Ocho errores que cometes al cocinar huevos

Margarita Lázaro

Los huevos son un ingrediente básico en la dieta de cualquier español. Consumimos una media de 268 al año y lo hacemos de múltiples formas. Porque si hay un producto versátil en la cocina ése es el huevo.

Tortilla, francesa o de patata, a un lado. Hay cientos de platos para preparar con este ingrediente, que seguimos sin tener muy claro cómo manipular. Hace solo unos días el doctor en Ciencia y Tecnología de Alimentos Miguel A. Lurueña tuvo que volver a Twitter para aclarar la eterna duda: ¿hay que lavarlos?

Lavar antes de tiempo los huevos no es el único error que cometemos al manipular este alimento. Hay otros muchos. El primero lo llevamos a cabo en el mismo supermercado al ignorar en qué debemos fijarnos al hacer la compra, luego vienen otros igual de importantes.

Error 1: No saber que la calidad y el precio no van de la mano.

La fecha de consumo impresa en el envase de los huevos no significa que tengamos que tirar el producto llegado ese día. La fecha de consumo preferente nos habla de su calidad. 

Cuanto más fresco es un huevo (es decir, cuanto menos tiempo ha pasado desde que lo puso la gallina), mayor es esa calidad. Esa fecha de consumo preferente —son 28 días desde la puesta— sirve como orientación. Cuanto más distancia haya entre ese día y el día en que cocinemos, más fresco será el huevo.

Hay que buscarla en el envase o, si compramos el producto a granel, debe entregarse anotada en un papel.

Error 2: Ignorar el significado de los números impresos en la cáscara.

Las etiquetas en general se nos dan mal y las de huevos no son una excepción. El número que se muestra impreso sobre la cáscara de los productos adquiridos en el supermercado tiene mucho que decir. Lo primero, y quizás más importante, es el tipo de granja en que se ha criado la gallina. Se muestra en el primer dígito. No se puede decir que unos sean nutricionalmente mejor que los otros,...

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