Este gesto que haces a diario (muchas veces) pone en riesgo tu salud

Lo ideal es limitar el consumo de sal a menos de 5 gramos al día (aproximadamente una cucharadita de café)

Deja que añadir sal a tus platos. Tomas el doble de lo recomendado. (Foto: Getty)

La sal es indispensable para la vida, ya que es la mayor fuente de sodio de nuestra dieta, representando más del 90 por ciento, pero también parece tener un efecto perjudicial para la salud si se consume en exceso.

“Existen estudios que prueban la relación entre el consumo de sal en exceso y las enfermedades cardiovasculares, y existe también una asociación epidemiológica con otras enfermedades como la osteoporosis o determinados tipos de cáncer”, advierten los doctores Cancer y Botella.

“La cantidad de sal que los riñones no son capaces de eliminar se acumula en la sangre. Esto aumenta la presión arterial (hipertensión), lo que puede terminar desencadenando trastornos renales y cardiovasculares”, nos cuenta Carmen Escalada, nutricionista clínica del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras instituciones sanitarias internacionales recomiendan para la población adulta en general con una vida sana y sin esfuerzos prolongados el consumo medio de 5 g de sal al día, “lo que equivale a una cucharadita de café o a 2 g de sodio al día, y que se garantice que sea sal yodada”, apuntan los doctores Emilia Cancer y Francisco Botella, miembros del área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

Te equivocas por partida doble: tomas más sal de la que debes (el doble), y encima no es yodada

En España, los datos publicados por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) sobre el consumo de sal de la población española, indican que se ingieren 9,7 g de sal al día, cifra muy superior a la recomendada.

“En concreto, el 87,5 por ciento de la población ingiere más de 5 g de sal al día, el 20% de la sal ingerida se añade en el cocinado-mesa, el 72 por ciento de la sal ingerida proviene de alimentos procesados (sal oculta), especialmente embutidos, pan y panes especiales, quesos y platos preparados”, alertan desde la SEEN.

Además, hay documentos que señalan que los españoles no saben qué sal compran (marina, yodada, etc.), por tanto no se utiliza de forma universal la sal yodada.

 

¡No te pases! Además de estropear el sabor natural de los alimentos, alteras su propiedades nutritivas. (Foto: Getty)

Como explican los expertos, podemos dividir la sal que consumimos en ‘visible’ e ‘invisible’. En contraste con la creencia popular de que la sal añadida durante el cocinado y condimentado de los platos (la sal ‘visible’) constituye el mayor porcentaje del consumo de sal, esta representa solo el 20 por ciento.

La sal ‘invisible’ que proviene de los alimentos corresponde al 80 por ciento del consumo total de sal, y se encuentra:

  1. La presente de forma natural en los alimentos, un 8-10% del consumo de sal total.
  2. La sal añadida en los alimentos procesados (platos preparados, snacks, pan, quesos, cereales…), entre un 70-72% del consumo de sal en la dieta. Esta sal añadida en los procesados, al igual que la ‘visible’, es la que se puede reducir, opinan los especialistas de la SEEN.

Cantidades de sal de los alimentos

De acuerdo a la Sociedad, en general se considera que el alimento contiene mucha sal si aporta más de 1,25g por cada 100g, o poca sal si aporta menos de 0,25g por cada 100g.

Para conocer la cantidad de sal presente en los alimentos envasados y poder elegir así la opción más saludable debemos leer siempre el etiquetado nutricional.

Si en el etiquetado aparece referido el contenido en sodio del alimento, podemos calcular su contenido en sal multiplicando los gramos de sodio por 2,5. “Así pues, un alimento que contiene 0,19g de sodio por 100g, tiene de contenido de sal por 100g: 0,19×2,5 =0,475g. En este caso el producto tendría un contenido medio de sal”, explican desde la SEEN.

La comida no necesita tanta sal. Reduce su consumo poco a poco y sustitúyelo por otro condimento más saludable. (Foto: Getty)

Trucos para reducir el consumo de sal en el día a día

  • Una forma fácil para reducir la sal en la dieta es no añadírsela a los alimentos, a los guisos, o a las ensaladas y en su lugar reemplazar el sabor con hierbas, especias, limón, vinagre, pimienta, ajo, etc.
  • No echar sal mientras cocinamos, sino al probar la comida es otra recomendación.
  • Existe una amplia gama de alimentos con contenido reducido de sal que pueden sustituir a las variedades que habitualmente se consumen con más sal. Si los incorporas de manera gradual a tu dieta, favorecerás el cambio a sabores menos salados sin apreciar gran diferencia.
  • Hay que mirar bien lo que compramos. El contenido de sal puede oscilar dependiendo de las variedades y las marcas, por esto es necesario comprender el etiquetado nutricional y elegir las opciones más saludables.
  • ¡Ojo con las cantidades! También debes ser consciente de que la cantidad de sal consumida va en relación a la cantidad de alimento ingerido. No es necesario dejar de comer alimentos con alto contenido en sal, simplemente reducir su frecuencia de consumo e intentar elegir la opción o marca que contenga menos.

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