¿Es realmente posible desconectar en vacaciones?

El “Hygge” es el nuevo concepto de estilo de vida del que todo el mundo habla

Estar para no estar es absurdo. Si te has ido de vacaciones, disfruta y olvídate del resto. (Foto: Getty)
Estar para no estar es absurdo. Si te has ido de vacaciones, disfruta y olvídate del resto. (Foto: Getty)

Ya sea por motivos internos o externos, muchas veces no logramos disfrutar de las deseadas vacaciones porque no desconectamos del trabajo ni de los quehaceres diarios. Esta situación de estrés, mantenida en el tiempo, puede crear ansiedad y una mayor tendencia al pesimismo.

Vivir las vacaciones como si fuera la primera vez y emplear el tiempo en aquellas cosas que más satisfacción nos aporten, como dicta la famosa tendencia hygge, son algunas claves para desconectar del mundo laboral en verano. Así lo explica Arantza Pérez Mijares, psicóloga de Doctoralia, que defiende que hay que perder el miedo a “perder el tiempo”.

Y es que todos queremos ser felices, pero parece que los daneses nos han tomado la delantera y lo han logrado practicando una particular forma de entender y de disfrutar de la vida. Ellos lo llaman HYGGE (pronunciado “juga”) y podría describirse como una sensación de bienestar basada en la calma y la calidez de lo hogareño. El hygge es un antídoto práctico y sencillo contra el consumismo y una forma de disfrutar de cada momento.

Llevar un estilo de vida hygge es sencillo, barato y se puede aplicar a cualquier aspecto de nuestra vida cotidiana: la luz, la ropa, la comida, la bebida, el hogar, las relaciones sociales, los viajes…

Desde el momento ‘cero’ debes entrar en situación y tratar de exprimir al máximo el tiempo. (Foto: Getty)
Desde el momento ‘cero’ debes entrar en situación y tratar de exprimir al máximo el tiempo. (Foto: Getty)

Llevamos meses deseándolas, motivándonos con que cada día que pasa es un día que estamos más cerca de ese merecido descanso. Muchos ya las han planeado al dedillo, mientras que otros esperarán al último momento, pero todos piensan en ellas con la misma ilusión. Hablamos de las vacaciones de verano, que de forma casi automática se convierten en nuestro objetivo una vez acaba Semana Santa.

Sin embargo, si tanto las deseamos, ¿por qué nos cuesta tanto disfrutarlas de verdad y olvidar nuestras obligaciones del día a día? Desde Doctoralia nos animan a reflexionar y repasar los motivos por los cuales nuestro cerebro no consigue relajarse en vacaciones para así poder desvelarnos algunas claves para evitarlo y disfrutar al máximo de nuestro justo descanso veraniego.

Cerebro o sociedad: ¿quién es el culpable?

A veces no sabemos si somos nosotros mismos que no nos permitimos descansar, o se trata de una presión externa que hace que no podamos relajarnos ni un segundo. En realidad, se trata de una mezcla de ambas cosas.

Por una parte, comenta Arantza Pérez Mijares, psicóloga de Mijares Psicólogos y experta de Doctoralia, están las inercias: nuestro cerebro ha aprendido una serie de rutinas y continúa con ellas de forma automática.

No se trata de aislarte del mundo pero si de darte un respiro y centrarte en lo que te hace feliz a tí, en ese momento concreto, para volver a conectar contigo mismo. (Foto: Getty)
No se trata de aislarte del mundo pero si de darte un respiro y centrarte en lo que te hace feliz a tí, en ese momento concreto, para volver a conectar contigo mismo. (Foto: Getty)

Por otra parte, a un nivel más profundo, “está nuestra forma de socializarnos y nuestra cultura. Estamos educados en el valor del trabajo. Por ejemplo, cuando tenemos que decir algo bueno de una persona decimos que es muy trabajadora y eso es casi lo mismo que decir honrada. Por tanto, el trabajo es un valor que, además, nos referencia; es decir, nos definimos por quienes somos, pero también por lo que hacemos: soy peluquera, soy juez, soy periodista…”.

A nivel cultural, el “no hacer nada” está mal visto y estamos más orientados al “hacer” que al “ser”, comenta la experta, algo que es muy complicado parar en un margen pequeño de tiempo como pueden ser unas vacaciones.

Pero como apunta Meik Wiking, director del Instituto para la Búsqueda de la Felicidad de Copenhague, al ‘hygge’ se le ha llamado de todo, desde el arte de crear intimidad, confort del alma y ausencia de molestias a el placer de la presencia de cosas reconfortantes, unión acogedora y, su favorita, “una taza de cacao a luz de las velas”.

En realidad, el ‘hygge’ tiene más que ver con el ambiente y la experiencia que con las cosas. Consiste en estar con las personas que amamos. Una sensación de hogar. Sentirnos seguros, protegidos del mundo, y permitirnos bajar la guardia. Ya sea teniendo una conversación sin fin sobre las pequeñas o grandes cosas de la vida –o solo estar a gusto en compañía del otro en silencio– o sencillamente disfrutando una taza de té a solas.

Los riesgos de no descansar en vacaciones

Es vital concienciarse de que tan importante es trabajar, como descansar, pues nos ayudará a rebajar los niveles de estrés a los que nos sometemos a diario.

“Situaciones sostenidas de estrés pueden acabar generando enfermedades físicas y psíquicas. Por ejemplo, cuando estamos muy cansados tenemos una mayor tendencia al pesimismo y al catastrofismo. Además, nuestra respiración se altera, se vuelve más superficial y tendemos a emplear más oxígeno del necesario. Esto hace que nos oxidemos más, y por ende, nuestras células envejezcan antes”, argumenta Pérez Mijares.

También se da una revolución hormonal en estados de ansiedad y estrés, que desgasta nuestro cuerpo día tras día. Pero, además, el no descansar y vivir enganchados al trabajo reduce nuestra vida a la esfera laboral, donde corremos el riesgo de perder nuestra vida personal y todas aquellas cosas, personas y experiencias importantes de nuestra experiencia.

“Si pasamos el tiempo pensando en el trabajo, aunque estemos de vacaciones, lo que hacemos es perdernos la oportunidad de disfrutar plenamente de lo que estamos viviendo, ya sea solos o en compañía de nuestros seres queridos”, comenta la psicóloga de Doctoralia.

Tienes que aprender a apreciar esos momentos únicos, como disfrutar de una puesta de sol junto a la gente que quieres.(Foto: Getty)
Tienes que aprender a apreciar esos momentos únicos, como disfrutar de una puesta de sol junto a la gente que quieres.(Foto: Getty)

Claves para “cambiar el chip”

Aunque romper con la inercia que comentábamos al principio es difícil, no es imposible. La psicóloga recomienda “hacer un reset y ponernos en modo ‘experiencia’, de manera que estemos dispuestos a vivir el momento, disfrutar de lo que venga sin prejuicios ni adelantando acontecimientos”.

Un truco es vivir las vacaciones como si fuera la primera vez, como si no tuviéramos la experiencia de haber estado de vacaciones de verano y no sepamos lo que vendrá después.

Por otra parte, muchas veces esta tarea es difícil si en nuestras vacaciones nos acompaña una persona adicta al trabajo. En este caso, “la tolerancia ha de ser la base y tenemos que respetar lo que cada persona hace con su vida. Pero también podemos elegir no quedarnos con esa persona que es adicta al trabajo y nos impide disfrutar a nosotros”.

Como dice la experta, somos responsables de nuestra felicidad y de nuestros grados de confort y disconfort, por tanto, es nuestra responsabilidad neutralizar las actitudes de la otra persona o alejarnos de ella.

Disfrutar del verano en casa a través del hygge

Desconectar en verano no es sinónimo de irse a un lugar remoto. En la ciudad también podemos relajarnos si sabemos cómo. El concepto hygge nos puede ser de gran ayuda, pues es una idea que promueve el bienestar personal, el confort y la felicidad que proporcionan las cosas mundanas y sencillas, como, por ejemplo, disfrutar de nuestro hogar leyendo o tomando un café.

“En los países nórdicos hay un enorme respeto por el tiempo personal y por el tiempo de trabajo. De modo que no se entiende que una persona se dedique a hablar de fútbol en el trabajo, pero tampoco se entiende que una persona trabaje una media de cinco o diez horas más a la semana. Se considera una enorme falta de eficacia personal”, nos explica la psicóloga.

Aunque el hygge es un concepto de la cultura nórdica y aplicarlo enteramente aquí conllevaría algunos cambios culturales, sí podemos inspirarnos en él para lograr desconectar del estrés laboral sin salir de casa.

La clave consiste en buscar aquellas experiencias que nos hacen sentir cómodos y relajados, y potenciarlas: un café con un amigo, leer tranquilamente en una terraza, un paseo a la sombra de los árboles… Se trata de una actitud, una forma de ver la vida buscando aquello que nos resulta más acogedor, sin necesidad de grandes estridencias.

“Al final, todo radica en quitarse el miedo a ‘perder el tiempo’. Sencillamente hay que invertir tiempo en calidad de vida, cada uno en lo que le hace disfrutar y sentirse bien. Hay cosas que aparentemente no aportan nada según los estándares de la sociedad pero que configuran la base de la felicidad de muchas personas: leer un libro, escuchar una canción o sencillamente tomarse tiempo para respirar y mirar a nuestro alrededor”.

Así que aunque te toque quedarte en casa puedes disfrutar de las vacaciones igualmente. De hecho, la casa es la sede del ‘hygge’. El hogar es el centro de la vida social en Dinamarca y por ello los daneses suelen invertir mucho esfuerzo y dinero en hacer que sus hogares sean hyggelige. Son los que disfrutan de mayor espacio per cápita en toda Europa.

DIEZ COSAS QUE HARÁN QUE TU CASA SEA MÁS HYGGELIG

1. Tener un hyggekrog (un rinconcito, un lugar donde acurrucarse con una manta, un libro y una taza de té).

2. Una chimenea: para los daneses son la pieza más hyggelig del hogar.

3. Velas: si no hay velas, no hay hygge.

4. Cosas hechas de madera.

5. Naturaleza: cualquier objeto de la naturaleza, desde hojas y nueces a ramitas o pieles de animales.

6. Libros: tomarse un descanso con un buen libro es una piedra angular del concepto de hygge.

7. Porcelana: una bonita tetera, un jarrón sobre la mesa de comedor, tu taza preferida, esa con la que quieres beber siempre…

8. El aspecto táctil: deslizar los dedos por una mesa de madera, una taza de porcelana caliente o entre el pelo de una piel de reno es una sensación muy diferente de la que produce el contacto con algo de acero, vidrio o plástico.

9. El vintage: algo super importante en los hogares daneses. Con ellos entran en juego los relatos y la nostalgia. Los objetos son algo más que sus propiedades físicas, poseen un valor sentimental y una historia.

10. Mantas y cojines. Ahora con la que está cayendo pues no pega, claro, pero estos complementos son imprescindibles en cualquier hogar ‘hygge’ durante los meses fríos de invierno, probablemente porque nos transmiten la sensación de seguridad.

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