Entrando en la mente de un asesino: la historia real detrás de 'Mindhunter'

Tras pasar casi dos (eternos) años de espera, los seguidores de Mindhunter ya podemos disfrutar de la segunda temporada en Netflix. Los agentes Holden Ford (Jonathan Groff) y Bill Tench (Holt McCallany) continúan el primer análisis psicológico de los asesinos en serie más famosos de la historia americana a través de entrevistas que vuelven a ponernos los pelos de punta.

¿Pero sabías que Mindhunter está completamente basada en personajes reales?

Holt McCallany y Jonathan Groff en Mindhunter (©Patrick Harbron/Netflix)

Esta serie, que podríamos traducir literalmente como “cazador de mentes”, es la obra maestra de David Fincher (Seven o El club de la lucha) en su retorno al mundo de las series después de sembrar el tono de House of Cards dirigiendo sus dos primeros episodios. Y tras una primera temporada que influyó en la moda del género “true-crime” (con series y películas sobre crímenes reales), el pasado 16 de agosto regresó a la pequeña pantalla con una nueva ronda de ocho capítulos.

Y las expectativas eran altas. No solo por la larga espera que tuvimos que soportar los seriéfilos, sino también porque, como adelantamos hace unas semanas, el tráiler nos permitía ver un adelanto de la aparición de Charles Manson, pronosticando su presencia como otro de los criminales de la historia americana que darían testimonio a los investigadores del FBI.

Pero volviendo a la curiosidad que nos ocupa. Aunque se han tomado ciertas licencias creativas en el desarrollo de la trama, la ficción producida por Charlize Theron y ambientada en los años 70 está basada en la novela Mindhunter: Inside the FBI’s Elite Serial Crime Unit de John E. Douglas y Mark Olshaker. Y básicamente nos transporta a una era en donde el FBI debía renovar sus conocimientos para enfrentarse a los nuevos villanos que sembraban el caos en EEUU, desde Charles Manson a Ted Bundy, pasando por David Berkowitz (el notorio asesino conocido como ‘Son of Sam’), entre otros.

Precisamente, el escritor John S. Douglas fue agente del FBI en los años setenta y entrevistó a asesinos como Ted Bundy, Charles Manson y Edmund Kemper, entre otros, y es en quien se basa el personaje de Holden Ford, interpretado por Jonathan Groff. Douglas fue de los primeros en modificar completamente los protocolos en las investigaciones de los asesinos en serie en colaboración con su jefe, Howard Teten. y ha escrito varios libros sobre psicología criminal. Gracias a su labor, se implementaron los perfiles psicológicos de los criminales y esto propició que la principal agencia de investigación criminal del Departamento de Justicia de Estados Unidos atrapara a decenas de delincuentes y violadores.

Mientras que el rol de Bill Tench (Holt McCallany) está basado en otro pionero del FBI, y compañero de unidad de Douglas, el agente Robert K. Ressler, un especialista en este tipo de criminología que supuestamente bautizó el término “asesinos en serie”.

Sus entrevistas e investigaciones, sin precedentes por entonces, resultaron en el libro Homicidios Sexuales: Patrones y Motivos, seguido por Manual de Clasificación Criminal, que ayudaron al FBI a expandir la técnica del perfil psicológico de los asesinos.

Jonathan Groff en una escena de Mindhunter (Patrick Harbron/Netflix)

En la segunda temporada, además de volver a profundizar en casos del pasado y del presente de la historia, la serie ahonda aún más en los dramas personales de sus protagonistas. Mientras Bill vive sus propios problemas en casa, Holden desarrolla sus propias consecuencias psicológicas tras indagar en la mentalidad perversa de sus entrevistados. A su vez, la nueva tanda transcurre entre 1980 y 1981 para coincidir con la investigación del “Asesino de Atlanta” que se cobró la vida de al menos 28 personas, entre niños, adolescentes y adultos. Un caso que hizo famoso a John E. Douglas por crear un perfil psicológico del asesino que llevó a la captura de Wayne Williams. A sus 61 años, este criminal se encuentra cumpliendo cadena perpetua por el asesinato de dos adultos mientras mantiene su inocencia ante las acusaciones que lo relacionan con el resto de asesinatos. Ni él ni nadie ha sido procesado por esos casos.

Sin dudas, resulta especialmente adictivo para los espectadores de Mindhunter no sólo conocer que los asesinos en serie que aparecen en los interrogatorios fueron personalidades reales, sino que la historia detrás de la propia serie también lo es.

Los episodios de la segunda temporada de Mindhunter vuelven a regalarnos esa nueva visión de “escuchar” al criminal mediante un complejo proceso psicológico repleto de interrogatorios e investigaciones policiales, desmitificando la figura que se pueda ofrecer en otras series del género. Porque precisamente lo que hace maravilloso a este título es poner sobre la mesa la historia de cómo se forma un asesino en serie en el tiempo justo en que los delincuentes estaban adoptando otros patrones que había que investigar. Tan complejo como adelantarse a los movimientos de los asesinos y meterse en sus cabezas.

Si ya te devoraste la segunda temporada, puedes encontrar muchas series y documentales del true-crime en la mismma plataforma. O seguir esperando hasta que tengamos noticias sobre nuevas temporadas. Al menos sabemos que David Fincher quiere hacer tres más.

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