Por qué me salen ampollas y luego se me pelan los dedos de las manos y los pies

Si tienes ampollas o eccemas en las intersecciones de los dedos, en las yemas o en la piel de los manos, y no responden al tratamiento casero o tus síntomas empeoran, consulta a tu médico. (Foto: Getty)
Si tienes ampollas o eccemas en las intersecciones de los dedos, en las yemas o en la piel de los manos, y no responden al tratamiento casero o tus síntomas empeoran, consulta a tu médico. (Foto: Getty)

Cuando se nos pela la piel de los dedos o las manos enseguida pensamos que es una alergia o una dermatitis, pero hay otras afecciones de la piel que pueden estar detrás de este problema.

El estrés o el calor pueden hacer que se formen pequeñas ampollas en las yemas de los dedos. Estas vesículas están llenas de líquido y suelen producir picor y comezón intensos. Contrariamente a lo que pensamos no se trata de una dermatitis o una alergia común, sino de un trastorno que se origina en el interior del organismo y cuyos brotes pueden controlarse siguiendo los consejos de los dermatólogos.

Ciertos productos químicos añadidos a humectantes, jabones, champús y otros productos de belleza pueden causar irritación en la piel que resulta en la descamación de las yemas de los dedos. Por eso es importante ir al dermatólogo para obtener un diagnóstico claro. (Foto: Getty)
Ciertos productos químicos añadidos a humectantes, jabones, champús y otros productos de belleza pueden causar irritación en la piel que resulta en la descamación de las yemas de los dedos. Por eso es importante ir al dermatólogo para obtener un diagnóstico claro. (Foto: Getty)

Se trata de una enfermedad de la piel conocida como 'dishidrosis palmar y plantar' o 'eccema dishidrótico'; también llamado 'Ponfólix'. Su frecuencia es mayor en primavera y verano, más calurosos, por lo que durante mucho tiempo se supuso que estaba relacionado con un trastorno de la sudoración (de ahí el término 'dishidrosis').

Ahora de sabe que se trata de un trastorno que se origina desde el interior del organismo, aunque efectivamente haya factores externos que puedan propiciar la aparición de la enfermedad.

Entre los principales desencadenantes están el estrés o enfermedades alérgicas como la dermatitis atópica o de contacto producida por la exposición a diversas sustancias. No obstante, aunque están relacionadas, no deben confundirse.

La enfermedad suele empezar entre los dedos y luego extenderse a las palmas. Al abrirse, las ampollas pueden supurar pus. En algunos casos puede infectarse con bacterias. Cuando el cuadro es crónico, la piel de las palmas y plantas se descama, se agrieta y adquiere una textura gruesa. Como consecuencia de la descamación, pueden aparecer erosiones y fisuras muy dolorosas, y acabar en heridas o úlceras que no deben rascarse.

En algunos casos puede complicarse con la aparición de pústulas, costras o enrojecimiento de la piel que nos indican que podríamos estar ante una infección secundaria.

También pueden aparecer otro tipo de lesiones cutáneas como eccemas ('eccema dishidrótico'), y afectar a la planta y los laterales de los pies. Aunque solo en una de cada diez ocasiones afecta a la vez a las manos y los pies.

En unas tres semanas las ampollas desaparecerán, dejando la piel seca y agrietada, explican desde la Clínica Mayo. Pero tal y como indican desde la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV): "La 'dishidrosis' o 'eczema dishidrótico' es una enfermedad que suele recidivar. Normalmente desaparece de forma espontánea al cabo de 2 a 3 semanas desde el inicio del brote. Incluso pueden pasar meses entre brote y brote. Por lo tanto, es un cuadro con recidivas y exacerbaciones frecuentes".

Esto hace que sea fundamental diferenciar el 'eczema dishidrótico' de otros tipos de dermatitis como, por ejemplo, la dermatitis de contacto alérgica y la dermatitis irritativa por contacto, entre otras. Por lo tanto, es muy importante que un dermatólogo lo valore.

Aunque el uso de crema hidratante puede ayudar, quizás sean necesarias terapias cutáneas más avanzadas para aliviar del todo los síntomas. En casos graves, el médico puede recomendar pastillas de corticosteroides. De hecho, los especialistas recomiendan:

  • La aplicación tópica de corticoides de alta potencia durante una o dos semanas.

  • En algunos casos se aplicará apósitos húmedos para secar las vesículas o ampollas.

  • En función de la intensidad de la lesión y de la fase en la que se encuentre, pueden ser necesarios los corticoides orales.

  • Antibióticos: en caso de que se haya producido una infección por bacterias.

  • Productos emolientes: pueden ser útiles también para paliar la sequedad de la piel o posibles grietas o fisuras; también pueden usarse cremas hidratantes de mantenimiento entre los brotes.

  • Antihistamínicos orales: pueden ayudar a calmar el picor que producen las pequeñas ampollas.

  • Otros tratamientos más específicos: la fototerapia (PUVA) u otros fármacos sistémicos o tópicos se han venido aplicando en casos particularmente intensos y con brotes continuos.

Que quede claro que nunca debes automedicarte, si crees que tienes este problemas debes acudir al dermatólogo, que es quien valorará el tratamiento más indicado. En cuanto a las medidas preventivas, lo más importante es hidratarse las manos todos los días y evitar el contacto con el agua demasiado caliente y las sustancias irritantes. También ayuda usar guantes de vinilo para las tareas domésticas, y si esto no es suficiente, puedes probar a ponerte guantes finos de algodón bajo los de vinilo.

Como el estrés es uno de los factores que puede desencadenar o empeorar un brote de 'dishidrosis', intenta aprender a gestionar de forma adecuada situaciones emocionales intensas. Practicar técnicas de relajación y respiración o actividades como el yoga, el taichí o la meditación ayuda.

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