Lo que esconden las críticas a ‘Drag Race España’ por no emitirse en abierto

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¡El momento ha llegado! El fenómeno Drag Race lleva años expandiéndose por todo el mundo y por fin aterriza en España. El primer episodio de Drag Race España se estrenó el domingo arrasando desde ATRESplayer PREMIUM, el servicio streaming de pago de Atresmedia, y ya es todo un éxito entre los fans del programa, que por ahora están encantados con el casting y la adaptación del formato a nuestro país.

Pero como no hay luz sin sus sombras, hay un sector del público que está criticando duramente al programa por estrenase en una plataforma de pago en lugar de hacerlo en abierto en alguno de los canales de Atresmedia. Una opción que, si la estudiamos detenidamente, parece imposible si queremos que se conserve la integridad del formato, pero que aun así ha generado un movimiento en contra que propone una solución contradictoria y en cualquier caso injustificada: la piratería.

El elenco de 'Drag Race España' (Atresmedia, World of Wonder)
El elenco de 'Drag Race España' (Atresmedia, World of Wonder)

Para quien no conozca de qué va el tema, RuPaul’s Drag Race es un concurso reality estadounidense en el que un grupo de drag queens compiten a través de diversas pruebas semanales para alzarse como ganadora de un premio económico y recibir el título de “La Próxima Superestrella Drag”. Detrás y delante del formato se encuentra la drag queen más famosa del mundo, RuPaul, que ha conseguido llevar el mundo drag a lo más alto con el programa.

Desde sus humildes inicios en 2009, RuPaul’s Drag Race ha experimentado un auge increíble que la ha llevado a convertirse en un auténtico fenómeno global, con 13 temporadas del programa original con el que empezó todo, 5 temporadas especiales All Stars (en las que compiten antiguas concursantes de diferentes temporadas del programa principal), spin-offs en Tailandia, Reino Unido, Canadá, Países Bajos, Australia y ahora España, su propia plataforma de streaming (Wow Presents+), además de una exitosa gira mundial, un show en Las Vegas y una convención anual al estilo Comic-Con, la DragCon.

El éxito del programa y el universo propio que ha creado es imparable (e inabarcable) y ha llevado a RuPaul a edificar un enorme imperio, así como a muchas de las concursantes a convertirse en estrellas mundiales que arrasan con sus propios espectáculos y programas, colaboran con artistas de renombre o incluso dan el salto al cine. Y no solo eso, sino que también ha influido enormemente en la forma de comunicarse y en la cultura queer en general. 

El formato se ha visto recompensado con un impresionante total de 19 premios Emmy en sus últimas temporadas y continúa expandiéndose cada vez más rápido, con nuevas temporadas y nuevos spin-offs en marcha. Pero si hay un triunfo especialmente reseñable es el de haber llevado el mundo drag al mainstream, utilizando el programa para concienciar sobre los problemas que afectan a la comunidad LGBTQ+ y celebrar la expresión artística de las personas queer.

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Por todo ello, el estreno de Drag Race España es todo un acontecimiento en nuestro país, donde los fans del programa en sus versiones internacionales se cuentan por miles y miles. Y por eso precisamente, no son pocos los que han puesto el grito en el cielo porque la edición española se estrene en una plataforma de pago en lugar de una cadena en abierto, acusando a Atresmedia de relegar su contenido LGBTQ+ al servicio Premium (al igual que #Luimelia y Veneno), mientras Antena 3 se sigue llenando de contenidos más conservadores, donde, según opinan muchos, se blanquea a la extrema derecha y justamente a los partidos que van en contra de los derechos de la comunidad que el programa defiende.

Por supuesto, este argumento es sólido y tiene su razón de ser, pero la alternativa que muchos proponen al problema no es la mejor solución precisamente. Y es que los hay que defienden piratear el programa en este caso para no dar un duro a Atresmedia, y en su lugar, gastar el dinero apoyando a las concursantes comprando su merchandising y asistiendo a sus shows. Todo eso está muy bien, hay que apoyar a las artistas en la medida de lo posible, pero también es importante apoyar el formato y lanzar el mensaje a Atresmedia de que queremos que dure más de una temporada. Queremos más Drag Race España, queremos que más drag queens españolas tengan esa plataforma para darse a conocer y que el programa también se convierta en una institución en España.

Se mire como se mire, la piratería no tiene excusa, pero es que en este caso concreto, menos aun. Drag Race España no tiene cabida en Antena 3 por una sencilla razón: sus episodios duran una hora, y adaptarlos al prime time español en abierto conllevaría desvirtuar el formato por completo para alargarlo hasta la madrugada. Y ni RuPaul ni sus fans querrían algo así. Drag Race tiene una estructura y unas normas muy asentadas, y cambiarlas sería impensable. Por eso su lugar está en una plataforma de streaming, donde el formato no está supeditado a las pausas de publicidad, a la competencia en directo o a la necesidad de llenar toda la parrilla. Sabiendo que es así como funciona el horario de máxima audiencia en España (como vemos en MasterChef, La Voz, Supervivientes y tantos otros programas), Drag Race no podría existir en ese contexto de la televisión tradicional. Y lo cierto es que nos encanta tal y como es.

Por supuesto, el hecho de que un programa así se emitiera en abierto sería todo un hito para la representación LGBTQ+ en nuestro país. Que cualquiera haciendo zapping pueda encontrarse con una persona queer hablando de acoso homófobo, del género no binario o de lo que significa crecer como gay haría mucho por visibilizar y normalizar, pero mientras la televisión en España siga siendo como es, este programa simplemente no tiene cabida en el prime time. Para verlo hay que recurrir al streaming de pago y apoquinar. Y para quien no lo sepa, la cuota de Atresplayer es de las más bajas del mercado a 3,99€ al mes, con lo cual ver la temporada entera costaría apenas 8€ y después siempre nos podemos dar de baja.

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Estamos de acuerdo en que cuanto más contenido LGBTQ+ haya en abierto, más beneficioso será para la comunidad, pero ampararse en eso para justificar no pagar los 4€ y piratear el programa no hace sino añadir más problemas. 

No seré yo quien defienda a Antena 3, pero en este asunto no veo otra alternativa. Si quieres ver Drag Race España, paga por ello. Sin ir más lejos, la edición original tampoco se emite en una cadena en abierto en Estados Unidos, sino en el canal por suscripción VH1, con la versión All Stars del programa pasando este año al streamer de pago Paramount+. Para verla en España hay que pagar por el servicio Wow Presents+ (que se puede contratar globalmente) o Netflix, donde se estrena como contenido original de la plataforma y comparte catálogo con mucho más contenido LGBTQ+. Es decir, para ver RuPaul’s Drag Race también hay que pagar, porque no está en ninguna cadena en abierto. Pero de eso nadie se queja.

El contenido LGBTQ+ no debería ser exclusivamente de pago, eso está claro, pero tampoco podemos exigir que nos lo den siempre gratis. Lo que ocurrió con Veneno es un ejemplo de que, no importa la ventana desde donde se exhiba, si el producto merece la pena, puede llegar muy lejos. La serie de los Javis fue un gran éxito en Atresplayer, disparando las suscripciones y traspasando fronteras gracias a HBO Max en Estados Unidos, donde recibió críticas magníficas. Drag Race España se puede ver fuera de nuestro país a través de Wow Presents+ y ya está empezado a llegar a todos los rincones del mundo desde esta plataforma, donde los fans están cayendo rendidos a nuestras idiosincrasias y nuestro particular sentido del humor (aunque no entiendan ni la mitad). La edición no ha podido empezar con mejor pie, divertidísima, con toneladas de personalidad propia y llena de momentazos.

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No pagar la suscripción para ver el programa en España no es la declaración política que te crees, es solo una excusa para piratear y no pagar por la cultura y el arte. Seamos sinceros, ¿cuántos de los que dicen que es mejor comprar merchandising o hacer donaciones a las reinas que pagar a Atresmedia acabarán realmente pagando a las concursantes? ¿Cuántos se gastarán esos 4€ de la suscripción en compañías que no hacen absolutamente nada por la comunidad LGBTQ+?

En definitiva, la supervivencia de un programa depende de que este sea rentable. La idea de respaldar directamente a las drag queens es positiva y necesaria, pero no debería excluir apoyar al formato en sí (y a todas las personas que trabajan en él), y para eso, lo siento mucho, pero hay que pagar. Entiendo el dilema y comparto la postura de muchos fans que señalan el doble rasero de Atresmedia, pero la piratería te convierte en parte del problema, no en la solución. Drag Race es demasiado valioso para la cultura LGBTQ+ como para boicotearlo de esa manera.

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