Este fin de semana practica el ‘nesting’, la última tendencia saludable

Quedarse en casa rebaja la ansiedad y los niveles de estrés

El ‘nesting’ forma parte de la filosofía ‘Slow Down’, la desaceleración como fórmula para ser feliz. (Foto: Getty)

El ‘nesting’ ha llegado a nuestras vidas para tirar por tierra todas las consignas anteriores; y si aún no sabes qué es y por qué debes practicarlo te lo vamos a contar. Esta nueva moda nos anima a atrincherarnos en nuestro ‘hogar, dulce hogar’ todo el fin de semana con el objetivo de recuperarnos del frenético ritmo que llevamos a diario.

Si bien antes podía considerarse que quedarse en casa por sistema durante el fin de semana -sin pisar la calle, sin ver la luz del sol, sin hablar con nadie y sin hacer nada- era de vagos, de asociales o de auténticos frikis pelmazos, ahora resulta que es lo más e incluso, un hábito sano.

Aprovecha la tranquilidad de tu hogar para recuperar viejos placeres como la lectura ¡en un libro de verdad!(Foto de Corbis/Getty Images).

Es toda una tendencia sociológica que nos invita a disfrutar en solitario de nuestra cueva y aprovechar al máximo todo lo que se pueda hacer dentro de cuatro paredes: cocinar, ver televisión, oír música, jugar con los niños, leer, conversar con las plantas, ordenar armarios (¡que da mucha paz!), redecorar el salón, etc.

¿Acaso hay algo más reconfortante que quedarse en casa ajeno a todo el ajetreo callejero y los problemas e incertidumbres que nos acechan a la vuelta de la esquina?

Y es que… en la era de la ‘super-conectividad’ donde impera el miedo a perderse cualquier ocasión social (la actitud FOMO, las siglas en inglés de Fear of Missing Out) está siendo sustituida por la alegría de perderse algo (el JOMO, Joy of Missing Out) y el temor a salir (FOGO, Fear of Going Out) también entendido como miedo a sobreexponerse en las redes. Menudo galimatías, ¿eh?

¡Oye! Que en casa se pueden hacer muchas más cosas que estar tirado en el sofá chateando. Hacer bizcochos o trasplantar plantas te hará más feliz. (Foto: Getty)

¡Qué no! Es más sencillo de lo que parece. Se trata de una combinación entre la alegría de decir no a conciencia porque perderse cosas puede tener un lado positivo (siempre que seamos capaces de disfrutar de lo que sí estamos haciendo) y la firme intención de alejarse de todo, incluido el omnipresente mundo digital.

Pero, calma. Es algo temporal, y por tanto pasajero, sólo se pone en práctica el fin de semana. Los entendidos dicen que el ‘nesting’ no es sedentarismo sino ‘recogimiento’ y que, fundamentalmente, contribuye a potenciar un organismo más saludable. Vamos que, según los expertos, pasarse el día en chándal o pijama no es desperdiciar la vida, sino vivirla de otra manera.

Pero, ¿de dónde surge esta idea? El origen de esta práctica no es tan ideal como parece ya que fue un término acuñado por una una consultoría que lleva varias empresas de muebles y decoración.

“Fue el sector de la decoración el primero en clamar sobre una tendencia sociológica, en la que la necesidad imperiosa de un refugio seguro en el mundo occidental, empuja a reivindicar el papel acogedor y reconfortante de la casa”, cuenta en El País Lisa White, directora del departamento de Lifestyle & Interiors.

Pero, ¿estamos locos o qué? La obsesión por estar siempre ahí nos hace perdernos momentos preciosos e irrepetibles. Es momento de reflexionar y cambiar de actitud. (Foto: Getty)

Nesting es, en este contexto, ¿un motivo para redecorar la casa, comprar muebles y objetos nuevos e incentivar el consumo? No, no, ¡cuidado! Se habla de los beneficios de la jardinería en casa, la repostería, del placer de tener un hogar hermoso y cálido. ¡Pero ojo! Sin caer en el consumismo, lo que se promueve son acciones sencillas y que tengan relación con nuestra capacidad creativa no gastar por gastar.

Un nuevo concepto o estilo de vida que nos insta a encontrarnos con nosotros mismo dentro de la calidez del hogar, un pequeño santuario donde refugiarnos y recuperarnos de los envites de la vida. Donde nada nos pueda lastimar, donde podamos controlar nuestro entorno (y a quienes dejamos entrar) y donde impera la comodidad. Algo así como una  burbuja feliz (y segura) en medio de un mundo convulso y hostil.

Con el tiempo las parejas dejan de disfrutar de su compañía, no saben qué hacer y salen para no aburrirse al estar rodeados de gente, pero, ¿por qué no probáis a entreteneros de otro modo? (Foto: Getty)

Haciendo una interpretación menos dramática, el ‘nesting’ nos ayuda a recargar pilas al propiciar el descanso (físico y mental) y permitirnos reencontrarnos con el placer de las pequeñas cosas, dejando a un lado valores cada vez más alienantes y materialistas, de consumismo y prisas. Algo así como un ‘reseteo’ general que nos deja listos para afrontar la semana laboral.

Esta tendencia forma parte de la la filosofía ‘Slow Down’, un concepto que te sonará con el que se pretende vivir más y mejor y que consiste en aparcar las prisas y disfrutar del momento dejando atrás los atascos, las prisas, el ruido, el estrés, el consumismo y la impaciencia.

Entiendo perfectamente que para muchos de vosotros la perspectiva de quedarse en casa todo el fin de semana puede ser aterradora pero lo que sí puede hacer es bloquear unas horas a la semana sin planes. Cuando llegue el momento, haz lo que te apetezca o disfruta de no hacer nada.

Practicar yoga o meditar son otras opciones opciones menos ‘angustiosas’ para los adictos a la acción. La meditación es una poderosa herramienta para disminuir la velocidad. Frena el estrés, promueve la calma y agudiza la concentración. Serás más feliz y creativo.

Por supuesto dormir la siesta es fundamental si te apuntas a la ‘Slow Life’ y al ‘nesting’. Pero lo que se lleva ahora es usar los espacios diseñados para relajarse, cada vez más empresas y oficinas recurren a ellos. Si en tu oficina hay uno, úsalo. Si no, ¿por qué no lo propones tú?

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