España lleva 14 años de sequía en el Oscar a mejor película extranjera ¿qué está pasando?

Valeria Martínez

Hace 14 años desde que España ganó su último Oscar a mejor película de habla no inglesa. Entre medias, Javier Bardem, Penélope Cruz, Pilar Revuelta (por la dirección artística de El laberinto del fauno), y los responsables de maquillaje de la misma película, funcionaron como representantes ganando sus propias estatuillas.

Pero el cine español en sí mismo lleva 14 años sin cosechar una nominación a la mejor película extranjera. La última fue Mar Adentro de Alejandro Amenábar, que ganó el merecido premio.

Alejandro Amenábar y Javier Bardem en un momento del rodaje de Mar adentro (2004), la última película española ganadora del Oscar – ©2004 Sogecine
Alejandro Amenábar y Javier Bardem en un momento del rodaje de Mar adentro (2004), la última película española ganadora del Oscar – ©2004 Sogecine

España fue de los primeros países en presentar sus candidaturas cuando la Academia incorporó una categoría independiente para el cine de habla no inglesa. José Luis Garci es el director que más veces representó a España hasta en seis ocasiones, seguido por Pedro Almodóvar y Carlos Saura en cinco. A lo largo de los últimos años, España presentó un total de 60 producciones a competencia; fue aceptada 19 veces, pero solo ganó cuatro: José Luis Garci con Volver a empezar (1983); Fernando Trueba con Belle Epoque (1994), Pedro Almodóvar con Todo sobre mi madre (2000) y Alejandro Amenábar con Mar adentro (2004).

En los años 80 tuvimos seis nominaciones. En los 90, cuatro. Y a partir del año 2000, solo una. La conquistada por la historia de Ramón Sampedro protagonizada por Javier Bardem. Y nunca más. ¿Cómo es posible?

Desde la creación del premio, la Academia siempre tuvo más debilidad por el cine francés e italiano desde los años de Vittorio De Sica y Federico Fellini -que ganaron cuatro veces cada uno-, René Clément o François Truffaut, entre tantos otros. Los dos países con la tradición más longeva en el arte siempre tuvieron su lugar en Hollywood. Pero si observamos el historial, a España no le venía yendo tan mal. En 62 ceremonias, solo ganó en cuatro ocasiones pero es el tercer país empatado con Japón, con mayor cantidad de victorias en dicha categoría por detrás de las 14 de Italia y las 12 de Francia. También es el tercer país con más nominaciones (19), también por detrás de las 34 de Francia y 27 de Italia.

Pero tras la victoria de 2005, el cine español quedó relegado ante los ojos de la Academia. De catorce producciones presentadas, solo dos fueron preseleccionadas: Volver (Pedro Almodóvar) y También la lluvia (Icíar Bollaín). Sin embargo, ninguna logró pasar la lista final.

¿Es culpa de las películas elegidas? Creo que no. España presentó todo tipo de producciones a lo largo de los últimos años. Desde dramas sociales, a familiares y thrillers de terror. El orfanato, Los girasoles ciegos, Blancanieves, Vivir es fácil con los ojos cerrados, Julieta y, este año, Campeones. A excepción de alguna decisión que no convenció a la mayoría o el gusto de cada uno, eran buenas películas. Algunas con más opciones que otras. Y este año, Campeones era quizás la que podía ser más accesible al público internacional.

Creo que el “problema” es de la competencia en sí misma. Estamos ante un mercado en continuo avance. Actualmente existe una competencia abismal en la industria del cine extranjero. Los festivales de cine siguen siendo la primera puerta de entrada para cada una, pero gracias al streaming, el público ha vuelto a ver cine “de fuera” dándole oportunidades a todo tipo de historias. Prueba de ello es el éxito de las series nórdicas en todo el mundo. De Roma en países donde no se habla español. De Contratiempo en China. Los miembros de la Academia también son público y es probable que esta tendencia de convertirnos en una audiencia más exigente ante la gran oferta también podría haberles afectado.

Si España quiere ganar de nuevo, o al menos estar nominada, debe ser consciente de la competencia inmensa que existe en esta categoría. Y creo que en parte lo es. Sino, no me explico que el descarte de Campeones no haya tenido más repercusión. Es como si hubiéramos sabido en secreto que no conseguiría colarse entre la competencia de este año. Y es que, sin ir más lejos, algunas de las nominadas fácilmente podrían estar en la categoría de mejor película en general. Roma lo consiguió, pero también Cold War y Shoplifters lo habrían merecido.

Si observamos a las nominadas y ganadoras de los últimos años, encontramos películas de un desarrollo artístico enorme, de historias profundas y de un impacto social importante. España tenía que competir contra la grandeza de ganadoras como El viajante (Irán), El hijo de Saúl (Hungría), Ida (Polonia), Amor (Austria), Nader y Simin, una separación (Irán). Contra este tipo de películas nos enfrentamos. ¿Se puede conseguir? Por supuesto. En España hay talento de sobra. De vieja y de nueva escuela. Es cuestión de llevar la historia correcta para un mercado que resulta tan competitivo como el premio a mejor película.

Curiosamente, el mundo del cortometraje es otro cantar. Alexandre Espigares ganó por su corto animado Mr. Hublot, y este año tenemos una nominación para Nuria González Blanco por Late afternoon. Al igual que en la categoría al mejor corto de acción real, donde cosechamos seis nominaciones en los últimos 14 años cuando el largometraje no consiguió nada -incluido Madre de Rodrigo Sorogoyen este año-.

La última película de habla no inglesa ganadora fue Una mujer fantástica de Chile. Una cinta profundamente humana y de habla hispana. Según los pronósticos, la ganadora de este año podría estar entre Cold War, de Polonia, o Roma de México. Si ganara Roma, sería la segunda película de habla hispana en conseguir el premio de forma consecutiva ¿quizás la próxima sea España?

Para seguir leyendo:
Cuando Robert Benigni nos robó el corazón en los Oscar
Hollywood mira más allá de sus fronteras con los Oscar más internacionales de la historia
Ranking de las 10 últimas películas ganadoras del Oscar
¿Podrá Bohemian Rhapsody ganar el Oscar?
El beso espontáneo de Adrien Brody en los Oscar seguramente hoy recibiría una bofetada
La ruptura de Gwyneth Paltrow con Brad Pitt casi la hizo rechazar la película que le valió el Oscar
La historia sin final feliz del hombre que ganó un Oscar interpretativo sin ser actor, como Yalitza Aparicio