Enrique Ponce vuelve a la adolescencia: de personaje anodino a tik toker

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Está viviendo una segunda juventud. Enrique Ponce parece haberse quitado ‘una losa’ de encima después de que saliera a la luz su separación tras casi 25 años de casado con Paloma Cuevas. Hace apenas dos semanas, poco (o nada) se hablaba del torero y de su tranquila vida en su cortijo La Cetrina, muy cerquita de Jáen. Y es que el diestro llevaba una vida de lo más relajada (y discreta) al lado de su mujer y sus dos hijas, Paloma y Bianca, de 12 y 8 años, hasta que se ha hecho público que su matrimonio no pasaba por su mejor momento desde hacía casi dos años, nada más y nada menos.

COLMENAR VIEJO, SPAIN - AUGUST 27:  Enrique Ponce performs during Bullfighting Fair on August 27, 2018 in Colmenar Viejo, Spain.  (Photo by Europa Press/Europa Press via Getty Images)
COLMENAR VIEJO, SPAIN - AUGUST 27: Enrique Ponce performs during Bullfighting Fair on August 27, 2018 in Colmenar Viejo, Spain. (Photo by Europa Press/Europa Press via Getty Images)

Dicen que ‘a la vejez, viruelas’, un refrán cuyo significado (persona de cierta edad que actúa como es costumbre en la juventud, incluido en el amor, y se resiste a envejecer) le viene al pelo a Enrique Ponce, que en estos últimos tiempos parece haber dado un vuelco radical a su existencia. A sus 48 años, el diestro se ha enamorado de Ana Soria, 26 años más joven que él, una estudiante de Derecho cuyas aficiones son la playa, la hípica y, como cualquier chica de su edad, salir de fiesta con sus amigos. Ponce ya no estaba en esas hasta que conoció a la bella almeriense hace unos siete meses y su corazón se volvió loco de amor por ella. Ana le ha hecho rejuvenecer en poco más de medio año y Enrique nos muestra hoy una imagen más propia de un adolescente que está viviendo su primer amor que de un padre de dos niñas con una vida estable y sin sobresaltos como hasta hace poco.

Enrique y Paloma Cuevas siempre fueron un matrimonio ejemplar. Ella siempre perfecta, divina hasta después de una jornada en alta mar tras la que cualquiera volvería a tierra con el pelo lleno de sal y hecha un desastre. Él, con cierto aire de timidez, con la mirada penetrante pero introvertida de cara a los medios, con la voz tenue y pensando cada palabra que lanzaba y siempre al lado de su mujer desde que tenían poco más de 20 años. Verlos en un photocall era sinónimo de elegancia y glamour. Podríamos decir que eran los reyes sin corona de la otra aristocracia, la del mundo del toro.

La pareja disfrutaba de fiestas de publicaciones de moda y otras más privadas de sus amigos de la jet set (todos bastante adinerados), como Cristina Yanes, heredera de la famosa casa de alta joyería, Fiona Ferrer, Genoveva Casanova o Lydia Bosch. Cada una de sus apariciones llamaban la atención por los vestidazos de ella y porque parecían la pareja ideal. Quizá podríamos decir que hasta resultaban aburridos y que pocas veces tenían algo nuevo que contar que suscitara interés más allá de lo felices que eran o de lo mayores que ya estaban sus dos hijas. Vamos, una pareja anodina por lo perfecta que era (al menos de cara a la galería) en aquellos momentos.

Pero las cosas han dado un giro de 180 grados en la vida, sobre todo, de Enrique Ponce. Tras saltar la noticia de su separación en la revista Semana, el torero decidía romper su habitual silencio entrando por teléfono, nada más y nada menos, que en Sálvame para aclarar a Kiko Hernández en directo que su matrimonio estaba roto desde hace dos años y que con Ana estaba “ilusionado” y no llevaba año y medio sino unos meses de relación. En otros tiempos, Enrique hubiera dado una entrevista tranquila y con unas fotos bonitas en la revista de cabecera de la pareja, ¡Hola!, pero parece que al torero ya no le importa demasiado dar una imagen idílica y lo que quiere es defender su amor por la joven a capa y espada.

Primera foto de Ana Soria y Enrique Ponce juntos en las redes sociales de ella.
Primera foto de Ana Soria y Enrique Ponce juntos en las redes sociales de ella.

Ponce ha vuelto a la adolescencia y ya no le importa mostrar sus sentimientos en público y gritar a los cuatro vientos que está loquito por los huesos de la almeriense. Y así lo demuestra también en las redes sociales. Antes, en su perfil de Instagram únicamente había fotos de sus tientas en la plaza de toros o de algunas de sus corridas, así como alguna instantánea junto a su hasta hoy mujer, Paloma, en alguna fiesta junto a alguna super estrella como Antonio Banderas, pero nunca un gesto de amor hacia Cuevas o una foto espontánea en la que ambos salieran medianamente regular o sin arreglar.

Ahora, su novia Ana ha sido la encargada de colgar la primera fotografía junto a él, una instantánea natural en sus stories de Instagram la que parecen estar bailando divertidos, abrazados como dos veinteañeros (ella lo es), ella despeinada y él con una sonrisa de oreja a oreja, con los rostros bien pegaditos en señal de cariño y complicidad, y tan felices que hasta nos pueden provocar un poquito de envidia de la buena. Y sí, junto a la foto, un emoticono de un corazón, muy millennial todo.

Otro de los motivos que nos hacen sospechar que Ponce es ahora más feliz de lo que lo habría sido en los últimos (mínimo) dos años, es que... ¡se ha hecho tik toker! Sí, como lo oyen, podríamos decir que es el primer torero en la historia de la tauromaquia que se hace un perfil en Tik Tok, la red social de moda entre actores, celebrities y cantantes de todo el mundo y que en el confinamiento se convirtió en una forma más de pasar las horas con sus bailecitos y retos virales más divertidos y absurdos. Hasta ahora habíamos visto al torero cantar en alguna fiesta con amigos VIP (con Luis Miguel también se lanzó a cantar uno de sus boleros) pero siempre boleros, baladas o temas románticos de lo más tradicionales y clásicos, muy del estilo de su matrimonio.

No sabemos si la influencia de su novia habrá sido la ‘culpable’ de que Enrique se haya convertido en fiel seguidor de esta red dominada por adolescentes y estrellas de internet que no pasan de los 20 años, pero lo cierto es que ya se ha estrenado con un video bailando, nada más y nada menos, que por Michael Jackson. El torero deja la muleta y el capote para lanzarse con el paso del robot, con una vuelta (con no demasiado arte) que nos recuerda más a Bisbal que a Jacko, y con el archifamoso moonwalk del Rey del Pop que, a decir verdad no lo hace del todo mal. ¿Se atreverá en breve con uno de los retos de baile de Jennifer López? ¡Lo estamos deseando ver!

De este video además hemos sacado otra conclusión: Ponce hasta ha cambiado su manera de vestir desde que se ha separado. Si antes siempre iba con traje de chaqueta y con corbata o con vaqueros anchos y clásicos combinados con camisas también de corte clásico y zapatos de cordones, ahora su estilo se ha vuelto mucho más juvenil. Los vaqueros ahora son de corte slim casi pitillos, luce zapatillas deportivas en su día a día y prefiere los polos a las camisas (aunque si la lleva lo hace por fuera del pantalón) y los jerseys de punto ajustados al cuerpo para resultar mucho más joven y atractivo que hace unos meses.

Ana Soria, una belleza andaluza que ha enamorado a Enrique Ponce.
Ana Soria, una belleza andaluza que ha enamorado a Enrique Ponce.

A sus 48 años, Enrique luce una figura envidiable, ha adelgazado y su imagen es mucho más acorde a la de su nueva pareja Ana, que es una gran aficionada a la moda y siempre va a la última con vestidos fluidos, usa colores vivos que destacan su bronceado y sigue las tendencias de marcas más low cost como muchas chicas de su edad. Nada ver con el estilo de Paloma Cuevas, siempre clásica, atemporal, amiga de grandes diseñadores como Ladrón de Guevara, y que no ha cambiado ni su peinado, ni su manera de maquillarse ni su forma de vestir en los últimos 25 años.

Otro de los detalles que nos hacen ver que Ponce ha rejuvenecido es que ahora le encanta salir de copas con su chica y sus amigos. Antes disfrutaba de la tranquilidad en su finca de Jaén, de las vacaciones en Mallorca a bordo de algún yate de lujo y apenas le veíamos salir a alguna fiesta o celebración familiar. En las últimas semanas, ha pasado varios fines de semana en Mojácar, lugar en el que suele veranear Ana con su familia, y junto a su novia se les ha podido ver en público y sin esconder su amor en algunos de los beach clubs más populares de la zona disfrutando de varias tardes de copas, música y buen rollo en una terraza. Incluso dicen que la pareja se demostraban el cariño con besos y arrumacos como dos teenagers, algo que jamás habíamos visto en Enrique y Paloma. Naturales, espontáneos, sin miedo a resultar imperfectos, así se muestran ahora Enrique y Ana, una imagen que nada tiene que ver con la de perfección y frialdad a la que nos tenían acostumbrados el ya exmatrimonio.

Dicen que el amor rejuvenece y que la crisis de los 40 les llega algunos años después a los hombres frente a las mujeres, pero lo cierto es que Enrique Ponce, a sus 48 años, no tiene miedo a mostrarse feliz y enamorado de una joven 25 años menor que él. Ha decidido ponerse el mundo por montera, lanzarse al ruedo del enamoramiento y gritarle a todos que se ha quitado más de veinte años de encima tras su separación.

El torero reaparecerá en agosto en los festejos taurinos del verano y es probable que le acompañe su novia, algo que Paloma nunca hizo y siempre optó por esperar a su marido en casa. De momento, Enrique está ilusionado y eso se nota en sus últimos movimientos. Ya no quiere ser un personaje discreto y anodino, ahora él es el protagonista de su historia y no piensa esconder su felicidad. Ha vuelto a encontrar el amor a sus casi 50 años y no está dispuesto a que nada ni nadie se lo estropee.

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