Siete errores que puedes estar cometiendo al maquillarte las cejas

emma watson
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Parece mentira que unos pocos pelitos puedan transformar tu cara, para bien o para mal. Unas cejas bien diseñadas, con la densidad adecuada y bien peinadas no sólo son la mejor forma de potenciar los ojos sino que aportan personalidad al rostro. Además, también son una pista infalible de si sigues las tendencias ‘beauty’, porque las cejas a veces son el mejor indicador de la época en la vivimos.

Echa un vistazo a las cejas de los años 20, superfinas, redondeadas y alargadas, tanto que daban una expresión de melancolía al rostro. En los años 50 se engrosaron un poquito más, se arquearon y se acortaron, dando un toque supersofisticado al rostro, al estilo Marilyn. Allá por los 80 las mujeres dejaron aparcadas las pinzas y se lanzaron a lucir unas cejas naturales y asalvajadas. Y hoy se llevan densas pero bien perfiladas, aunque hay gustos de todo tipo, desde cejas decoloradas hasta las cejas laminadas.

El caso es que las cejas pueden cambiar el rostro, y si no que se lo digan a Cristina Pedroche, y la polémica que se ha montado con sus cejas, que desde hace un tiempo se han ensanchado por obra y gracia de la técnica del ‘brow up’ o laminado de cejas.

Si tú también quieres modificar tus cejas, pero no con tratamientos permanentes o cambios muy drásticos, porque no estás segura de si querrás llevarlas así mucho tiempo o si te arrepentirás, entonces, la mejor opción es usar un tratamiento de quita y pon: el maquillaje de cejas.

Pero emplear el lápiz de cejas, la cera y otros utensilios no es tan fácil. Al final, hay que ser mañosa y, sobre todo, dedicar tiempo a esta tarea. Es preferible que pruebes a hacerlo un fin de semana, relajada, sin prisa y donde tengas la opción de retirar toda la pintura si la cosa no ha ido bien.

Con todo, es importante que conozcas algunas malas prácticas antes de ponerte a maquillar las cejas, porque te evitarás muchos problemas posteriores o tener que volver a empezar de cero o que el resultado no fuera lo que esperabas. Aquí siete de los errores más frecuentes.

  1. Errar en la forma. Antes de lanzarte a dibujar unas nuevas cejas, analiza bien la forma que tienen las tuyas, cómo quieres modificarlas y si eso es posible sólo empuñando un lápiz de cejas o vas a tener que echar mano de la pinza de depilar para corregir algunas zonas. Dibuja una sutil línea recta y ascendente por la zona de abajo y hasta el centro del arco si quieres crear el efecto de elevarlas.

  2. Maquillar mucho el inicio. Si pintas de forma intensa el comienzo de la ceja eso te dará un toque de dureza a la mirada y resultará un tanto artificial. Habitualmente, el nacimiento de las cejas está más despoblado, así que no cargues las tintas ahí.

  3. Ir demasiado rápido. Menos es siempre más. No quieras hacerlo todo con un trazo, esta es una labor de precisión. Para maquillar las cejas hay que tener dedicación, porque cada pincelada puede variar el aspecto. Ve poco a poco, no te pases con la cantidad y acostúmbrate a difuminar.

  4. Elegir un color equivocado. En el maquillaje de cejas, tan importante es la forma y el diseño que se haga como el color del lápiz que se use. Escoger uno más oscuro le quitará naturalidad al acabado. Lo recomendable es elegir aquel que se asemeje lo más posible al pelo natural. Un truco infalible es fijarte en las raíces de tu cabello, si es que llevas el cabello teñido o con mechas.

  5. Usar un ‘eyeliner’. Quien más quien menos ha tenido esta tentación y si no ha probado no volverá a repetir este error fatal. ¿Razones? Los perfiladores de ojos tienen pigmentos más intensos, por lo que resultarán muy llamativos en las cejas, y además su textura es más blanda para no dañar el párpado o la línea de agua, mucho más sensibles, por lo que si empleas un ‘eyeliner’ en las cejas acabará desplazándose y el estropicio puede ser monumental, sobre todo si estás en una disco y el calor empieza a hacer estragos.

  6. Pasarse con el iluminador. Bien utilizado, este cosmético es casi mágico. El iluminador puede resaltar los pómulos, abrir la mirada, evitar la cara de cansada… y también elevar las cejas. Ahora bien, el truco está en usar la cantidad justa y no en toda la parte inferior de la ceja, sólo en el arco.

  7. Olvidarse del paso final. Dejar el pelo al aire está bien si se trata del de la cabeza, pero si te has tomado la molestia de rellenar, rediseñar y modificar tus cejas, no dejes el trabajo a medias. Peina tus cejas como último paso y fíjalas con cera o una máscara fijadora de cejas para que nada estropee el resultado final y te dure intacto durante todo el día… o la noche.

Los mejores productos para maquillarte las cejas

Este lápiz de cejas es absolutamente rompedor, lo más novedoso y perfecto para conseguir un resultado natural. ¿La clave? Su combinación de microfibras y polvo, lo que permite dar volumen y rellenar las cejas.

Esta otra opción es facilísima de usar: por un lado, con la punta de 1,5mm podrás simular pelo real, rellenando los huecos e intensificando las cejas para enmarcar la mirada, y por el otro lado, con el cepillo, podrás difuminar.

Y si te manejas bien con todo tipo de texturas, te encantará esta paleta para las cejas todo en uno con cera, polvos y cuatro accesorios. El kit perfecto para unas cejas 10.