España, quinta del mundo y otro récord en un relevo revolucionario

·5 min de lectura
Photo credit: Christian Petersen - Getty Images
Photo credit: Christian Petersen - Getty Images

Maribel Pérez dice que no tiene palabras. Jael Bestué, que lo están asimilando. Y el atletismo español se frota los ojos y no por el sueño de la madrugada de sábado a domingo en la que el relevo femenino 4x100 metros se codea con las mujeres más rápidas de la Tierra desde la calle 4 de la final mundial de Eugene, a un lado Estados Unidos, al otro Jamaica, las dos potencias de la velocidad, y termina quinta, otro récord de España más al ya salvaje recorte de la tarde anterior hasta 42,58s.

Es la hazaña del campeonato, un salto de nivel que vale tanto o más que una medalla en un país que nunca dominó la velocidad. En la única final universal que habían pisado los puros sprinters, los hombres llegaron séptimos en Atenas 1997. En Hayward Field, las españolas no se conforman con estar. Disfrutan y vuelan. "Hoy se trataba de vivir lo que nos habíamos ganado y mis sensaciones eran aún mejores que ayer, solo podía mirar a lo lejos y ver a Jael", rememora Sonia Molina-Prados, manchega de Manzanares de 29 años, que no arriesga en los tacos (0,189) y quizá por eso corre una décima más lento que el día anterior (11,86s).

Molina-Prados completa el cambio más delicado con Jael Bestué, barcelonesa de 21 años, que corre en 10,24s, siete centésimas más que el viernes, y completa un cambio de academia con Paula Sevilla, nacida hace 25 años en La Solana (Ciudad Real). España corre última, a medio segundo del podio, pero a partir de ahí empieza a volar. La curva se completa en 10,42s, por debajo de los 10,56s del día anterior.

Photo credit: EFE
Photo credit: EFE

La recta le espera a Maribel Pérez, sevillana de 29, la líder española que acaricia el récord de Sandra Myers en la prueba individual con 11,07s, que aún recibe sexta. Sevilla ha adelantado a Italia y Gran Bretaña, gran favorita a las medallas, se ha hundido por la lesión de su mujer bandera, Dina Asher-Smith. Pérez acelera a tope, completa la recta en 10,06s, mejor que los 10,12s del día anterior, y supera a la suiza Ajla del Ponte, toda una finalista olímpica y campeona europea de 60 metros para llegar en quinta posición.

Por delante, pero no tan lejos, vuela Estados Unidos, que se resarce con un equipo sin estrellas y la mejor marca del año (41,14s). Por primera vez en la historia, los locales no han pisado el podio de mujeres en 100, 200 y 400 metros. Su velocidad femenina está en crisis, pero Jefferson, Steiner, Prandini y Terry consiguen aprovechar por cuatro centésimas los desastrosos primeros cambios de Jamaica, que ha fallado con un equipo de ensueño: Kemba Nelson y Elaine Thompson-Herah, Shelly-Ann Fraser-Pryce y Shericka Jakson, el podio completo de los 100m y las dos primeras en los 200m. Jackson completa un parcial escandaloso de 9,66s para intentar salvar el error, pero no es suficiente.

Photo credit: EFE
Photo credit: EFE

Alemania alcanza el bronce (42,03s) e inaugura por fin el medallero tras un Mundial desastroso, y solo Nigeria, que bate el récord africano con 42,22s, se interpone con las españolas, que celebran los frutos de un trabajo largo y planificado durante meses en concentraciones y competiciones en las que el equipo ha primado sobre los objetivos individuales. Se nota cuando Maribel Pérez se acuerda de agradecérselo a Lucía Carrillo y Carmen Marco, las dos que no corrieron, y cuando miran más allá, al Europeo de Múnich, pues ha sido el segundo equipo del continente en Eugene.

De Grasse obra el milagro canadiense

Photo credit: Anadolu Agency - Getty Images
Photo credit: Anadolu Agency - Getty Images


En la final masculina, de la que los españoles se han quedado a una sola plaza, el escaso trabajo del relevo, el exceso de confianza que se toman los mejores, también se hace patente. Con Christian Coleman, Noah Lyles, Elijah Hall y Marvin Bracy (no están el campeón de 100m, Fred Kerley, lesionado, ni el tercero, Trayvon Bromell), Estados Unidos falla en los cambios, especialmente en el tercero, cuando Bracy empieza a mover la mano y tarda una eternidad en recoger el testigo, y de ello se aprovecha Canadá, que les lleva echando el aliento durante toda la final.

Para los locales resulta letal comprobar quién corre la última posta. Se trata de André de Grasse, un competidor sensacional. El campeón olímpico de 200 metros lleva un año de problemas físicos, por lo que tras caer en las semifinales de los 100m renunció a su mejor prueba y empezó a pensar en el trabajo de equipo. El canadiense se crece ante Bracy, cubre la recta lanzado en 8,79s y acaba por llevar el oro a su país por siete centésimas (37,48s frente a 37,55s). Detrás, Gran Bretaña (37,83s) frena la remontada de Jamaica, a la que su lenta recuperación con la aparición del joven Oblique Seville no le da aún para asaltar el podio.

El 4x400m español falla en las series

Del espíritu del relevo corto y su final mundial no se imbuye el largo, que cae en las series del 4x400 metros femenino, como se esperaba, pero con un rendimiento bastante pobre. Eva Santidrián (53,40s), Aauri Bokesa (52,85s), Laura Hernández (53,24s) y Carmen Avilés (53,28s) empiezan a flojear al final de la segunda posta y terminan últimas en la serie y en el puesto 13º con 3:32.87, que ni siquiera es la mejor marca de la temporada. Tras su gran actuación en los 400 metros vallas, Sara Gallego se ha quedado en el banquillo por decisión técnica.

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente