Esta es la razón de que un polvorón cueste 10 veces más que otro

Javier Sánchez
·4 min de lectura

El polvorón es uno de los dulces más populares de las navidades y de los que más consenso generan. El mazapán o el turrón no generan tantas simpatías como un polvorón, al que pocos le hacen ascos. Sin embargo, de un tiempo a esta parte la grandísima variedad de polvorones en el mercado ha comenzado a provocar desconcierto. ¿Cómo es posible que haya algunos que se vendan a 0,10 céntimos la unidad mientras que otros cuestan más de 1 euro? La clave hay que buscarla en la normativa que rige el etiquetado de polvorones, establecido en el BOE número 306, del 21 de diciembre de 2009.

Los polvorones de calidad se caracterizan por llevar almendra. Foto: Getty Creative
Los polvorones de calidad se caracterizan por llevar almendra. Foto: Getty Creative

En esta publicación de la Dirección General de Industria y Mercados Alimentarios se establecen tres categorías para el polvorón: extra, de almendra o casero/artesano de almendra. De este modo, descubrimos que hay polvorones que no son del almendra y que, por tanto, resultan más económicos al establecer la ley que el porcentaje que incluyan debe estar entre el 0,5% y el 7%.

En un “surtido de antaño” en el supermercado descubrimos que se incluye un polvorón (a secas) que cuenta entre sus ingredientes con harina de trigo, azúcar, manteca de cerdo, canela y aroma de limón y que podría contener frutos de cáscara, huevo, sésamo y cacahuete. La almendra, como se puede ver, brilla por su ausencia. La caja, que incluye varias unidades, no supera el euro, con lo que cada polvorón andaría por los 10 o 15 céntimos.

En el otro extremo se encuentran los polvorones de El Gaitero, una de las marcas tradicionales que lleva décadas elaborando unos polvorones que superan holgadamente el euro. Desde El Gaitero los definen como “pequeños bocados artesanos de manteca y almendra, con ligero gusto a canela. Son jugosos en su interior y rociados con una fina capa de azúcar externa”. Se nos hace la boca agua, la verdad.

Ellos explican que sus polvorones “selectos” tienen como ingredientes harina de trigo, azúcar glas, almendra, manteca de cerdo, canela y limón. La clave, como decíamos antes, está en el porcentaje de almendra. “Un polvorón de almendra debe tener al menos un 8% de almendra. En nuestro caso utilizamos un 16% de almendra marcona que, además, está considerada como la mejor variedad”, explican desde El Gaitero. Esto hace que entren en la tercera categoría: la de polvorones caseros/artesanos de almendra, para los que se exige un porcentaje de al menos un 15%.

Un polvorón de calidad debe estar adecuadamente horneado. Foto: Getty Creative
Un polvorón de calidad debe estar adecuadamente horneado. Foto: Getty Creative

¿Y es esto todo? En realidad, también hay otras circunstancias que hacen que esa diferencia de precio (y de calidad) sea tan marcada. “El resto de ingredientes deben estar en su justa proporción. Además, un horneado adecuado final da lugar a un polvorón esponjoso y suave en el paladar”, cuenta en El Gaitero. Otro punto importante es que en este caso “la almendra debe estar triturada para formar una masa homogénea con el resto de ingredientes y poder así obtener la suavidad final en el producto”. Esta suavidad es la que, en muchas ocasiones, se asocia con una mayor calidad.

Por último, preguntamos a El Gaitero sobre esas posibles apariciones de otros frutos secos en el etiquetado del polvorón. “Hay veces que esa aparición de trazas de otros frutos secos es inevitable por parte del proveedor de almendra. Es muy difícil que un proveedor se dedique solo a almendra y por eso no puede evitar esa posible ‘contaminación cruzada de trazas de otros frutos de cáscara. En ese caso se declara en el etiquetado como advertencia para los consumidores alérgicos y el polvorón sigue siendo un polvorón de almendra de calidad. Otra cosa seria la sustitución de parte de ese fruto seco por otro (cacahuete, por ejemplo) de valor económico más bajo lo que, además, no iría acorde con la definición de polvorón de almendra”, explican desde El Gaitero. Esencial, por tanto, comprobar el etiquetado para ver qué es lo que estamos comprando y el porqué de uno u otro precio. Y si no, siempre podemos probar a hacerlos nosotros mismos en casa siguiendo una receta. Seguro que entonces sí que van a estar a nuestro gusto.

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