Ahora entiendo mejor el torbellino que provocó Antonio Canales en 'Sálvame'

SEVILLA ANDALUCIA, ESPAÑA - 30 DE MAYO: Por su trayectoria en la promoción de la cultura, el arte y su contribución a la difusión del nombre de Sevilla recibe la medalla el bailaor, Antonio Canales, durante el acto oficial de entrega de Medallas de la Ciudad en el Palacio de Congresos FIBES, el 30 de mayo de 2022 en Sevilla (Andalucía, España). (Foto de Joaquín Corchero/Europa Press vía Getty Images)
SEVILLA ANDALUCIA, ESPAÑA - 30 DE MAYO: Por su trayectoria en la promoción de la cultura, el arte y su contribución a la difusión del nombre de Sevilla recibe la medalla el bailaor, Antonio Canales, durante el acto oficial de entrega de Medallas de la Ciudad en el Palacio de Congresos FIBES, el 30 de mayo de 2022 en Sevilla (Andalucía, España). (Foto de Joaquín Corchero/Europa Press vía Getty Images)

Antonio Canales es pasado en la historia de Sálvame. Aunque fue el primer expulsado de Supervivientes, su personalidad daba para estar entre los colaboradores del plató. Por poco tiempo, eso sí. Más de un año después de aquello, acaba de abrir la caja de Pandora al recordar cómo Telecinco zanjó su relación laboral en agosto del 2021 cuando el programa lo despidió en vivo y en directo. En su momento, no se cortó ni medio pelo y se despachó a gustito soltando puntadas sin hilos y algún que otro reproche. Entonces, muchos entendimos que su reacción fue fruto de la rabia y humillación sentida ante la jugarreta. Sin embargo, una fuerte confesión del sevillano a Javier Sardá en su programa La gran confusión (TVE), nos lleva a reflexionar sobre la que podría haber sido la principal razón por la que se desquitó con Carlota Corredera y compañía.

No sé cómo lo hace, pero Sardá siempre da en el clavo y sabe desenterrar hachas que parecían estar varios metros bajo tierra. Todavía vive en él ese espíritu marciano de su etapa en Telecinco y acierta con esas preguntas tan certeras a sus invitados. Este sábado tuvo en su plató a Antonio quien, a pesar de su conflicto televisivo con Sálvame, hay que reconocer que tiene mucho salero y siempre suma en sus apariciones en la pantalla chica.

Aquello parecía ir bien, risa por aquí, broma por allá, hasta que salió el gordo. El presentador hizo la pregunta del millón y Canales la contestó sin titubear. o¿Cuánto dinerito se metió en los bolsills durante su paso por Telecinco? Uno hubiera imaginado, incluso entendido, que no dijera nada. No solo por tratarse de un asunto tan personal y delicado, sino también por la escandalosa cifra de la que se trata y que acaba de salir a la luz de su propia boca. Ni corto ni perezoso, incluso con cierto rintintín, finalmente soltó la bomba, y digo bomba porque no hablamos de miles de euros, sino de algo con mucha más sustancia.

"Desde que me tiré del helicóptero hasta que terminé, 1.180.000 euros", dijo ante la cara de sorpresa de Sardá y su doble en el programa. Con esa cantidad de ceros en la cuenta, ahora entiendo mejor por qué el bailarín soltó todo lo que quiso y más en el plató de Sálvame tras su despido. Es fácil comprender que tenía poco que perder y mucho más que ganar. Ya contaba con unos buenos ahorros en la alcancía como para tirar hacia adelante sin miedo a los finales de mes. Una cantidad que, a la vista está, le ha permitido relanzar su carrera y volver a estar en activo.

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Si volvemos la vista atrás al momento exacto en el que le comunicaron su marcha forzada del programa, recordaremos que además de defenderse de esta encerrona, también les puso firmes aireando los trapos sucios del espacio estrella de Telecinco. Allí no hubo eso que se conoce como ser políticamente correcto, ya que se iba, y al parecer con los bolsillos bien llenos, podía ser todo lo claro que quería. No olvidemos que el verano del 2021, Sálvame atravesó por uno de sus momentos más críticos en términos de audiencia. Hasta entonces había sido líder absoluto de las tardes, pero el share empezó a tirar hacia abajo de manera preocupante. Llegó un punto en el que la telenovela de la competencia, Tierra amarga, literalmente, les amaró las tardes y les arrebató el primer puesto que durante tantos años habían ocupado. Y ahí es que Antonio decidió tirar de frente y no por la calle del medio.

Además de asegurar que se trataba "del peor verano de la historia" del show y apuntar que "nos están ganando hasta las teleseries", también cuestionó la manera de trabajar del programa, lo aburrido de sus temáticas y sus escenas poco creíbles para ganar unos minutos de gloria. "Lo que no hay que hacer es hablar a tontas y a locas, lo que no hay que hacer es un programa aburrido como estáis haciendo últimamente. Hay que reinventarse. Hay que saber escuchar a la audiencia y no coger un tema y agotar a la audiencia. Los señores directores deben empezar a cambiar, a darle el público más alegría, a no mirarse el ombligo porque la audiencia es la que manda", sentenciaba.

Ya no tenía nada que perder. Con la confesión de Antonio en el programa de Sardá, me queda claro que aunque le despidieran, él ya había cumplido su cometido, ¡y con creces! Ese dineral le daba para mucho y podía irse feliz y contento. El bailarín, primer expulsado de Supervivientes 2021, pasó de la escasez a la abundancia en apenas meses. Él mismo había contado que vivió una etapa de carencia económica muy fuerte antes de entrar en el reality. Su paso por el show no solo le arregló la cuenta bancaria, sino que le abrió puertas para hacer otras cosas. Ese año marcó su regreso y el resurgir de su carrera como bailarín, a lo Ave Fénix.

Entre las muchas cosas que hizo a partir de su paso por Telecinco está su más reciente película, Antonio Canales, bailaor, en la que se repasan sus más de 30 años pisando fuerte en los escenarios. Y no solo eso, también ha vuelto a llevar su espectáculo a los teatros, no solo españoles, sino también más allá de nuestras fronteras. Su nombre vuelve a estar en los carteles de las principales tablas y centros de arte que ha vuelto a llenar hasta la bandera en el último año.

Así que, de alguna manera, queda mejor resuelto el misterio de que soltara todo lo que quisiera y más a Carlota Corredera y al resto de los allí presentes el día de su despido. Quizá, sin un respaldo económico como el que logró y sin los bolsillos tan llenos, hubiera optado por hablar menos y callar más. No es lo mismo salir y tener otros ambiciosos proyectos que te esperan, a terminar un trabajo sin más perspectivas laborales en el horizonte.

Se puede decir que Antonio cumplió el objetivo. Gracias a Telecinco, se le volvió a ver y a dar voz, se le abrieron las puertas y las oportunidades. Pero también es cierto que él supo aprovechar el tirón para sacarle partido y retomar su pasión, los escenarios. Ambos lados salieron ganando.

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