El nuevo estatus de Ndikumwenayo: "Ahora es mucho más ambicioso. No teme ni a Ingebrigtsen"

thierry ndikumwenayo
El nuevo estatus de Thierry NdikumwenayoNurPhoto - Getty Images

Algo empezó a cambiar en la mente de Thierry Ndikumwenayo (Kyriama, Burundi, 1997) el pasado 10 de agosto en el calor mediterráneo de Mónaco. A algunos de los mejores fondistas en pista del mundo les toca correr los 3.000 metros en la Liga de Diamante. De los 15, hasta 11 han bajado de los 13 minutos en los 5.000 metros, algunos con gran holgura. En ese exclusivo club es nuevo el atleta burundés, que por poco más de 6 décimas de segundo había roto esa barrera apenas dos meses antes en Roma. Y sin miedo a ninguno, Ndikwumenayo mide las distancias con el etíope Berihu Aregawi, que hace rato que se ha escapado unos 20 metros por delante solitario, le alcanza a la entrada de la última recta, y aún tiene tiempo de levantar la mano y celebrar su victoria.

Ndikumwenayo completa la última vuelta en menos de un minuto, el último kilómetro en 2:31, los tres en 7:25.93, que será la mejor marca mundial del 2022, la mejor hasta ahora en la historia de la Liga de Diamante, la séptima de la historia. Por delante, solo mitos: Komen, El Guerrouj, Gebrselassie, Morceli, Bekele..."Porque a mi me gusta salir tranquilo y acabar como un misil, apretar, como Mo Farah, mi ídolo, eso es lo mejor", se ríe Thierry al otro lado del teléfono.

"Pero no pensaba correr tanto, sino en bajar de 7:32, hacer 7:30 estaba bien", se sincera el atleta, el primer sorprendido entonces. Y las manos a la cabeza se las lleva también su entrenador, Pepe Ortuño, el responsable del Playas de Castellón al que pertenece, que en sus 69 años nunca entrenó a alguien de tanta calidad.

Esa carrera marca el antes y el después de Thierry, un cambio en su vida que tiene otro giro cuando el Consejo de Ministros le concede en noviembre la nacionalidad española que llevaba esperando desde 2020, cuando decidió sacrificar los Juegos Olímpicos de Tokio por un futuro con la camiseta española. En el laberinto burocrático anda ahora perdido Ndikwumwenayo, que ha jurado la Constitución pero, dos meses después, aún no ha recibido el DNI ni el pasaporte y no puede salir del país al que llegó y en el que vive desde 2015.

Todo empezó cuando Llorenç Solbes, un entrenador de Alicante, le vio competir y terminar 2º en los 3.000m de los Juegos Olímpicos de la Juventud de Nanjing, en China, en 2014. Pero a Thierry, que aún tenía 17 años, le dicen que tiene que seguir estudiando y que aún es muy joven para abandonar Burundi, hasta que un verano más tarde Llorenç persiste y vuelve a buscarle para traérselo a España. Tras idas y vueltas con los permisos, acaba estableciéndose aquí y se hace un habitual de los mítines y los campeonatos de clubes con el Playas de Castellón, se gana la vida como liebre y hasta 2019, cuando se retira en los 10.000m del Mundial de Doha, representa a Burundi.

Es en ese momento cuando a su entrenador le ofrecen irse a trabajar a Catar y Thierry se queda solo en Alicante. Le empieza a dirigir Massimo Pegoretti, el italiano que marca los pasos de Yemaneberhan Crippa, el ahora campeón europeo de los 10.000m, pero llega la pandemia y seguir instrucciones a distancia en un año sin objetivos se hace demasiado duro, así que llama a su club y pide ir a Castellón y se instala en la residencia de la Penyeta Roja.

Ortuño, que ya se ve mayor para ampliar su pequeño grupo, el de Víctor Ruiz, Rubén Gómez o Alejandro Ortuño, se resiste, así que lo manda con Tomás Fandiño, más especializado en velocidad y vallas, pero Ndikumwenayo tiene que desplazarse todos los días hasta Alcora, así que en julio de 2021 lo acepta por fin en su grupo. Tres meses después, llegará otro burundés, Rodrigue Kwizera, y los dos se prodigan y se reparten todos los grandes crosses de España en las últimas temporadas.

thierry ndikumwenayo gana el cross de aranda de duero en 2022
Ndikumwenayo

El verano de la explosión

En el invierno de 2021 a 2022, Kwizera gana la primera edición del World Cross Country Tour, la liga que World Athletics se inventa para darle un sentido unificado a la temporada sobre la hierba y el barro, tras imponerse en Soria, Itálica, Venta de Baños o Albufeira. Aprovecha que Ndikumwenayo tiene problemas en la espalda y no acaba de arrancar. Lo hará ya en primavera, en una temporada explosiva que empieza con 13:06 en los 5.000m de Nerja, y eso que iba de liebre, marca que repite en Huelva. Se abren las puertas de la Diamond League: los 12:59 de Roma, el segundo puesto en París tras Selemon Barega, nada menos, lo de Mónaco...

"Y en Mónaco todavía no estaba en su mejor momento, porque habría valido 12:46 ó 12:48 en 5.000m, pero no pudo hacer otro en condiciones. Como en Castellón había 30º C hasta por la noche en agosto, llamé a Enrique Pascual para mandarlo a Soria y allí hizo unos entrenamientos buenísimos, pero se lesionó y se le puso el isquiotibial como una pelota de ping pong, así que ya no llegó bien a Bruselas y allí, con la pista tan mala, se acabó de fastidiar la espalda y en la final de Zúrich no estaba en condiciones", lamenta Ortuño.

Ndikumwenayo aprovechó las vacaciones para visitar a su familia en Burundi, donde entienden su cambio de nacionalidad, la tranquilidad y el futuro que le da la vida en España, y cuando regresó lo hizo a lo grande, con victorias en los crosses de Soria, Atapuerca e Itálica. Y aunque la pista le atrae más que el cross, ahora es él el que lidera la clasificación. "Volvió a Castellón a entrenar y a los 10 días ya estaba mejor que Rodrigue, que llevaba un mes. Ha empezado esta pretemporada con un nivel superior, se nota su salto de calidad, por eso creo que en verano estará en condiciones de disputarlo todo y a quién sea", dice Ortuño.

Y cuando habla del verano, habla de la esperanza de que World Athletics le permita competir en agosto con España en el Mundial de Budapest y pelear por las medallas en los 5.000 metros ante Jakob Ingebrigtsen o Joshua Cheptegei. "Él piensa que es capaz de ganar a Ingebrigtsen. No tiene miedo a enfrentarse a él ni a nadie. Es muy ambicioso, cosa que no era hace cuatro años, ha cambiado totalmente en ese aspecto", apunta Ortuño. "Yo quiero hacer cosas grandes, algo especial", remata Thierry, que se defiende en un buen español.

Su entrenador cree que el cambio de vida le ha venido muy bien a nivel deportivo. "No estar solo, estar a gusto, tener amigos creo que le ha hecho evolucionar mucho mentalmente", apunta, y confirman su felicidad sus imágenes y vídeos en las redes, compartiendo el tiempo y los entrenamientos con Kwizera, Roberto Aláiz o Dani Arce en la altitud de Sierra Nevada en las semanas de Navidad.

El atleta le da mérito al maestro. "Con Pepe cambié mucho el entrenamiento, antes no hacía tanto volumen de kilómetros, ahora hacemos muchos al principio de la temporada, y gimnasio. No sé si antes sobreentrenaba o era que mi tiempo no llegaba, cada uno tiene su tiempo, su momento", razona. Ortuño habla de semanas de 150 a 160 kilómetros que bajan a 120 cuando hay competición, de cinco series de 1.000 metros entre 2:40 y 2:30 recuperando solo un minuto en los últimos días y de tener que frenar a los dos africanos en el día a día.

Un invierno intenso para Ndikumwenayo

Thierry asume que su permiso para competir con España no llegará a tiempo ni para el Mundial de Cross de Australia ni para el Europeo en pista cubierta de Estambul, pero aún así tiene un invierno interesante por delante. Si unas leves molestias en el nervio ciático se lo permiten, correrá este sábado en el 10K de la Noche de San Antón, en Jaén, contra los mejores españoles, ante los que se medirá también por su primer título nacional el 29 de enero en el Campeonato de España de cross de Ortuella (Vizcaya) y una semana después, si le dejan, competirá con el Playas en casa, en Oropesa del Mar, por el título europeo de clubes del campo a través.

Y entre medias se cruzará la pista cubierta. Correrá el 25 de enero los 1.500 metros en Valencia y después se pasará a los 3.000m, donde si todo va bien y llega a tiempo el DNI competirá en Lievin (Francia) el 15 de febrero, en el Campeonato de España de Madrid el fin de semana siguiente y en el Mitin del 22 en la capital, ante Jakob Ingebrigtsen.

La marca a borrar bajo techo, 7:50.19 de 2018, cuando no era un atleta tan centrado en sacar su mejor calidad. "Como no corría bien en la pista, los managers te piden ser liebre para cobrar, y el año pasado, tres días antes de hacer 13:06, estaba en Alemania para eso", cuenta sobre el viejo Thierry, el que aún no se había destapado como posible estrella. Ortuño está de acuerdo: nada de marcar el ritmo a los africanos en las medias maratones de Barcelona o Madrid, como el año pasado, nada de trabajar para los demás. La preparación ahora será la de un gran atleta, enfocado en los objetivos propios.

"En la técnica, no he tenido que hacer nada con él"

"Puede acercarse al récord mundial de 5.000m si le respetan las lesiones. Técnicamente corre de la leche, no he tenido que hacer nada con él en ese aspecto porque tiene esa técnica natural de muchos africanos y tiene un tobillo superelástico, impresionante, que rebota en el suelo. Además, es muy profesional, se cuida y entrena mañana y tarde", se deshace en elogios Ortuño, que le ve en la pista hasta dentro de seis o siete años, cuando el atleta tampoco descarta un futuro en la maratón.

Y aunque todo parece fácil, como un hábito adquirido desde la niñez, Ndikumwenayo, que nació en un pueblo pequeño de uno de los países más pobres del planeta, no conocía el atletismo como los kenianos y etíopes. Él jugaba al fútbol hasta que un amigo de la escuela que hacía atletismo, cuenta, le retó a una carrera de 200m y le ganó, pero dijo que creía que en la pista podía vencerle, y así fue. Ese primer modesto triunfo le llevó a unirse a su grupo, y el entrenador le subrayó sus cualidades. Tenía 16 años y entrenaba tres días a la semana por los caminos de tierra compacta y color de arcilla. Un año después, Solbes le vio en Nanjing y ahí empezó la historia que dio otro vuelco en Mónaco y que puede acabar, quién sabe, en el primer español en un gran podio mundial en 5.000 metros.