Esta especie nueva de mamífero se parece a un conejo pero es primo de los elefantes

J Toledo y José de Toledo
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Damán arborícola de los Montes Taita, Kenia. Crédito: Hanna Rosti
Damán arborícola de los Montes Taita, Kenia. Crédito: Hanna Rosti

Descubrir una nueva especie gracias a su canto no es raro; no es frecuente, pero no es extraño. Que la especie descubierta por su canto sea de mamífero ya es otra cosa. Y si el mamífero parece una mezcla entre una cobaya grande y una liebre, pero está emparentado con elefantes y manatíes, la cosa ya es curiosa.

Esto es precisamente lo que ha hecho un equipo de investigación de la Universidad de Helsinki y que han publicado en un artículo reciente. Al escuchar los gritos y cantos de unos mamíferos arborícolas de Kenia llamados damanes arborícolas (Dendrohyrax sp.) se dieron cuenta de que algunos emitían un canto desconocido.

Y no es que estos animales “canten” bajo. Son conocidos precisamente por sus gritos, que pueden alcanzar los 100 decibelios, un sonido realmente potente. Cada especie tiene su propio canto, distinto de las demás especies. Y había uno nuevo.

Esta nueva especie es endémica de las colinas de Taita, en el suroeste de Kenia. Allí, estos animales viven subidos a los árboles, alimentándose de las hojas de las copas. Por explicarlo de una manera sencilla, serían el equivalente a nivel de nicho ecológico de los koalas en Australia o los perezosos en Sudamérica.

Cómo son capaces de llegar hasta allí es lo que no se ha podido explicar aún. Son animales rechonchos, y sólo tienen tres dedos en cada extremidad. Sin embargo, son suficientemente ágiles como para llegar a las copas de grandes árboles y mantenerse allí.

Y aunque su aspecto no permita sospecharlo, parece que el grupo más cercano al de los damanes arborícolas sería el que engloba a elefantes y manatíes. En este caso la filogenia molecular – el conjunto de técnicas y prácticas que permite clasificar a los seres vivos en función de características moleculares, dicho de una manera simplista – no está tan clara, pero hoy en día es lo más aceptado.

Así que tenemos un primo evolutivo, “chillón” y subido a los árboles, de los elefantes. Y que, encima, es una nueva especie. Todo buenas noticias, ¿no? Por desgracia, y como suele ocurrir, no del todo. El hábitat de esta especie recién descubierta es de apenas tres kilómetros cuadrados. Acaba de nacer para la ciencia, y la especie ya está amenazada.

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