Otro escándalo en Hollywood: de ser aplaudido por su labor feminista a acusado de maltratar a una actriz embarazada

Valeria Martínez
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Érase una vez un director que triunfaba en Hollywood, artífice de una de las series más legendarias de las últimas décadas, venerado por su labor feminista a través de sus historias y director de películas de superhéroes de Marvel y DC. Sin embargo, el cuento de Joss Whedon acaba de añadir otro giro radical que coloca a la propia industria en la palestra.

A casi veinte años del final de Buffy, cazavampiros (1997-2003), sus actrices se han pronunciado sobre los supuestos malos tratos y abusos de poder vividos en manos del director durante los años que duró la serie. La primera en pronunciarse fue Charisma Carpenter, la intérprete que dio vida a Cordelia, la chica popular y engreída del grupo que estuvo cinco años en la serie original para luego pasar al spin-off, Angel.

A ella le siguieron las demás, incluyendo la protagonista, Sarah Michelle Gellar. Sin embargo, esta no es la primera vez que el director es acusado de abuso de poder en una industria que convirtió en legado su aporte al reconocimiento feminista en la ficción.

Joss Whedon (AP Photo, Jordan Strauss, Gtres), cartel de Buffy, cazavampiros, Charisma Carpenter (Instagram/karazma)
Joss Whedon (AP Photo, Jordan Strauss, Gtres), cartel de Buffy, cazavampiros, Charisma Carpenter (Instagram/karazma)

Charisma Carpenter publicó su declaración en redes sociales el pasado miércoles, sentenciando que Joss Whedon “abusó de su poder en numerosas ocasiones”, tanto en el set de Buffy como en Angel, llegando a preguntarle “si iba a quedarse con su bebé” al conocer que estaba embarazada durante las grabaciones de una de las temporadas. Su embarazo terminó siendo incluido en la trama de Angel, pero cuenta que después de dar a luz, fue despedida.

La actriz, hoy de 50 años, apareció en la serie original en un total de 57 episodios entre 1997 y 2002, tomando más protagonismo como compañera de aventuras del vampiro con alma y exnovio de Buffy en el spin-off protagonizado por David Boreanaz, Angel, y en donde participó en la mayoría de capítulos (90 de 111) entre 1999 y 2004. En su extensa declaración, Charisma Carpenter revela que se mantuvo en silencio durante casi dos décadas a pesar de haber vivido situaciones que la “traumatizaron hasta el día de hoy”.

Joss Whedon abusó de su poder en numerosas ocasiones mientras trabajábamos juntos en los sets de Buffy, cazavampiros y Angel. Mientras para él su mala conducta era divertida, solo sirvió para intensificar la ansiedad en mi actuación, des empoderarme y enfrentarme a mis compañeros”. Detalla que recibía amenazas de despido pasivo-agresivas, que la llamaba “gorda” delante de sus compañeros cuando estaba embarazada de 4 meses y que generaba un ambiente competitivo optando por favoritismos y criticándolos públicamente.

Además, cuenta que al conocer que estaba embarazada, atacó a su personaje, se burló de sus creencias religiosas y la acusó de sabotear la serie. Añade que la convocaba a grabar a la una de la madrugada cuando tenía recomendación médica de recortar su horario laboral, pero que aun así siguió soportando el mal trato porque era la fuente de ingresos principal en su familia.

Revela que los incidentes vividos la llevaron a desarrollar una condición física crónica que todavía padece y que decidió contar su verdad, a pesar del paso del tiempo y hacer años de terapia, a raíz del movimiento Time’s Up y las acusaciones que vertió el actor Ray Fisher en 2020 acusando a Joss Whedon de continuar con el comportamiento abusivo en el set de Liga de la Justicia.

“Estos recuerdos y más han pesado en mi alma como ladrillos durante casi la mitad de mi vida. Desearía haber dicho algo antes. Desearía haber tenido la compostura y coraje aquellos años. Pero me silencié en vergüenza y silencio condicionado” sentencia.

Después de compartir su historia otras actrices optaron por hacer lo mismo, no solo confirmando la experiencia de Charisma Carpenter, sino sentenciando que no fue un caso aislado. La protagonista de la serie, Sarah Michelle Gellar optó por no compartir su experiencia pero lanzó un mensaje de apoyo a Charisma y los supervivientes de abusos, pidiendo desligarse del nombre de Joss Whedon para siempre. “Si bien estoy orgullosa de tener mi nombre asociado con el de Buffy Summers”, escribió en Instagram en referencia a la cazavampiros que interpretó durante años, “no quiero para siempre estar asociada con el nombre de Joss Whedon”.

Añadió que no piensa hacer más declaraciones de momento dado que “se encuentra enfocada en criar a su familia y sobrevivir la pandemia”, pero que mantiene su apoyo a todos los supervivientes de abusos.

Michelle Trachtenberg, que dio vida a Dawn, la hermana pequeña de Buffy, también hizo su propio comunicado en Instagram, asegurando que el comportamiento de Joss Whedon cuando ella era una adolescente “no fue el apropiado”. “Lo que hizo fue muy malo. Pero nosotras ganamos ¡sobreviviendo!” sentenció. Además, Amber Benson, conocida por su papel de Tara, la novia de Willow (Alyson Hannigan), añadió que el ambiente de la serie era “tóxico”. “Se hizo mucho daño durante aquel tiempo y muchas de nosotras todavía estamos procesándolo mas de veinte años después” tuiteó.

Estas acusaciones llevan a recordar aquellas que vertió la exesposa de Joss Whedon hace unos años antes de la creación del movimiento Time’s Up y #MeToo, pero que no alcanzaron la misma relevancia. Fue en agosto de 2017 cuando Kai Cole publicó un ensayo en The Wrap donde lo acusaba de haberle sido infiel en varias ocasiones a lo largo de 15 años, señalando su supuesta “hipocresía predicando ideales feministas” recurriendo a su matrimonio como escudo para proteger su imagen.

Sin embargo, al unir las acusaciones vertidas por una mujer que pasó 15 años a su lado y un grupo de actrices que trabajaron bajo su mando, resulta inevitable cuestionar la implicación, silencio o posible ignorancia de Hollywood en toda la polémica. Y es que a lo largo de su carrera, Joss Whedon fue aplaudido por la industria por el aporte feminista que hizo con Buffy, cazavampiros. La serie se convirtió en ejemplo a seguir para otras ficciones con protagonistas de acción en el formato televisivo, dado que su trama giraba más en torno a ellas y las cualidades heroicas de cada una que en los hombres de la historia. Y si bien los romances cumplían un papel clave en toda la serie, ninguna de las mujeres protagonistas estaba representaba como damisela en apuros. Más bien era todo lo contrario.

A lo largo de los años, la serie y su creador fueron ganando el título de referentes feministas dentro de la industria, colocando a Whedon en discursos y eventos dedicados a a igualdad. Él mismo aseguró que su fuente de inspiración a la hora de incluir elementos feministas fue su propia madre y durante un discurso dedicado a la igualdad en 2006, habló de su devoción por seguir creando personajes femeninos fuertes dado que la prensa le sigue preguntando sus motivos para escribirlos. Es más, en 2015 criticó públicamente a la industria del entretenimiento por su “genuino, recalcitrante, sexismo intratable y anticuada misoginia” en una entrevista para Digital Spy.

Pero ahora, ante las acusaciones de abuso de poder sobre mujeres protagonistas en la serie de la cazavampiros, de crear un ambiente de trabajo hostil y supuestamente ridiculizar a Charisma Carpenter estando embazada, ¿en qué lugar queda esa misma industria? De este supuesto mal comportamiento han pasado casi veinte años, y habrían tenido lugar en el set de una las series más populares de finales de los 90s y principios de los 2000s, y su spin-off.

Como apuntaba previamente, Whedon comenzó a disfrutar de una reputación empoderada en el apartado feminista tras el final de la serie, ampliando su carrera con más series y películas, llegando a dirigir Los Vengadores y La era de Ultrón, así como ser el creador de Agents of SHIELD para Marvel y ser fichado por la competencia para terminar Liga de la justicia.

Sin embargo, el legado de Joss Whedon comenzó a tambalearse hace unos años. Primero cuando muchos fans de Marvel y críticos notaron los estereotipos y ausencia de ideales feministas en su representación de Viuda Negra (Scarlett Johansson) en Vengadores: La era de Ultrón (2015), y más tarde con las acusaciones vertidas por otro actor: Ray Fisher.

En diciembre de 2020 Warner Media anunció que había concluido su propia investigación a raíz de las acusaciones del actor que interpretó a Cyborg en Liga de la Justicia contra Whedon, diciendo en Twitter que tuvo un comportamiento “asqueroso, abusivo, no profesional y completamente inaceptable” durante el rodaje. El actor que interpreta a Aquaman en el mismo universo cinematográfico de DC, Jason Momoa, demostró su apoyo a su compañero a través de Instagram asegurando que “muchas cosas serias” pasaron allí.

La compañía terminó su investigación y anunció que habían tomado medidas. Por un lado, Whedon abandonó la serie que estaba desarrollando para HBO, The Nevers, a pesar de haber sido el guionista, director, productor y showrunner. Su versión oficial fue que dejaba el proyecto al no poder comprometerse con los desafíos que pedía una serie de esta magnitud durante la pandemia global, mientras algunos creen que habría estado relacionado con dicha investigación.

Por su parte, Ray Fisher aseguró que habían eliminado su próxima participación como Cyborg en la película de The Flash, reiterando que sus acusaciones también incluyen al presidente de DC Films, Walter Hamada, a quien culpabiliza por permitir el comportamiento de Whedon.

Llama la atención imaginar que ningún ejecutivo de Hollywood, agente e intérpretes conocieran las acusaciones o rumores de los supuestos abusos de poder o mal comportamiento de Joss Whedon, cuando podrían haberse repetido en diferentes proyectos y en épocas aisladas.

Que Hollywood lo haya venerado por su legado feminista mientras habría supuestamente maltratado a las mujeres que trabajaron con él no hace más que volver a colocar a la misma industria en la palestra, cuestionando su lugar en este tipo de polémicas.

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Imagen de Charisma Carpenter: Instagram/karazma