Usar polvos de talco para el mal olor de los pies puede hacer más daño que bien

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Cuidado porque mucha gente cree que al espolvorear polvos de talco sobre los pies ya se libra de las bacterias y el mal olor, pero esto no es exactamente así. (Foto: Getty)
Cuidado porque mucha gente cree que al espolvorear polvos de talco sobre los pies ya se libra de las bacterias y el mal olor, pero esto no es exactamente así. (Foto: Getty)

En invierno los pies nos suelen sudar mucho más de lo que creemos. Puede que no lo notemos todo el rato, pero ahí abajo suele haber humedad durante varias horas al día, y esa es la causa principal de muchos problemas habituales como el mal olor o la aparición de hongos.

"Esa humedad se convierte en un auténtico caldo de cultivo donde las bacterias y los hongos que emiten gases nauseabundos se multiplican. Entonces aparece un olor putrefacto", explica Miguel Cánovas, podólogo y miembro del Colegio Oficial de Podólogos de la Comunidad de Madrid (COPOMA).

Para evitarlo a la gente se le ocurren todo tipo de ideas peregrinas y aunque los podólogos admiten que no les gusta nada hablar de los remedios caseros como la salvia, el té negro, el aceite de eucalipto o de romero o el jengibre, porque su eficacia es muy dudosa y hay muchos bulos en torno a ellos, sí se han pronunciado sobre uno en concreto: los controvertidos polvos de talco.

El talco para bebés suele ser una fragancia mezclada con talco, un polvo muy fino hecho de silicato de magnesio que tiene un doble efecto: absorber una cantidad limitada de humedad y contraer (solo temporalmente) el tejido externo del cuerpo, haciendo que la piel se sienta suave y seca. 

En cierto modo se puede decir que son mano de santo contra el sudor de pies, basta con espolvorearlos entre los dedos, en la planta, en el calcetín e, incluso, en el calzado, y ¡voilà! Elimina el exceso de sudor.

Sin embargo, aunque algunos polvos pueden ayudar a absorber el sudor, pero esto no detiene la acumulación de bacterias que conduce al olor corporal.Mucha gente se confunde con esto porque piensa que el sudor seco o el sudor excesivo es la causa del mal olor de los pies. No van del todo desencaminados, pero no es exacto. El pie tiene la mayor cantidad de glándulas sudoríparas en comparación con otras partes del cuerpo, pero todo el olor corporal está causado por bacterias. Cuando esta bacteria se mezcla con el sudor, actúa como un medio para transferir el olor. Por lo que no siempre eliminar el sudor soluciona el problema.

También hay algunos inconvenientes que debes conocer ya que los polvos de talco pueden llegar a causar una gran sequedad, sobre todo a nivel de los talones, pudiendo producirse incluso grietas. Otro de los problemas que pueden ocasionar los polvos de talco es la alteración del pH de la piel. Esto se debe a que el sudor es uno de los encargados de mantener el pH de los pies y al ser absorbido por los polvos de talco, ya no puede realizar su función, variando así el pH de esta zona del cuerpo. 

Es decir, que como los polvos de talco se acumulan en los poros y y no permiten que el sudor se evapore, algunas erupciones existentes podrían empeorar e incluso podría provocar otras nuevas como dermatitis. Mucho más grave es su asociación con algunos tipo de cánceres. Algunos polvos de talco contienen amianto, una sustancia que puede ser tóxica si se inhala y hasta podría causar cáncer de pulmón. También se ha relacionado con otras enfermedades, como el cáncer de ovarios y la asbestosis.

Por eso, en lugar de arriesgarte y usar polvos de talco a diestro y siniestro, el doctor Marcos Villares Tobajas, podólogo en Logroño, recomienda tomar otras medidas contra el olor de pies: 

  • Usar jabones con germicidas para eliminar las bacterias de la piel que son las que descomponen el sudor.

  • Antibióticos tópicos en lugar de cremas hidratantes.

  • Y si no fuese suficiente, se puede acudir a una farmacia y comprar un desodorante natural compuesto, por ejemplo, por almidón de maíz, talco y óxido de zinc. Aunque esto no evita el sudor del todo, absorbe el exceso y es antiséptico, para aplacar el mal olor. Para los casos más exagerados, sí se aconseja usar antitranspirantes, aunque solo cuando hay sudoración severa.

  • Otras alternativas incluyen la variación del calzado diariamente. Dejar que los zapatos se ventilen y se sequen bien después de usarlos ayuda a evitar la proliferación de las bacterias en su interior. También, es conveniente usar calcetines y medias sin fibras sintéticas, como los de algodón o lana.

Es importante "utilizar los productos que están diseñados específicamente para los pies, porque todos los remedios caserios anteriormente citados pueden dañar la piel de los pies o crear más problemas", advierte el Dr. Villares. Es importante usar productos aprobados para el cuidado de los pies y seguir siempre las instrucciones del fabricante.

En este sentido hay que destacar el ácido bórico, que no debe confundirse con el talco, aunque ambos se comercialicen en forma de polvos blancos. El ácido bórico es un compuesto químico antiséptico y antihidrótico que está elaborado con la mezcla de ácido bórico en polvo, subnitrato de bismuto, alumbre, estearato de cinc, mentol y sí, aquí es de donde puede venir el error, talco. Este producto se puede comprar solo en farmacias. En este caso, además de la función de absorción, el polvo bórico tiene función desinfectante con lo que estamos hablando de un producto mucho más completo y eficaz en determinadas afecciones.

No obstante, tampoco conviene abusar de estos productos. "No se deben utilizar diariamente, porque la piel tiene que sudar. Si la persona practica deporte, también puede optar por un antitranspirante potente y que contenga cloruro de aluminio al 20 por ciento y elegir unos calcetines y zapatillas muy transpirables", apunta el experto.

Hay veces que todo lo anterior es insuficiente. Por ejemplo, cuando el mal olor está acompañado de hiperhidrosis (exceso de sudor). Si es el caso, a veces se realiza un tratamiento con bótox para detener la producción de sudor. Los pinchazos de toxina botulínica pueden paralizar casi todo el sudor durante cuatro o seis meses, pero es un tratamiento temporal y bastante doloroso. 

Además, en los pies es un 30 por ciento menos efectivo que en otras partes del cuerpo, como manos o axilas. "La piel del pie es más gruesa y las glándulas sudoríparas están más profundas. Aun así, se logra una mejoría y si se siguen los consejos del podólogo, los resultados se prolongan durante más tiempo. La última opción es la cirugía que solo se utiliza cuando el resto de tratamientos no han dado resultado, ya que deja cicatrices y es agresiva. Se hace como una liposucción debajo de la piel y se eliminan las glándulas para que la persona deje de sudar", concluye Villares.

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