Eslava Galán: Los movimientos neonazis son más folclore que otra cosa

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Madrid, 24 nov (EFE).- Desde "Abhöverbrecher", radioescucha furtivo, a "Zyklon B", gas usado en las cámaras de exterminio, Juan Eslava Galán reúne en una enciclopedia todo lo que sabe sobre el nazismo tras un estudio de una época terrible tras la que dice que los movimientos neonazis de hoy son "más folclore" que otra cosa.

"Enciclopedia nazi contada para escépticos" (Planeta) es el último de los libros para "escépticos" de los varios que ha escrito Eslava Galán sobre determinados períodos históricos y en el que resume, asegura en una entrevista con Efe, "todo lo que se puede decir sobre los nazis".

El nazismo "transgredía todo límite moral", dice este autor, que ha escrito una "propia y arbitraria" enciclopedia sin entrar en la Segunda Guerra Mundial, que es tema de otro libro.

En la actualidad, señala, hay grupos neonazis con diferentes nombres que están fascinados por el nazismo y que creen que es aplicable en la realidad de sus países correspondientes: "Yo creo que eso es una cosa más folclórica que otra cosa" y su "fascinación por las armas es una enfermedad juvenil que con la edad se pasa", asegura Eslava Galán.

También cree Eslava Galán que el nazismo no se concibe sin Hitler, un personaje "muy poliédrico y ante todo un gran actor". Y que se "llevó la gente al huerto" en esa Alemania "hundida y humillada" tras la Primera Guerra Mundial, a la que metió "veneno" con sus doctrinas racistas que estaban en la recámara de los movimientos populistas alemanes, explica.

"Sin duda hubo tolerancia" con el nazismo en Europa en los primeros años del régimen (1933-1945), recuerda Eslava Galán, que considera que Hitler "no estaba bien de la cabeza pero tenía una cualidad impresionante: era un orador de masas excelente", tan bueno que cree que sin esa oratoria no se hubiera llegado a lo que se llegó.

"A los mítines de Hitler se entraba pagando", recuerda el escritor, que dice no obstante que en esa época el estilo ampuloso y grandilocuente estaba de moda, aunque ahora parezca ridículo.

También la estética y la propaganda política nazi supusieron una "revolución impresionante": "Los uniformes, las botas... era una parafernalia que fascinaba al público" en Alemania, explica.

Todo el mundo tenía "Mi lucha" de Hitler en su casa pero casi nadie lo había leído, sostiene el escritor, un libro escrito "por un indocumentado" que es "absolutamente indigesto".

Además del horror del Holocausto, el papel de la Gestapo, la SS, las SA, la enseñanza, la economía, el cine o la arquitectura nazi, como su enciclopedia está escrita para lectores españoles, Eslava Galán habla también de las relaciones con Franco, al que Hitler prestó una ayuda decisiva en la guerra civil española, explica.

El autor ha repasado las crónicas de los periodistas españoles en Alemania y la prensa española que estaba "vendida a ellos" y era "descaradamente germanófila".

Y asegura que Franco "no paró los pies a Hitler en Hendaya como sostenía la propaganda franquista, que era más franquista que el propio Franco". España fue también un territorio al que huyeron muchos nazis tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, gente con mucho dinero que tenían personas infiltradas en los ministerios que les alertaba cuando eran buscados, explica el escritor en su enciclopedia.

Porque el nazismo, indica, "no han purgado sus culpas totalmente" y a pesar de los juicios de Nuremberg, con muchos procesos "hicieron el paripé de cara a la galería", mientras "muchos nazis torturadores seguían ocupando puestos". Y todo porque en 1945 interesaba una Alemania que taponara el expansionismo de la URSS, señala.

Además de Hitler, hay otros personajes nazis "especialmente repugnantes" para Eslava Galán: Heinrich Himmler, quizá el segundo hombre más poderoso del régimen nazi que convirtió a las SS en un Estado dentro del Estado, o Hermann Göring, un ciclotímico que fue designado sucesor como Führer, entre los muchos que cita en su enciclopedia.

También habla de la parte esotérica del nazismo, de las juventudes hitlerianas, de la débil oposición o del negacionismo.

Considera que "el gran error, el inmenso error" que cometió Hitler fue invadir Rusia y su gran "metedura de pata" estratégica en la guerra fue no medir la potencia de la URSS.

Y a pesar de que los episodios protagonizados por el nazismo no dan cabida a ningún tipo de "gracia", dice, hay episodios "ridículos y patéticos" que sí dan pie a la ironía. Siempre "esperando con esperanza que no caigamos nunca en una cosa parecida", recalca.

Carmen Naranjo

(c) Agencia EFE

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