Es hora de que Mediaset asuma que no puede con ‘Pasapalabra’

·5 min de lectura

Por Mike Medianoche. - Este lunes Telecinco estrenaba un nuevo programa para su última hora de la tarde. Se trata de Ya son las ocho, un programa presentado por Sonsoles Ónega y que es una versión vespertina de Ya es mediodía, un magacín que funciona muy bien en la franja de sobremesa. El objetivo de este formato era y es plantar cara a Pasapalabra en Antena 3, un concurso que cada día se alza entre lo más visto de nuestra televisión. Pero en su primer día Ya son las ocho se ha quedado a un millón de espectadores del programa de Roberto Leal, lo que nos lleva a pensar que ya es hora de que Mediaset asuma que no puede con Pasapalabra y que no debería quemar más cartuchos en esa franja.

Los datos hablan por sí solos. En su primera tarde Ya son las ocho ha marcado un 12,8% de share y una media de 1.647.000 espectadores, según los datos de Kantar ofrecido por consultoras de comunicación. Mientras, Pasapalabra se alzaba como el segundo programa más visto de la jornada del lunes (tras Antena 3 Noticias) con un 22,1% de cuota y 2.761.000 espectadores de media. En coincidencia horaria Pasapalabra sacaba casi diez puntos y más el concurso sacó 9,8 puntos de ventaja y con 1.239.000 espectadores más.

GUÍA | Los pasos que tienes que seguir para poder ver un tuit no disponible por tus preferencias de privacidad

Hay que recordar que Telecinco emitía con gran éxito Pasapalabra a última hora de la tarde desde 2007 hasta 2019; ese año tuvo que cesar sus emisiones por orden judicial, pues no estaba pagando los correspondientes derechos. En lugar de poner las cosas en orden y abonar lo que correspondiente para seguir con el concurso en su parrilla, Mediaset dejó escapar el formato, que regresó a manos de Antena 3, su primera casa televisiva. Y aunque en sus primeros meses Sálvame en Telecinco le sacaba ventaja, poco a poco el concurso terminó por ganar terreno hasta ser uno de los programas más vistos de nuestra televisión.

Desde entonces Telecinco ha probado con todo para quitar esa hegemonía vespertina. Jugó con Sálvame Tomate, que prometía noticias bomba que a menudo no eran para tanto. Se inventó una especie de concurso para colaboradores de Sálvame llamado Quiero dinero, donde vimos imágenes tan dantescas como Chelo García-Cortés quemando una fotografía de Isabel Pantoja o donde respondían preguntas comprometidas ante una máquina de la verdad que se bautizó como Kopérnica.

Luego se retiraría Sálvame Tomate y se probó suerte con otros concursos, como El precio justo, que aguantó unos meses en las tardes antes de que Mediaset lo trasladase a las mañanas de Cuatro con la excusa del mundial. Menos suerte corrió Alta Tensión, el concurso de Christian Gálvez, que tras solo una semana en las tardes de Telecinco también fue a las mañanas de Cuatro, confirmando que esa franja es un auténtico cementerio de elefantes donde los concursos son trasladados hasta su muerte.

En septiembre Telecinco anunció una revolución que ellos anunciaron como ‘histórica’: adelantar sus contenidos estelares del prime time a las ocho de la tarde. Una verdad a medias, que tan solo se quedó en una tira diaria del reality Secret Story: La casa de los secretos, y que no afectaba a series nocturnas de antaño gran éxito como El Pueblo. Además, ese adelanto no era de lunes a viernes, pues a veces sí se continuaba apostando en esa franja por Sálvame Tomate.

A pesar de que se hizo un esfuerzo por hacer un programa ameno, esa franja de Secret Story (en la que Lara Álvarez brillaba con luz propia) supuso un nuevo traspié y una bajada de la cuota de pantalla: con Sálvame Tomate la media era de un 16% y con el reality de un 12%.

Si hacemos cuentas, en escaso un año Mediaset ha hecho todo tipo de apuestas para las ocho, una auténtica locura. Un concurso rosa como Quiero dinero, un concurso cultural con Christian Gálvez, y uno basado en algo tan cotidiano como saber los precios con Carlos Sobera. Ha probado con realities, con alguna serie turca incluso, y ahora con un magacín de actualidad, con una profesional como Sonsoles Ónega, pero no hay manera. La gente quiere Pasapalabra y vivir la emoción del rosco final, prueba que a menudo logra el minuto de oro de la jornada.

Analizando todos estos datos es fácil imaginar que Ya son las ocho tendrá poco recorrido, y que más pronto que tarde Mediaset volverá a apostar por Sálvame Tomate; un programa que da unos datos medio decentes y supone un importante ahorro en costes, al tener tan solo que alargar el mismo programa que se emite desde las cuatro una hora más. Eso supondría que el grupo de comunicación acepta de una vez su derrota ante Pasapalabra, no obstante quién sabe qué ases le quedan debajo de la manga para el futuro más inmediato, porque tirar la toalla seguro que no la tiran del todo.

Más historias que podrían interesarte:

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente