Este chef ha renunciado a sus 3 estrellas Michelin (y tiene una razón)

No hay mayor reconocimiento en la carrera de un chef que tu labor al frente de un restaurante se reconozca con una estrella Michelin. Bueno, sí, que le den dos. Ah, hay un escalón más, la tercera estrella Michelin.

Y ya.

No hay más estrellas. No se puede obtener la cuarta, ni la quinta ni convertirlas en estrellas doradas ni nada por el estilo. Tres es el techo, el máximo, la repanocha. Se supone que eres cocinero y que, cuando llegas a ese estadio, te sientes en plenitud, como un futbolista que marca el gol decisivo en un mundial o un científico que descubre la vacuna contra el mal aliento mañanero. ¿Quién en su sano juicio no iba a querer eso?

El chef Sébastien Bras, con su mujer

Pues Sébastien Bras, sin ir más lejos. El chef del restaurante francés Le Suquet e hijo del megaconocido cocinero Michel Bras, decidió hace unos días que renunciaba a las tres estrellas que otorga la Guía Roja. A sus 46 años, Bras ha pedido que, por favor, no le incluyan en la edición 2018. Aunque pudiéramos pensar lo contrario, su familia le apoya. ¿El motivo? “La presión”, según dijo el cocinero en un comunicado. “Es probable que cada plato que sale de la cocina sea inspeccionado”, manifestó, con lo que, renunciando a las estrellas esperar abrir una nueva etapa de su vida sin figurar en la Guía Michelin, pero “con la misma pasión por la cocina”.

El caso de Bras, aunque llama la atención, no es el primero. Otros cocineros han preferido una vida alejada de las estrellas para poder disfrutar aún más de su profesión. En 2008, Olivier Roellinger renunciaba a las tres estrellas Michelin obtenidas por su restaurante para apostar por una nueva vida sin tener que estar en el foco constante de los inspectores de la guía. En España ha habido dos casos sonados. Joan Borrás, chef del restaurante Hostal Sant Salvador de la Vall de Bianya, en Girona, renunció también en 2008 a la estrella Michelin tras sufrir un tumor cerebral. Lo tuvo claro: prefirió anteponer la salud a la fama. Igualmente Julio Bosca, del restaurante valenciano Casa Julio, pidió a los michelines que retiraran su estrella de la guía tras cuatro años ostentándola. ¿Por qué? Porque quería volver a dormir tranquilo, según manifestó.

La Guía Michelin es la guía gastronómica de referencia.

Otros casos son más trágicos. En 2003, el chef francés Bernard Loiseau se suicidó utilizando su escopeta de caza. Tenía tres estrellas Michelin y la presión de que quizá podría perder una de ellas en la siguiente edición de la guía pudo con él. Además, sufría de depresión. Otros cocineros ‘top’, como Ferran Adrià (El Bulli) o Dabiz Muñoz (DiverXO) han llegado a manifestar que alcanzar la cima lleva aparejado perder clientes o tener que invertir más dinero en el negocio. “No conozco ningún restaurante de alta cocina que sea rentable”, llegó a manifestar Sergi Arola, que cerró su restaurante de Madrid, con dos estrellas Michelin, en septiembre de 2016. ¿Tanto pesan las estrellas Michelin? Para algunos cocineros, demasiado.