¿Es eficaz la manera elegida por Starbucks para salvar el mundo?

Starbucks quiere que sus clientes consuman menos leche de vaca y más alternativas vegetales para ayudar a frenar la contaminación. Foto: Getty Images.

El lanzamiento de tres nuevas bebidas sin lácteos por parte de Starbucks (Almondmilk Honey Flat White, Oatmilk Honey Latte y Coconutmilk Latte) parece ser una señal de que la compañía cafetera desea que las cosas cambien a nivel global y que se reduzca el calentamiento global.

Consciente de que los productos lácteos representaron el 21% de la huella de carbono global dejada en 2018 —el último año sobre el que hay datos disponibles—, la compañía quiere reducir esta cifra como parte de su nuevo y mayor compromiso de sostenibilidad presentado este martes, según un reporte de Marketwatch.

“Nuestra aspiración es convertirnos en recursos positivos: almacenando más carbono del que emitimos, eliminando el desperdicio y proporcionando más agua dulce limpia de la que usamos”, escribió Kevin Johnson, CEO de la empresa, en la página web oficial de la marca.

Como parte de su compromiso de sostenibilidad intensificado, Starbucks (SBUX) ha incorporado precisamente alternativas a la leche de soja o de vaca, como la leche de almendras, de coco y de avena.

Es por ello que Johnson alienta a los consumidores a elegir estos tres tipos de leche, cuya producción, en comparación con los lácteos tradicionales, no resulta tan nociva para el medio ambiente, según sus propias palabras para Bloomberg News.

Felizmente, en Estados Unidos del 15% al ​​20% de los clientes de Starbucks ya eligen tales opciones.

“Las leches alternativas serán gran parte de la solución”, enfatizó Johnson en esa entrevista. “La curva de demanda del consumidor ya está cambiando”.

En paralelo, la compañía está considerando agregar también “carnes” de origen vegetal a su menú, en un gesto de impulso a la agricultura sostenible, ya que la proteína animal ha sido el mayor factor para el uso de carbono y el despilfarro de agua del vendedor de bebidas y sándwiches.

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Insignia de un café Starbucks ubicado Edinburgh, Reino Unido. Foto: Getty.

Las alternativas también conllevan riesgos para el medio ambiente

Aunque activistas ambientales, expertos en alimentos y en flora y fauna, así como defensores de las inversiones sostenibles recibieron con beneplácito el anuncio de estos cambios en el menú de Starbucks, algunos adelantaron que las alternativas a lácteos y cárnicos conllevan sus propios riesgos para el cambio climático.

“Este es exactamente el tipo de liderazgo que necesitamos ver en las empresas: una oportunidad para invertir en su propio futuro al tiempo que hacen de su base global de clientes un socio en esta travesía por la sostenibilidad”, expresó en un comunicado Sheila Bonini, vicepresidenta de World Wildlife Fund (WWF) para el compromiso con el sector privado.

Sin embargo, esta misma institución que vela por el cuidado de la naturaleza publicó previamente los resultados de investigaciones sobre los riesgos de deforestación que implica el auge de los cultivos de la soja en su principal productor, Brasil, y en otros países.

Para WWF, la soja resulta uno de los productos agrícolas más rentables: su harina es rica en proteínas para alimentar al ganado, y su aceite se usa en alimentos, cosméticos y jabones, así como biocombustible. Pero la extensión de su producción pudiera convertirse en un problema.

Mientras, sendos reportes de The Guardian y de la National Public Radio hacen hincapié el peligro del uso de pesticidas sobre los campos de almendros y su vínculo nefasto con la destrucción de la población mundial de abejas.

Se sabe que las muertes de colonias de abejas superaron los máximos históricos el año pasado, al tiempo que los apicultores estadounidenses informaron sobre una pérdida promedio del 38% de estas colonias durante la temporada de invierno.

La batalla con la industria láctea

Los cambios en los hábitos alimentarios en favor de opciones más vegetales y menos contaminantes incrementan la batalla que desde hace años lleva a cabo la industria láctea por continuar a la cabeza del mercado, desafiando el derecho de los productores de leche de origen vegetal a emplear la palabra “leche” para sus ofertas.

Dairy Management, el grupo comercial de promoción de productos lácteos, expresó también el martes que, al igual que Starbucks, pretende llevar a cabo una mejor evaluación del ciclo de vida de su huella ambiental, un gesto que demuestra que esta gigantesca industria también aspira a lograr la neutralidad en la emisión de carbono, a proteger el suelo y conservar el agua.

Mientras, Starbucks asegura que sus objetivos preliminares para 2030 son disminuiir las emisiones de carbono a la mitad, tanto en las operaciones de la compañía como en la cadena de suministro, reduciendo también a la mitad el uso de agua para las operaciones y producción de café, al tiempo que corta a la mitad los desechos enviados a los vertederos.

Luego de eliminar los absorbentes de plástico de un solo uso, Starbucks también piensa cambiar a envases reutilizables, invertir en prácticas agrícolas innovadoras y hacer esfuerzos por la conservación forestal.

Como parte de este plan para salvar el planeta, Starbucks está incluso ofreciéndole un crédito de 10 centavos a aquellos clientes que aporten sus propias tazas, una manera de reducir el consumo de vasos fabricados con cartón.

Según las estadísticas, en 2018 Starbucks emitió 16 millones de toneladas de gases de efecto invernadero, consumió mil millones de metros cúbicos de agua y creó 868 kilotones de desechos a lo largo de su cadena de suministro. Por eso ahora la cadena de café con 31,000 ubicaciones en 80 mercados globales aspira a que su paso por nuestro planeta sea más favorable para todos.