¡Estoy embarazada! (Sí, qué alegría, pero no me quiero poner como una foca)

Mónica De Haro

Frente a la ‘Pregorexia o Mamirexia’ se impone el sentido común

Esta 'mami fit' practicaba Kick-boxing en la semana 38 de embarazo. ¡Cuidado! El pánico que tienen algunas mujeres a subir de peso puede acarrearte un disgusto serio. (Foto: Getty)
Esta ‘mami fit’ practicaba Kick-boxing en la semana 38 de embarazo. ¡Cuidado! El pánico que tienen algunas mujeres a subir de peso puede acarrearte un disgusto serio. (Foto: Getty)

Es difícil escapar a la presión y no dejarse arrastrar por las modas y tendencias que nos bombardean día y noche, que prácticamente nos ‘exigen’ ser y estar perfectas a todas horas y en cualquier circunstancia. Casi todas las mujeres (entre las que me incluyo) vivimos obsesionadas con nuestra figura y nos pasamos la vida preocupadas por esos malditos michelines.

Las más motivadas son capaces de llevar un estilo de vida fit sin importarles el momento vital en el que se encuentren, pero hay un momento en el que la cosa se nos complica, ¡y mucho! Incluso para las que han encontrado el equilibrio entre dieta-kilos y ejercicio. Me refiero al día en el que das positivo en la prueba de embarazo.

A la incertidumbre de si todo irá bien se suma la preocupación por engordar. (Foto: Getty)
A la incertidumbre de si todo irá bien se suma la preocupación por engordar. (Foto: Getty)

Después de la euforia inicial empiezan los miedos, a todo. Pero hay uno que podría afectar directamente tu salud y al desarrollo de tu bebé: la ‘Pregorexia’.

Un trastorno similar a la anorexia que se produce porque la futura madre siente no miedo sino pánico a engordar durante la gestación y no acepta cómo tal los cambios fisiológicos que le están sucediendo a su cuerpo. Se trata de un trastorno de conducta alimentaria y, desde luego, estar embarazada y extremadamente delgada no es natural. Así que más vale que te lo tomes con calma y no te obsesiones por mantener una figura delgada.

No existen datos que cuantifiquen las mujeres que afectadas por este desorden, pero se calcula que el 30 por ciento de las gestantes no aumenta de peso de forma correcta. Esto no significa que sufran pregorexia, aunque, estudios realizados en el Reino Unido, apuntan que un 7,6 por ciento de las mujeres embarazadas a las que se estudió tenía síntomas compatibles con trastornos de la conducta alimentaria, y el 23,4 por ciento estaba muy preocupada por su peso y su figura.

Empieza a preocuparte si notas alguno de estos síntomas:

  • Temor o fobia irracional a engordar.

  • Control excesivo sobre la ingesta calórica diaria.

  • Seguir planes intensivos de ejercicio físico.

  • Sentimientos de fijación con tener una figura delgada a pesar el la barriga del embarazo

  • Problemas para cumplir con el aumento de peso que corresponde al mes a mes del embarazo.

  • Evadir comidas.

  • Buscar la manera de justificar tu conducta.

¡Estoy embarazada! (Sí, qué alegría, pero no me quiero poner como una foca)
¡Estoy embarazada! (Sí, qué alegría, pero no me quiero poner como una foca)

Al principio puede que pase desapercibido porque en los tres primeros meses del embarazo, estos síntomas pueden llegar a enmascararse con los propios de la gestación: nauseas y vómitos.

Pero no los ignores, en serio, si ves que te pasa esto, díselo a tu pareja, a tu madre, a tu mejor amiga… Pero ¡no te calles! Y por supuesto, habla con tu médico y con el ginecólogo por si te recomiendan ponerte en manos de un especialista.

“El aumento de peso en el caso de las embarazadas se considera normal y no debemos darle mayor importancia”, comenta la doctora Amparo Ruiz, directora de IVI Valencia.

El desarrollo normal del embarazo hace que se vaya ganando peso, por eso se hacen controles periódicos en los que, entre otras cosas, te pesarán, para comprobar que todo avanza como debe.

“En caso de que este aumento de peso fuera escaso, excesivo o incómodo para la mujer, la mejor recomendación es que visitar a la matrona, que te dará algunas pautas de alimentación para que tu peso se ajuste al adecuado según el momento en que se encuentre tu embarazo” añade la doctora Ruiz.

No se trata de comer menos, ni de comer por dos, simplemente intenta comer MEJOR. (Foto: Getty)
No se trata de comer menos, ni de comer por dos, simplemente intenta comer MEJOR. (Foto: Getty)

Por otro lado, el entorno también debe estar pendiente de estos cambios de actitud en la mujer embarazada.

“Ante cualquier cambio en la relación con la comida, la pareja o los familiares deberían ponerse en contacto con el ginecólogo o el médico de cabecera. El doctor mismo debería sospecharlo en una paciente que no aumenta, o pierde peso, durante el embarazo”, añade la ginecóloga Fulvia Mancini, responsable médica de clínicas Eva, en Cataluña.

Además, según los expertos, las mujeres que han sufrido trastornos de la alimentación en el pasado son más propensas a sufrir ‘Pregorexia’, si bien, haber padecido un trastorno de este tipo en el pasado no es garantía de sufrir ‘Pregorexia’ durante el embarazo.

No es necesario comer por dos, ni adelgazar por dos. Los hidratos de carbono complejos, las proteínas, la fibra, el consumo de agua, la vitamina D, el ácido fólico, la vitamina B 6 , la vitamina B 12, la vitamina C, el hierro, el calcio y el yodo, son macro y micronutrientes que deben estar incluidos en tu alimentación para evitar alteraciones en los patrones de crecimiento y desarrollo fetal, y otros riesgos tanto para ti como para el bebé.

Y no hablamos de cosas banales. Además de padecer anemia, desnutrición, calambres musculares, descalcificación ósea o pérdida de cabello, el feto puede sufrir alteraciones cardíacas como bradicardia y arritmias, retraso de crecimiento intrauterino, retraso mental o parálisis cerebral, malformaciones óseas, digestivas o cardiovasculares y, en casos muy graves, se puede llegar a la muerte intrauterina.

La importancia de seguir hábitos saludables:

Desde las instituciones sanitarias se insiste, cada vez más, en la importancia de adoptar una correcta alimentación como método para prevenir enfermedades y problemas de salud, así como para mantener un peso adecuado, estés o no embarazada.

Adquirir ciertos hábitos puede resultar beneficioso para nuestra salud, tanto a corto plazo, por la mejoría física que representa, como a largo plazo, como herramienta de prevención de enfermedades.

Generalmente, la mayoría de expertos coinciden en unas pautas básicas recomendadas para ello:

  1. Realizar 5 comidas al día: es importante distribuir las calorías a lo largo del día, siendo las comidas más importantes el desayuno, la comida y la cena, pero sin olvidar comer algo a mitad mañana y a media tarde.

  2. Empezar el día con un buen desayuno: la combinación de algún producto lácteo, cereales y fruta nos aportará una buena dosis energética para encarar el día.

  3. Tomar 5 piezas de fruta o verduras al día: estos alimentos aportan agua, fibra y vitaminas a nuestro organismo. Además, la fibra tiene efecto saciante.

  4. Practicar deporte varias veces a la semana: no es necesario realizar grandes esfuerzos, simplemente con 30 minutos diarios o una hora varias veces a la semana puede ser suficiente.

  5. Beber agua: es importante mantener nuestro cuerpo bien hidratado, siendo recomendable beber entre dos y tres litros de agua al día.

  6. Limitar el consumo de refrescos, dulces y alimentos fritos: Su aporte de azúcares y grasas para nuestro organismo es desmesurado, y además se trata de alimentos poco nutritivos.

Y recuerda, lo normal es que una embarazada gane entre 9 y 12 kilogramos, puesto que el peso del bebé junto con el de la placenta y el líquido amniótico corresponde a unos 7 kilogramos, más o menos.

En cuanto a los aportes diarios recomendados: en el caso de una mujer con actividad media durante el primer trimestre, le correspondería una ingesta de 2.000 kilocalorías, y entre 2250 y 2500 kilocalorías durante el tercer trimestre de embarazo.

Por favor, tenlo en cuenta y antes de intentar seguir cualquier tipo de dieta estricta por tu cuenta, consulta con tu médico o acude a un nutricionista, nadie mejor que ellos para aconsejarte y darte la mejor solución. ¡Cuídate! Ya tendrás tiempo de recuperar la silueta más adelante.

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