La entrevista a María Jiménez confirma a la televisión como medio para visibilizar la violencia machista

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Por Jorge Rabazo.- María Jiménez ha sido el primer rostro famoso en protagonizar la nueva temporada de Lazos de Sangre. El programa de La 1 dedicó su documental y tertulia posterior a unas de las cantantes y actrices más importantes de nuestro país, así como a uno de los rostros más queridos de la prensa rosa. Y si por algo sorprendió el espacio fue por las durísimas declaraciones que Jiménez dio sobre su matrimonio con el también actor Pepe Sancho.

Y es que la cantante no tuvo reparos en abordar los detalles más escabrosos de su vida íntima y volvió a confirmar que durante muchos años fue víctima de violencia machista por parte de Pepe Sancho. Estos episodios de violencia vertebraron buena parte del documental y volvieron a poner de manifiesto el buen altavoz que puede llegar a ser la televisión para que víctimas de violencia de género alcen la voz y cuenten lo que han callado durante tantos años a millones de personas. 

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Porque lo que empezó como un amor de película, pronto se torció, tal y como reconoció la propia María Jiménez. "Fue un flechazo, pero después fueron veinte puñaladas", aseguró María Jiménez cuando habló de Pepe Sancho, a pesar de que al principio se quisieron con locura. Y es que, según su relato, desde el primer momento se vieron algunas diferencias y actitudes reprochables, un buen retrato de lo que sería su relación posterior: "Ese día El Estudiante me formó un escándalo, que yo me quería separar ese mismo día de él. Psicológicamente me volvió loca ese día", explicaba María sobre el día de su boda.

Uno de los principales problemas de la relación fueron las constantes infidelidades del actor. Pero lo peor es que Sancho habría anulado por completo a su mujer, dejándola sin ningún tipo de autonomía. Le habría obligado a bajarse de los escenarios y a dedicarse en cuerpo y alma al cuidado de Alejandro, el hijo que ambos tuvieron. Durante estos años habría dado rienda suelta a una actitud muy peligrosa: "Él hacía su vida, en la que María Jiménez no pintaba nada, y María no hacía su vida porque tenía de gran amor a Pepe Sancho", explicó el periodista Ángel Antonio Herrera.

"Ese señor me maltrataba física y psicológicamente. Me daba una paliza y me decía: vamos a casarnos otra vez. Y yo como una tonta, después de dos carantoñas, le creía", relataba la intérprete, rememorando su tortuoso matrimonio. Y es que lo cierto es que la pareja llegó a casarse en tres ocasiones. "En mi época eso -la violencia de género- no se podía denunciar. Si llega a pasar hoy, lo meto en la cárcel veinte años. Y encantada lo habría hecho", declaraba Jiménez, muy tajante. Y zanjaba el asunto tirando de su característico humor, pero con una frase muy significativa: "Ya está muerto, ya no le pega más a nadie".

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Viendo el programa anoche era inevitable no pensar en Rocío, contar la verdad para seguir viva. La serie documental protagonizada por Rocío Carrasco fue todo un revulsivo para la concienciación sobre la violencia de género en nuestro país. El relato de una persona tan famosa logró llegar a millones de personas, puso de manifiesto las carencias judiciales y legislativas que existen en torno a este asunto y provocó reacciones en todos los ámbitos sociales, incluido el político. El relato de la hija de Rocío Jurado, además, abrió el debate sobre términos hasta entonces desconocidos para buena parte de los ciudadanos como la 'violencia vicaria' y la 'luz de gas'.

Ahora, con Lazos de sangre volvemos a ver en televisión una denuncia similar. María Jiménez habló sin cortapisas, a su característica manera, de violencia física, pero también psicológica, mucho más compleja de percibir y erradicar. La cantante estuvo anulada durante muchos años, tal y como contó. Un relato que apoyó su hermana, Isabel Jiménez, que aseguró que “mi hermana era una persona tan fuerte, que cuando se casó con él, nunca llegué a pensar que ella podía aguantar lo que aguantaba. Ella me contaba que lo hacía porque tenía un hijo y necesitaba una familia

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Otra similitud con el programa de Telecinco es que al plató de Lazos de Sangre, a la tertulia posterior al documental, acudieron rostros como Paloma García Pelayo o Samantha Villar, dos de las colaboradoras que también participaron en las tertulias de Rocío, contar la verdad para seguir viva. Como en el espacio de Telecinco, ambas fueron las encargadas de hablar con más detalles y certeza sobre la violencia de género. La periodista Paloma García Pelayo reflexionó sobre lo mucho que había cambiado la sociedad en ese aspecto, teniendo en la actualidad herramientas como el Observatorio de Violencia de Género para las víctimas. Por su parte, Samantha Villar puso el foco en las polémicas declaraciones que hacía Sancho en sus entrevistas y que denotaban un machísimo que a nadie parecía molestarle.

Bien es cierto que existen diferencias notables ente ambos casos. Teniendo en cuenta que estamos tratando el testimonio televisivo de dos mujeres sin condenas de por medio, María Jiménez habría sufrido su supuesta situación en una época mucho más complicada para que las mujeres denunciaran, como ella bien explicó. Rocío, por su parte, contó que se auto infligió un silencio sepulcral para no dañar a sus hijos. En cualquier caso, ambas habrían callado, ya sea por culpa de la propia sociedad, o por culpa de miedos internos.

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Como con Rocío, que se ha ganado el favor de buena parte de la sociedad, el final de la historia de María Jiménez también es feliz, o al menos eso intenta transmitir ella con su optimismo y forma de ver la vida. Fue Alejandro, el hijo de ambos, quien descubrió a su padre saliendo de la casa familiar con otra mujer. Y es que Pepe Sancho había empezado una doble vida con otra mujer y eso fue el final definitivo. Cuando Alejandro se lo contó a su madre tuvo claro que aquello no podía seguir adelante. "Se acabó". María se alejó de Pepe Sancho y volvió a encontrarse a sí misma, triunfó sobre los escenarios de nuevo y luchó por ser la mujer libre sobre la que hablaba en sus canciones.

Rocío Carrasco y María Jiménez son dos mujeres con historias muy diferentes, pero que les une haber compartido con España sus supuestos infiernos relacionados con la violencia de género. Y una vez más, la televisión ha estado ahí para darles voz. Es de agradecer que Telecinco y TVE hayan dedicado programas que llegan a millones de personas a poner de manifiesto esta problemática, además con personajes famosos que pueden ser tan influyentes para mucha gente.

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