sangre de rutina el especialista puede detectar si te hace falta y en qué cantidades. A veces, basta solamente con modificar algo en la alimentación o cambiar hábitos. 

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