España ha perdido una oportunidad de oro de dar la nota en los Óscar

Valeria Martínez
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La trinchera infinita será la película encargada de representar a España en los próximos premios Óscar después de que la Academia se decantara por ella, dejando a un lado al drama gallego O que arde y la favorita de los cinéfilos más arriesgados, El Hoyo. Reconozco que la noticia no me ha tomado por sorpresa, era la candidata con la palabra “óscar” mejor tatuada en su propuesta, pero cuánto me hubiera gustado que los académicos se arriesgaran con algo diferente como El Hoyo.

La trinchera infinita (cortesía de Eone), El Hoyo (cortesía de Festival Films)
La trinchera infinita (cortesía de Eone), El Hoyo (cortesía de Festival Films)

La película sobre los topos de la Guerra Civil era la candidata “segura”, la que tenía las papeletas más evidentes de conseguir el honor. No solo por la historia y el magnífico desarrollo que logran su trío de directores, Aitor Arregi, Jose Mari Goenaga y Jon Garaño, sino porque desde su estreno en 2019 suma un sinfín de reconocimientos, como el premio del Jurado del Festival de San Sebastián y dos Goyas (a Belén Cuesta y sonido). Además de que Goenaga y Garaño ya fueron hijos predilectos cuando la Academia apostó por Loreak (2014) para los Óscar de 2016, aunque no fue seleccionada.

Pero si observamos a las cintas nominadas en la categoría de Mejor Película Internacional a lo largo de la última década, descubrimos que la Academia de Hollywood lleva un tiempo seleccionando obras grandiosas que rompen los esquemas del cine más tradicional, como fue el caso de las ganadoras Amor, El hijo de Saúl, El viajante, Una mujer fantástica, Roma y, por supuesto, Parásitos, lo que me hacía imaginar que, quizás, los académicos españoles decidirían probar suerte con una metáfora sobre la crisis social disfrazada de thriller, Pero han optado por el camino seguro, perdiendo la oportunidad de que España pueda dar la nota en los Óscar con una película que genera tanta conversación como lo hace El Hoyo. ¿O no hablaste de ella durante semanas cuando arrasaba en Netflix? ¿U oíste hablar de ella o viste que era tendencia en redes sociales ante la división de opiniones y el impacto que provoca su final?

Y no es que la Academia no haya intentado arriesgarse en el pasado cuando presentaron una película de terror de tinte comercial como El orfanato (Juan Antonio Bayona, 2007), un drama original en blanco y negro como Blancanieves (Pablo Berger, 2012) o la comedia dramática Campeones (Javier Fesser, 2018), pero ninguna logró ser seleccionada. Ganas de riesgo hubo, pero no fue apreciado. Sin embargo, teniendo en cuenta de que en catorce años España logró estar nominada una sola vez -con Dolor y Gloria este mismo año- quizás hubiera sido buena idea arriesgarse de nuevo.

Y no es que la elección de La trinchera infinita sea desacertada, sino que no se antoja tan arriesgada como hubiera sido El Hoyo a la hora de presentar una apuesta que rompa los esquemas como hizo Parásitos. Protagonizado por Antonio de la Torre y Belén Cuesta, el drama seleccionado relata la historia de un topo, un perseguido por el franquismo que pasa 33 años encerrado en un zulo de su casa, desde el golpe de Estado de 1936 hasta la amnistía de 1969. Lo acompaña su esposa, una mujer que sirve como único pilar de su existencia, su único contacto con el mundo exterior, su sustento y opciones de supervivencia. Todo recae en ella con el drama vital que ello conlleva. La película es un drama de tensiones a flor de piel basándose en la realidad que vivieron muchos españoles por entonces, media vida o una vida entera viviendo escondidos y reprimidos. Sin embargo, La trinchera infinita dura dos horas y media, y le termina pasando factura. Su segundo acto pierde la fuerza del primero, dejando a un lado la atmósfera claustrofóbica conseguida en el principio para ir mutando en un drama de emociones intensas y un análisis del poder del miedo para frenarnos en la vida.

Por su parte, El Hoyo es un thriller psicológico que también juega con el elemento claustrofóbico pero desde un ángulo diferente. Dirigido por Galder Gaztelu-Urrutia, este fenómeno que arrasó en varios países tras su incorporación en la plataforma de Netflix relata la experiencia de Goreng (Iván Massagué) en un experimento. Fue aceptado para pasar seis meses de confinamiento en una especie de cárcel vertical con dos habitantes por planta. En el centro existe un hoyo por donde cada día baja una mesa con comida, deteniéndose por unos segundos en cada nivel conformando un experimento que pretende demostrar la miseria del ser humano y la falta de solidaridad. Mientras Goreng intenta aplicar sus principios de comer solo lo que necesita, su compañero de piso, Trimagasi (con un Zorion Eguileor en todo su esplender a los 74 años), y el resto de concursantes, devoran y destrozan, atacando con malicia a las plantas “bajas” arruinando el único sustento disponible. Pero una vez al mes, los concursantes despiertan en una planta diferente, aplicando de esta manera la idea de experimentar la vivencia desde plantas inferiores o superiores, demostrando una vez más que la generosidad no se aprende. Se siente.

Más allá de su propuesta superficial, El Hoyo es una crítica al capitalismo y a la miseria que alberga la división social de clases. Se trata de un análisis de la avaricia del ser humano y el egoísmo clasista que radica en las posibilidades económicas de cada uno disfrazado de thriller psicológico. Una parábola social sobre el lugar que cumplimos cada uno en esta pirámide de clases que, según el análisis del filme, a veces se torna salvaje.

Si La trinchera infinita logra estar nominada al Óscar dependerá de las candidatas que presenten otros países, pero teniendo en cuenta que el listón ha estado muy alto en los últimos años aún está por verse qué opciones realmente tiene de llegar a la estatuilla.

Pero tampoco le voy a quitar el mérito. La cinta es verdaderamente maravillosa al crear una atmósfera tan claustrofóbica que durante su primera media hora logra contagiar una tensión abrumadora. Pero no puedo evitar sentir cierta pena ahora que no seremos testigos de descubrir qué hubiera hecho la Academia de Hollywood si hubiera tenido a El Hoyo como candidata. ¿Se habrían arriesgado a incluirla como nominada, un thriller que roza el terror con crítica económica incluida? ¿Justamente en un país capitalista, en un negocio altamente millonario? Me hubiera encantado saberlo.

Si quieres hacer tu propia comparativa puedes encontrar ambas películas en el catálogo de Netflix. La 93ª ceremonia de los Óscar se celebrará en Los Ángeles el 25 de abril de 2021 después de ser retrasada debido a la crisis sanitaria.

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