Entrevista a Eduardo Casanova: "Provocar es un deber del arte"

<span class="caption">Eduardo Casanova: "Provocar es un deber del arte"</span><span class="photo-credit">Carlos Alvarez - Getty Images</span>
Eduardo Casanova: "Provocar es un deber del arte"Carlos Alvarez - Getty Images

Su personaje de Fidel, en la serie Aída, le dio popularidad, y 'La Piedad', su segundo largometraje, confirma a Eduardo Casanova (Madrid, 1991) como un director con un estilo singular, entre el surrealismo y la escatología, un creador de imágenes de gran potencia visual, no apto para todos los gustos.

¿De dónde surgen ese mundo de pesadilla y cuerpos deformes que pueblan su cine?

Nace de mí, ese es el ejercicio de 'La Piedad', mostrar mi universo. Me gusta ponerle imagen a las emociones y ahí surgen esos cuerpos anómalos. No son más que un modo poético, visual, de expresar emociones, de reflejar las malformaciones sentimentales. A veces hay que apartar la mirada de la pantalla. A mí también me gustaría retirar los ojos de las emociones que pasan por mi cabeza. En ocasiones nos identificamos tanto con lo terroríficos que somos y que podríamos llegar a ser que sentimos empatía por ese horror que vemos, y por eso alejamos la vista de la película.

Hay quien lo considera un provocador.

Es que lo soy en mi trabajo, pero no porque sí. Provocar es un deber del arte. Otra cosa es que haya quien se pueda sentir provocado por mis declaraciones o mi modo de vestir, por como soy. En ese caso, el problema es de los otros.

la piedad
Barton

El film sugiere que la maternidad es tóxica.

La maternidad es extraña y tiene muchas lecturas. Por un lado, está regida por un instinto animal y de supervivencia de la especie. Por otro, tiene algo de egoísta traer a este juego que llamamos vida a alguien sin habérselo preguntado. Ahí surge el gran conflicto.

¿Ve su madre sus películas? ¿Qué opina de ellas?

Las ve y está orgullosa de todo lo que hago. Esta película le toca más porque bebe mucho de nuestra relación, pero ha participado en su rodaje. En la escena del parto Ángela Molina lleva una prótesis hecha con su cuerpo, ella hace un cameo al final y es quien sale en el cartel del film, con la cara de Ángela superpuesta.

¿Cómo valora las nominaciones al Goya a Dirección de Arte, Vestuario, y Maquillaje y Peluquería?

Estoy muy satisfecho. Es un hito para nuestro cine que proyectos tan subversivos, que rozan el videoarte, como La Piedad, y antes Pieles,tengan un lugar en las salas y en la Academia. El sistema solo puede cambiarse desde dentro.

¿Cómo le nació la vocación de dirigir?

Desde los 12 años he querido ser director y guionista. Como tal me siento. Ser actor fue el medio para lograrlo. Si me preguntan a qué quiero dedicarme, respondo: Yo solo quiero dirigir.

¿Lo persigue el fantasma del Fidel, su papel en 'Aída'?

En absoluto, me encanta que me pregunten por él. Es un icono del movimiento LGTBIQA+. Interpretarlo fue un honor, un gesto de activismo a favor de mi colectivo. Volvería a encarnarlo.

¿Tiene proyectos tras la cámara?

Remato 'Al margen', documental a partir de mi libro 'Márgenes', y preparo dos series. Tengo para estrenar Nacho, de la que he dirigido dos episodios, y como actor, La novia de América, de Alfonso Albacete.

'La Piedad' llega a los cines este 13 de enero.

manel llunell y ángela molina en
Pokeepsie Films