La última entrevista a Juan Diego, un actor irrepetible

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Photo credit: Juan Naharro Gimenez - Getty Images
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"Nací y crecí como actor en televisión, después hice cine y teatro", nos contaba Juan Diego Ruiz Moreno (Bormujos, Sevilla, 1942), en arte Juan Diego, al hablar de sus inicios en el programa biográfico 'El actor y su personaje' (1981). Décadas después, con un Goya como protagonista por 'Vete de mí', y dos más como intérprete de reparto por 'París-Tombuctú' y 'El rey pasmado', ampliaba su registro interpretativo con un nuevo tipo de personaje en 'El cover' y nos concedía esta entrevista que ahora recordamos con especial emoción al haberse convertido en la última publicada por FOTOGRAMAS al ya irremplazable intérprete.

Photo credit: FOTOGRAMAS
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Se estrena como abuelo en pantalla.

"Una de las cosas que más me agradan de mi profesión es que su ejercicio coincide con el desarrollo biológico. Empiezas con papeles de galancito, luego viene lo de primer actor y sigues de característico. Todo ajustado a tu edad. Ahora me toca un abuelito, ¡pues cojonudo! Es algo que me hace sentir que no me he equivocado al elegirla, porque va al paso de mi vida".

¿Es ya abuelo fuera de la ficción?

"No, ninguno de mis hijos ha sido padre. El mayor, Adán, que anda por los cincuenta y tantos años, no quiere, y el menor, Diego, de veintitrés, es muy joven aún. Para tener un hijo hay que vivir antes un poco porque la paternidad es algo que te pilla de golpe y se aprende sobre la marcha. Yo creo que he sido un buen padre.Los he dejado muy libres y no me ha salido mal. Adán es consultor de Naciones Unidas y Diego acaba de terminar Ingeniería en Biotecnología. Ninguno ha seguido mis pasos".

Photo credit: AP/eOne
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¿Cómo ha sido tener un nieto en 'El cover'?

"Estoy muy contento con la película porque tenía muchas ganas de repetir con Secun de la Rosa. Coincidimos en 'Casual Day' (Max Lemcke, 2007) y me quedé maravillado al verlo trabajar. Se lo dije, y que un día dirigiría; así que cuando me ofreció este papel acepté encantado. Es una historia muy bonita, que podía haber sido un drama tremendo, pero él ha sabido llevarla al terreno de la ternura".

Nunca ha sido muy partidario de los musicales, ¿qué tiene de especial 'El cover', que lo es?

"No me gusta ese género cuando, por ejemplo, los personajes están sentados a una mesa y de pronto se levantan y se ponen a cantar, pero hay musicales como 'Bailar en la oscuridad' (Lars von Trier, 2000) que me encantan. En 'El cover' hay una escena en la que cantan todos reunidos que es fantástica, y esos momentos en los que los personajes devoran bocadillos como descosidos me recuerdan a mis comienzos. Es lo que hacía yo, porque, como ellos, no sabía nunca cuándo podría comer de nuevo".

Ha trabajado con Àlex Monner, Marina Salas y otros colegas jóvenes, ¿cómo ha sido el trato?

"Una vez roto el hielo, que es lo primero que hago porque vete a saber lo que les han contado sobre mí, aprendo mucho con ellos. Te ayudan a resetearte. Ojalá hubiera tenido mi generación, que es la de Emilio Gutiérrez Caba, Jaime Blanch, ManuelGaliana, Luisito Varela o NicolásDueñas, las oportunidades técnicas que se les ofrece a quienes quieren ser actores hoy. Cuando yo estudié en el Conservatorio de Sevilla, las materias que se daban eran muy elementales. Nuestra formación fue de empezar con el meritoriaje, sacabas una lanza y a los equis meses te daban el carné del sindicato".

Photo credit: Ganesh
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La profesión mejoró mucho gracias a gente como usted, que encabezó la reivindicación de la jornada de descanso, en 1971, y la huelga de actores de 1975.

"Fui uno más. Me tocó vivir en un país que no me gustaba y en un oficio en el que las libertades son esenciales. Había que acabar con la ausencia de ellas, y empecé a pelear unido a mis compañeros; y como yo, tantos otros".

Pero usted se mantiene en la lucha.

"Sí, claro, porque para mí es un compromiso orgánico, vital. Se ha avanzado mucho para venir de donde venimos, pero poco para las necesidades que tenemos aún en este país en todos los sentidos. Hay que seguir peleando".

¿Y si compromisos político y artístico chocan y toca encarnar a Franco ('Dragón Rapide'), al señorito Iván ('Los santos inocentes'), al fiscal Menéndez ('La noche más larga') o al general Armada ('23 F: La película')?

"El conflicto existe, pero hay que jugar con lo bueno y lo malo del personaje. Es la propia historia la que se encarga de ponerlo en su sitio. Me refiero a la ficción porque la otra Historia, ya se sabe, la escriben los vencedores. En el caso del general Armada, con ese aspecto que tenía de santo vestido de militar, me dije: 'A ti te voy a hacer respirar de modo sinuoso, como si fueras una serpiente' (imita un siseo). A Franco, al principio me negué a hacerlo, pero recordé una foto que veía en mi infancia en mi colegio, cuando yo no tenía aún nada contra él, y lo enfoqué con aquella mirada del niño Juanito".

Photo credit: Freedonia
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Celebramos el año Berlanga, ¿cómo fue la experiencia de trabajar con él en 'París-Tombuctú'?

"Leí el guion y al ver que tenía que estar todo el tiempo en pelota pensé: 'La gente se va a dedicar a mirar mis huevos y no se va a fijar en nada más'. Así que le pedí a la sastra que uniera dos bufandas anchas y que les pusiera un bolsillo. '¿Sabes que vas a salir desnudo?' Me dijo Berlanga cuando quedé con él. 'No tengo ningún problema, y te lo demuestro ahora mismo', respondí, a la vez que empecé a desnudarme. Al bajarme el pantalón vio la bufanda, que llevaba ya puesta debajo de la ropa. '¿Eso que es?' Me preguntó. 'Hombre Luis, esto es para llevar el tabaco', contesté. Empezó a reírse y me dijo: 'Con esto me has ganado'. A partir de ahí todo fue muy bien. He tenido mucha suerte con los directores fetiche con fama de malencarados. Mi relación con Marco Ferreri, el más cascarrabias de todos, con quien hice 'Los negros también comen', fue impresionante".

Las mujeres han jugado un papel importante en su vida, pero ha llevado sus relaciones con discreción.

"Esta profesión ya te exige demasiada atención del público para encima mostrarle lo que es más importante para ti, que es tu vida familiar, con tu mujer y tus hijos".

¿Qué hay que hacer para mantener una trayectoria tan dilatada y rica como es la suya?

"El primer secreto es esa cosa cósmica que llamamos suerte; fundamental tanto en la profesión como en la vida. Unos nacen con ella y otros no. A la casualidad hay que sumarle la causalidad, o sea, que haya trabajo y, sobre todo, amar lo que haces como hago yo".

¿Es supersticioso?

"Lo fui, pero los años me han quitado la superstición. En cuanto ganas experiencia vital comprendes que hay explicación para casi todo".

Photo credit: FOTOGRAMAS
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