Por qué es tan importante que un esguince se cure bien

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Una articulación que queda inestable es mucho más propensa a recaer. Hasta un 30 por ciento de los esguinces pueden dejar secuelas. Evítalo con estos sencillos pasos

Dependiendo de cómo se trate el esguince desde el primer momento y en los días siguientes, conseguiremos una pronta curación y sin secuelas. Por el contrario, un esguince mal tratado puede acabar convirtiéndose en un problema crónico con múltiples consecuencias no sólo en el tobillo, que a largo plazo también repercutirá en rodillas, caderas y espalda. (Foto: Getty)
Dependiendo de cómo se trate el esguince desde el primer momento y en los días siguientes, conseguiremos una pronta curación y sin secuelas. Por el contrario, un esguince mal tratado puede acabar convirtiéndose en un problema crónico con múltiples consecuencias no sólo en el tobillo, que a largo plazo también repercutirá en rodillas, caderas y espalda. (Foto: Getty)

Un tropezón al bajar las escaleras, una mala pisada o un giro demasiado rápido pueden causar esta lesión tan común que no solo sufren los deportistas. De hecho, el esguince de tobillo es la lesión de la extremidad inferior que con más frecuencia se atiende en Urgencias y Atención Primaria (1/10.000 casos al día). Además, la franja de edad más afectada por este problema es entre los 21 y los 30 años.

Cuando se produce un esguince, los ligamentos que unen los huesos del tobillo se han distendido, desgarrado o, en el peor de los casos, roto (aparte del dolor, se sabe que se ha roto porque se oye un chasquido y no se puede mover).

Las sensaciones que produce esta lesión van desde dolor o sensibilidad a la rigidez, y es frecuente que aparezca hinchazón, hematomas, sensación de entumecimiento en el pie e incapacidad para caminar o poner peso en ese pie.

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El esguince más común es el que se origina cuando el pie se gira hacia dentro y los ligamentos externos se estiran más de la cuenta. Acciones cotidianas como caminar por un terreno irregular, resbalarse en el bordillo o escaleras o llevar tacones, son de las más habituales. (Foto: Getty)

Cuanto antes lo trates, mejor

Si el esguince no se cura bien puede cronificarse y además de causar molestias permanentes en el pie, acabará produciendo dolor en otras partes del cuerpo. Estos son los pasos a seguir:

  1. Reposo. Se recomienda solo en los primeros momentos, en cuanto el dolor y la inflamación bajen es mejor hacer un reposo relativo, intentando apoyar el pie en cuanto sea posible. Esos sí, el apoyo debe ser progresivo (primero apoyo suave, con ayuda de muletas para, poco a poco, ir haciendo un apoyo más intenso).

    El tiempo de reposo está determinado por el grado de la lesión (leve, moderado o grave) y será el médico quien lo indique. Además, debes evitar el deporte durante un periodo que puede oscilar de los diez días -en el caso de esguince leve- a los cuarenta y cinco si es un esguince severo.

  2. Crioterapia. Esto ayuda a reducir la inflamación y controlar el dolor. Nunca apliques hielo directamente sobre la piel. Si no tienes una bolsa de gel preparada para este fin (se llama cold-pack y la venden en farmacias y ortopedias), para proteger tu piel del congelamiento y no dañar los nervios, envuelve el hielo en un trapo y aplicarlo en periodos de 15 minutos con descansos durante los primeros 3 días después de la lesión.

  3. Medidas de compresión. Vendar el pie previene la hinchazón y favorece la recuperación de los tejidos lesionados.

  4. Elevación. Colocar el miembro lesionado en alto permite el drenaje del edema. Para que funcione debes levantarlo al nivel del corazón o por encima durante 2 o 3 horas al día.

  5. Medicamentos para el dolor (AINEs o Paracetamol) pueden ayudar a aliviar el dolor y la hinchazón.

Al retomar las actividades

No lo hagas de golpe. Actuar como si no hubiera pasado nada y querer dar el cien por cien te pasará factura. Es posible que aún debas usar una tobillera o una venda para sostén y protección.

Este tipo de ‘vendaje funcional’ restringe el movimiento que provocó el esguince, pero permite que se realicen con relativa normalidad el resto de los movimientos. Por ello, se prefiere mantener la movilidad evitando así la atrofia de los músculos y articulaciones y evadiendo la inhibición de la propiocepción. Con este tratamiento, se logrará una mejor y más rápida recuperación.

También se aconseja realizar ejercicios específicos para fortalecer los músculos. Dependiendo de la gravedad del esguince, es posible que tengas que hacerlos durante varias semanas. Esta es la parte que la mayoría de la gente se salta, pero es importante ser tenaz ya seguir las recomendaciones médicas de principio a fin ya que esto ayudará a prevenir futuros esguinces.

Si te ha dejado de doler, ¡no te confíes!

El esguince deja de doler porque no usamos el ligamento lesionado, pero cambiamos la forma de pisar y esto puede provocar otros problemas: de rodillas, en la zona lumbar, etc... El cuerpo nos obliga a protegernos para no agravar más la lesión.

Cuánto tarda en curarse

Habitualmente los esguinces se curan por completo en un periodo de entre dos semanas y dos meses, en función de la severidad de la lesión.

Y si no se cura del todo...

Las torceduras de tobillo o esguinces que no se han curado bien pueden ocasionar problemas de movilidad que se arrastran de por vida, al alterar la forma y la frecuencia de nuestros movimientos.

Es lo que se conoce como ‘inestabilidad crónica del tobillo’, que provoca un dolor poco importante pero continuo y muy molesto que además puede acabar afectando a la forma de caminar, por ejemplo, causando dolor en otras partes del cuerpo como la cadera o la espalda.

En ocasiones queda un dolor residual que con el tiempo se pasa, pero como te hemos explicado antes no es no porque lo hayamos curado sino porque hemos modificado la pisada sin darnos cuenta. Es decir se producen modificaciones anatómicas y alteraciones en el sistema sensitivo, lo cual puede repercutir en otros músculos y en articulaciones como la rodilla. Además, las secuelas del esguince hacen que las personas se vuelvan menos activas y más lentas.

Por otro lado, un tobillo endeble puede hacernos resbalar, tropezar o caer mal si saltamos. Es decir, también afecta a la estabilidad de la articulación.

Por eso, es típico que después de esta lesión la persona experimente disminución del rango de movimiento, edema permanente y sensación de inestabilidad.

Otras consecuencias de arrastrar la lesión

  • Los ligamentos lesionados presentan una laxitud residual que predispone a sufrir más esguinces.

  • La propiocepción se verá alterada. Esto es la capacidad que tiene el cuerpo para detectar el movimiento y posición de las articulaciones.

  • La musculatura encargada de rectificar el gesto, tardará más en activarse. Con lo cual, ante otro movimiento brusco, es probable que volvamos a sufrir un esguince de tobillo.

  • Además, los esguinces recurrentes pueden provocar una artrosis precoz ya que la lesión sobre el cartílago articular aceleraría la degeneración de la articulación.

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