La serie más innecesaria que prepara Hollywood

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A estas alturas ya resulta prácticamente imposible sorprenderse cuando Hollywood anuncia un nuevo remake. La industria del cine lleva décadas recurriendo a algunas de sus historias más exitosas del pasado para resucitarlas a modo de reboot, reinvención o remake directo, con la excusa de tratarse de adaptaciones para nuevas generaciones. Y ya nos hemos acostumbrados. Que hagan revivals de Gossip Girl, Sexo en Nueva York, Dexter (que será más que bienvenido), o reinvenciones de un clásico como Aquellos maravillosos años, no nos sorprende en lo más mínimo. Pero existen ciertas propiedades cinematográficas con una relación tan especial con los espectadores que resulta casi un sacrilegio que vayan a recrearlas. Hablo de películas tan memorables, tan bien resguardadas en la memoria cinéfila del mundo, que un remake se antoja completamente innecesario. (Hasta insultante, según tu nivel de fanatismo).

Y no hablo de spin-offs, rebots y revivals de Dirty Dancing, o de las veces que repitieron la historia de Ha nacido una estrella. No, les hablo de otra película aun más especial para muchos espectadores. Una historia de vampiros, una fantasía gótica y ejemplo de violencia vampírica romantizada: Entrevista con el vampiro.

Tom Cruise y Brad Pitt protagonizan Entrevista con el Vampiro (Photo by Francois Duhamel/Sygma via Getty Images)
Tom Cruise y Brad Pitt protagonizan Entrevista con el Vampiro (Photo by Francois Duhamel/Sygma via Getty Images)

Entrevista con el vampiro parte de la saga literaria Crónicas vampíricas escrita por Anne Rice. Publicada en 1976, es la primera novela de la saga y la que abrió las puertas a todo un universo repleto de vampiros, historia góticas, supervivencia donde todo es posible, traición, inmortalidad, etc. La adaptación cinematográfica recién llegaría a los cines casi dos décadas más tarde, en 1994, con el director Neil Jordan (Juego de lágrimas) haciendo un trabajo magnífico en trasladar la atmósfera oscura y apesadumbrada del libro en una película que ha sabido envejecer mucho mejor que otras.

Tom Cruise interpretó su primer papel de villano con Lestat, un vampiro legendario que convierte a Louis (Brad Pitt) en chupasangres contra su voluntad. Y Louis no acepta su nueva condición con alegría. Su nostalgia por la vida lo lleva a alimentarse de ratas, y en su lucha desesperante entre el hombre que fue y el monstruo que es, convierte a una niña al intentar salvarla de la muerte segura (Kirsten Dunst). Pero sin saber que está creando una vampira más sádica que Lestat, más hambrienta, manipuladora y peligrosa. A este trío se sumaba Antonio Banderas como amante latino de la noche, conformando un coctel explosivo en la gran pantalla.

La historia la cuenta Louis en primera persona, comenzando en la era moderna mientras da una entrevista a un reportero interpretado por Christian Slater, quien tuvo que tomar el papel a pocos días de comenzar el rodaje debido a la muerte de River Phoenix por sobredosis.

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Entrevista con el vampiro fue un éxito de crítica y taquilla ($223 millones), obtuvo dos nominaciones técnicas a los Óscar (mejor dirección artística y banda sonora) y coronó a Tom Cruise como un actor todoterreno. El intérprete creó a un Lestat tan sádico, malvado, sarcástico y peligroso, que incluso hoy en día, cuando volvemos a ver la película, sigue robándose todo el protagonismo. Es más, hasta Anne Rice tuvo que retractarse tras haber vocalizado públicamente su rechazo a la elección de Tom (ella quería a Julian Sands).

Si bien es cierto que no todo el público ni la crítica cayó rendido ante esta adaptación -Oprah Winfrey llegó a abandonar la proyección a los 10 minutos porque le parecía gore y oscura- aquellos que lo hicimos la tenemos guardada en el baúl de los recuerdos como la película que convirtió a los vampiros en seres complejos, con arcos dramáticos que derribaban la simple interpretación de monstruo. No eran meros vampiros chupasangres satánicos sobreactuados al máximo, ni héroes romantizados, ni copias baratas del legendario Drácula. Lestat y Louis crearon un tándem de polos opuestos perfecto, que incluso algunos espectadores siguen leyendo como una alegoría sobre la homosexualidad con el personaje de Brad Pitt representando la figura de un hombre descubriendo su condición ante el mundo, confundido al principio, rechazado por la sociedad, sin hijos y creando una familia sin poder procrearla.

Dicho todo esto, resulta que 27 años después de su estreno, Entrevista con el vampiro tendrá remake en forma de serie. La cadena estadounidense AMC dio luz verde al proyecto en junio con intención de estrenarla en 2022, y hace unos días se dio a conocer que Sam Reid dará vida a Lestat.

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Confieso que cuando conocí la noticia, fui de esas fans incondicionales que no pudieron evitar el rechazo. Después de todo, ¿por qué se hacen los remakes? ¿Para mejorar una adaptación? Pues en este caso Entrevista con el vampiro no fue mal recibida. ¿Es para adaptarla a las nuevas generaciones? La película no ha envejecido malamente. ¿Es para aprovechar historias buenas a falta de originalidad…? Pues vale.

“¿Cómo mejorar lo inmejorable?“ fue lo que pensé al conocer la noticia y enseguida sentí cierta compasión por Sam Reid. El joven australiano tiene una dura tarea por delante para superar o igualar el trabajo de Tom Cruise en 1994. Es más, otros ya lo intentaron y fracasaron en el intento. Fue el caso de Stuart Townsend que dio vida a Lestat en la malograda secuela La reina de los condenados (2002), que fue destrozada por la crítica, un fracaso de taquilla y hasta vapuleada por la autora Anne Rice quien pidió a sus fans que “olvidaran la película” porque “mutilaba” su trabajo. 

Incluso hubo una versión musical para Broadway con música de Elton John y Hugh Panaro interpretando al vampiro, pero Lestat fue destrozada por las críticas hasta llegar a su cierre a dos meses de su estreno en 2006. Sin embargo, la versión de Tom Cruise se mantiene intacta a pesar del paso del tiempo.

Es cierto que reemplazar el rol del Louis de Brad Pitt no será tan difícil. Su actuación es quizás la más cuestionable de la película, tan apesadumbrada que por momentos agobia y agota: Pero hasta esa interpretación apagada y a veces sobreactuada tiene su explicación. Como los rodajes se hicieron de noche y prácticamente siempre a oscuras, el actor reveló años más tarde haberse sentido “miserable” durante el proceso. Y después de seis meses de rodaje no pudo más y preguntó al productor David Geffen cuánto le costaría romper el contrato. La respuesta: $40 millones. Así que Brad hizo tripas corazón y sacó fuerzas para terminarla.

Entrevista con el vampiro, la película, creó dos iconos del cine vampírico, dejó huella en el género y marcó a miles de espectadores que todavía la consideramos un clásico de su época. ¿Hay necesidad de contar la misma historia de nuevo en una serie? Pues teniendo en cuenta lo mucho que la película aun funciona y su legado, pues creo que no.

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