5 estrategias que usan los narcisistas para manipularte

El 6,2% de la población padece un trastorno narcisista de personalidad, pero muchas más tienen este rasgo de personalidad acentuado. [Foto: Getty]

Todos somos narcisistas. En cierta medida. Una dosis de amor propio no solo es necesaria sino imprescindible para construir una autoestima sólida y tener éxito socialmente, como reveló un artículo publicado en Scientific American. Sin embargo, “el egoísmo no es amor propio, sino una pasión desordenada por uno mismo”, según Aristóteles.

Cuando esa pasión por uno mismo se descontrola, hasta el punto que la persona necesita constantemente la atención y los halagos de los demás para apuntalar su autoestima, es probable que estemos cara a cara con un narcisista.

Una persona narcisista se vuelca excesivamente en sí misma, mostrando una escasa empatía hacia los demás, a quienes suele usar como un medio para conseguir su fin: alimentar su prepotencia y sentimientos de grandeza. Por eso la relación con un narcisista suele estar matizada por la manipulación, la cual nos arrastra a vivir una auténtica montaña rusa emocional.

¿Cómo te manipulan los narcisistas?

Para reafirmar su ego desmesurado, a menudo los narcisistas manipulan a los demás. [Foto: Getty]

1. Proyección: Yo no soy negativo, el negativo eres tú

Los narcisistas no son capaces de lidiar de manera madura y asertiva con la realidad, sobre todo cuando esta va en contra de sus deseos, aspiraciones o delirios de grandeza, por lo que no es inusual que activen un mecanismo de autoengaño destinado a proteger su frágil ego. Es raro que los narcisistas reconozcan sus errores, defectos o debilidades ya que ello va en contra de sus fantasías de éxito, poder, brillantez, perfección y/o belleza.

Por eso no dudarán en proyectar sus problemas o características negativas en quienes le rodean. De hecho, la proyección es un mecanismo de defensa a través del cual se exorcizan cualidades indeseadas y se depositan en los demás para mantener indemne la imagen idealizada del “yo”.

Si te acusan de que le estás engañando, es probable que sean ellos quienes te estén engañando. Te dirán que eres egoísta cuando ellos solo piensan en sí mismos. Al proyectar sus errores e inseguridades, ponen el foco de atención en ti mientras se liberan de su responsabilidad. Al convertirte en el “malo de la película” y hacer que cargues con todas las culpas, ellos interpretarán el personaje positivo, reafirmando así la imagen distorsionada que tienen de sí mismos.

2. Reencuadrar la historia: Corten, corten, corten… ¡Acción!

Los narcisistas suelen cambiar la narrativa de los hechos a su favor, para que los perciban bajo una luz más favorecedora. Para lograr su objetivo, no dudan en truncar selectivamente la historia, presentando únicamente el momento en que la parte perjudicada reaccionó a su comportamiento tóxico, como si todo comenzara en ese punto.

En práctica, “olvidan” mencionar que fueron ellos quienes iniciaron el conflicto, quienes lanzaron la primera piedra, para enfocarse únicamente en la reacción de su víctima. Así logran presentarla como el verdugo. De hecho, si no estás muy seguro de ti, es probable que caigas en su trampa y comiences a preguntarte si realmente eres el culpable de lo ocurrido.

No es inusual que las personas narcisistas recurran a un lenguaje manipulador y engañoso para reencuadrar la historia. Dirán que “solo estaban haciendo lo mejor para ti” o que “estaban bromeando y te lo tomaste demasiado en serio”. Al obviar o minimizar su agresión, logran convertirse en las víctimas de la historia, enmarcan su posterior reacción como defensa propia y se sienten legitimados para atacar de manera frontal.

3. Minimizar tu valía moviendo los postes de la portería

Las personas narcisistas creen que son únicas y especiales - en el peor de los sentidos - ya que esa idea les lleva a sentirse superiores y menospreciar a los demás. Experimentan una necesidad excesiva de admiración, de manera que a menudo para llegar al capitel, necesitan que otros desciendan hasta el pedestal. Y eso significa que no dudarán en minimizar tu valía, ya sea en una relación de pareja, paterno-filial o entre colegas de trabajo.

Una de sus técnicas preferidas consiste en mover los postes de la portería para que te resulte imposible marcar un gol. En práctica, cuando notan que te sientes feliz o satisfecho, cuestionarán esos motivos y te “propondrán” un nuevo objetivo. Si le comentas que te sientes feliz con el amor de tu pareja, te preguntará por qué no se han casado todavía. Si le dices que te sientes realizado en tu trabajo, te preguntará por qué no eres director de proyectos.

El secreto radica en exigirte cada vez más para que nunca puedas alcanzar la meta. Te obligarán a luchar por su aprobación, mientras aumentan cada vez más las expectativas o las cambian por completo, lo cual generará la sensación de que no eres lo suficientemente bueno o no estás a la altura. Así los narcisistas se refuerzan en su papel de referente, situándose siempre un nivel por encima, de manera que un día, sin que te des cuenta, descubrirás que te estás esforzando por satisfacer sus expectativas y no las tuyas.

4. Triangulación: No eres lo suficientemente bueno para mí

Para sentirse superiores, los narcisistas necesitan hacerte sentir inferior. [Foto: Getty]

Una de las estrategias de manipulación preferidas de los narcisistas es la triangulación, un “juego tóxico” que tiene efectos malsanos en quien lo sufre. Se trata de incluir a una tercera persona – real o ficticia – en medio de la relación con el objetivo de manipularte y controlarte, haciendo que te sientas inseguro, desvalorado y/o celoso.

Primero el narcisista te colmará de atenciones y afecto, para luego retirarlos poco a poco, mientras te compara con esa tercera persona, haciéndote entender que la “culpa” de que la relación haya cambiado es tuya porque no eres lo suficientemente comprensivo, honesto, cariñoso, bondadoso, comprometido…

Esas críticas - directas o veladas – tienen como objetivo devaluarte, por lo que te harán sentir inferior, haciendo que dudes de tus ideas, creencias, decisiones y comportamientos. Al hacer leva en sentimientos como la vergüenza, el miedo a perderles o la culpabilidad, el narcisista logra que asumas su punto de vista y te olvides del tuyo, de manera que recibirá toda la atención, el control y la adulación que estaba buscando, mientras te sometes a sus deseos.

5. Discusiones sin sentido, ad infinitum

Las personas narcisistas no están dispuestas a reconocer sus errores, por lo que no dudarán en recurrir a una auténtica ensalada de palabras, sofismas, falacias de la lógica y argumentos circulares para desorientarte y desviarte del tema principal, en caso de que te hayas atrevido a mostrar tu desacuerdo o desafiarle de alguna manera.

Sus discusiones interminables son una trampa emocional con un único objetivo: confundirte, desacreditarte y frustrarte. Es probable que incluso te hagan sentir culpable simplemente por tener ideas propias que difieren de las suyas. Ante sus ojos, tú eres el problema. Y si no eres capaz de escapar de sus argumentos, ante tus ojos, también te convertirás en el problema.

En algunos casos, es probable que el narcisista llegue a humillarte directamente ya que los insultos son la forma más rápida de desprecio para degradar tu inteligencia, apariencia, comportamiento y/o decisiones, a la vez que invalidan tu derecho a pensar o sentir de manera diferente. Sin embargo, ten en cuenta que la ira narcisista suele ser el resultado de un falso sentido de derecho y superioridad.

¿Cómo lidiar con un narcisista – sin morir en el intento?

Si demuestras que tienes una autoestima sólida, el narcisista dejará de lanzarte dardos envenenados. [Foto: Getty]

La regla de oro: mantén tus emociones bajo control. Es difícil, pero si pierdes la paciencia y dejas que tus emociones tomen el mando, el narcisista habrá ganado la batalla llevándote a su terreno. Habrá descubierto cuáles son tus puntos débiles y volverá a tocarlos en el futuro para manipularte a su antojo.

También es importante que te mantengas fiel a lo que piensas y sientes. No permitas que el narcisista te haga dudar de tus decisiones y mucho menos que juzgue tus sentimientos o minimice tus logros y esfuerzo. Si se da cuenta de que tienes una autoestima a prueba de balas, dejará de lanzarte dardos envenenados.

Por último, si necesitas abordar algún tema sensible, intenta asumir un tono conciliador, jamás acusatorio. No olvides que en el caso de “los narcisistas grandiosos, la violencia se desencadena comúnmente por amenazas a la autoestima, mientras que los narcisistas vulnerables reaccionan con rabia por el miedo al abandono”, según concluyó un estudio realizado en la Universidad Napier de Edimburgo.

Es mejor que le hagas saber a esa persona cómo te afectan sus comportamientos y cómo te gustaría que fuera vuestra relación. Utiliza más el “nosotros” que el “tú”. Y recuerda que las críticas, sin un plan de acción alternativo, suelen ser estériles. La clave radica en hallar una manera de ser asertivo mientras calmas su ego sensible.


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