Qué es la fiebre Q, la enfermedad detectada en las cuevas de Vizcaya

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La fiebre Q es una enfermedad sistémica que puede producir neumonía atípica, síndrome febril, hepatitis o endocarditis. Las personas contraen fiebre Q al respirar polvo que ha sido contaminado por heces, orina, leche y productos de animales infectados por la bacteria 'Coxiella burnetii'. (Foto: Getty)
La fiebre Q es una enfermedad sistémica que puede producir neumonía atípica, síndrome febril, hepatitis o endocarditis. Las personas contraen fiebre Q al respirar polvo que ha sido contaminado por heces, orina, leche y productos de animales infectados por la bacteria 'Coxiella burnetii'. (Foto: Getty)

El Departamento de Salud del Gobierno Vasco ha informado de 29 casos sospechosos de fiebre Q en unas personas que visitaron las cuevas de Baltzola, en Vizcaya. Se trata de una zoonosis que todavía es una gran desconocida para el gran público. Esta nueva presencia de fiebre Q se repite después de que un brote severo afectará en 2014 a decenas de trabajadores de la planta de Tratamiento Mecánico Biológico (TMB) que se encarga de las labores de conservación y limpieza.

Desde el año 2015, la fiebre Q es una enfermedad de declaración obligatoria en personas. Es endémica en la mayoría de Estados miembros, así como en la Comunidad Autónoma del País Vasco. Es una enfermedad muy infecciosa porque la inhalación de menos de 10 bacterias es suficiente para poder provocar la infección en personas.

Se trata de una infección producida por una bacteria (Coxiella burnetii) que se transmite a los humanos a través de animales como las ovejas, las cabras o el ganado vacuno. 

La principal vía de transmisión de la fiebre Q es la aerógena, tal y como aseguran desde el Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC, por su siglas en inglés) y desde la Fundación Vasca para la Seguridad Alimentaria (Elika). 

Ambos organismos aseguran que la infección se produce por inhalación de polvo contaminado con esporas o aerosoles producidos en lugares contaminados. Una vez dispersas en el medio ambiente, las bacterias adquieren forma de espora "muy infecciosa y resistente" que contamina las partículas de polvo. El viento disemina dichas partículas aerógenas a varios kilómetros de distancia (19 km aproximadamente) desde el foco de infección.

Con las ovejas y el ganado, las bacterias que causan la fiebre Q pueden crecer en grandes cantidades en el útero y la ubre de la hembra. Por lo tanto, los humanos pueden contraer la infección a través de la leche contaminada o cuando entran en contacto con el feto, la placenta o los fluidos de un animal que da a luz. 

Además, las bacterias pueden sobrevivir en polvo seco durante meses. En consecuencia, la fiebre Q se puede contraer por contacto con productos agrícolas contaminados como lana, pelo, paja o heno.

Qué personas están en riesgo de infección por fiebre Q

Cualquiera que trabaje con ganado vacuno, ovino o productos derivados de ellos corre un mayor riesgo de contraer la fiebre Q, incluidas las siguientes ocupaciones: trabajadores agrícolas, de mataderos, de plantas de envasado de carne, veterinarios y trabajadores de la lana. Históricamente estas han sido profesiones masculinas, por eso los hombres (de entre 30 y 70 años de edad) se infectan con más frecuencia que las mujeres. En pocas ocasiones, la enfermedad se observa en niños, especialmente en los que habitan en una granja. En los niños infectados menores de 3 años, la fiebre Q generalmente se descubre durante la búsqueda de la causa de una neumonía.

Las personas también se pueden infectar a través de garrapatas o animales domésticos como pájaros y gatos, que son igualmente reservorios de la enfermedad. Además, se han documentado otros modos de infección como los transmitidos por alimentos. Y se han notificado casos de enfermedad grave en el feto, lo que indica que las mujeres embarazadas corren el riesgo de transmitir la infección a sus bebés. Aunque es muy excepcional que ocurra. De hecho, en el 98 por ciento de los casos la fiebre Q es asíntomática en mujeres embarazadas. Sin embargo, en algunas mujeres, Coxiella burnetii ha sido vinculado a parto prematuro, aborto, placentitis o bajo peso al nacimiento

Algunas personas nunca se enferman; sin embargo, quienes lo hacen suelen desarrollar síntomas similares a los de la gripe, como fiebre, escalofríos, fatiga y dolor muscular dos o tres semanas después de haber estado expuesto a la bacteria.

Al ser síntomas similares a los de muchas otras enfermedades, el diagnóstico de la fiebre Q se dificulta. Por eso es importante a acudir a consulta si has estado en lugares potencialmente sospechosos o has tenido contacto con animales.

Según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) en los seres humanos, la fiebre Q puede inducir síntomas pseudogripales como fiebre, dolor de cabeza, diarrea y vómitos. Esta infección aguda también puede provocar infección ocular y del tracto respiratorio. 

Otros síntomas pueden incluir fatiga, escalofríos, sudores nocturnos, pérdida de peso, dolor en las articulaciones y náuseas / vómitos. En raras ocasiones, la infección puede volverse crónica y llegar a afectar a órganos vitales.

En ocasiones la enfermedad permanece latente y puede aparecer hasta 20 años después de la infección inicial. En personas con el sistema inmunitario débil (bebés y niños menores de 5 años, personas mayores de 60 años e inmunodeprimidos), la fiebre Q puede provocar complicaciones severas.

La fiebre Q crónica (caracterizada por una infección que dura más de seis meses) es una enfermedad poco frecuente, aunque mucho más grave. El síntoma más común de la fiebre Q crónica es la inflamación del revestimiento interno del corazón (endocarditis), que puede ser mortal si no se trata. También pueden aparecer neumonía (infección pulmonar) hepatitis (inflamación del hígado) y osteomielitis (inflamación del hueso o de la médula ósea). Los casos agudos responden al tratamiento con antibiótico, pero las válvulas cardíacas infectadas pueden requerir cirugía.

No consumir leche cruda, evitar el contacto con animales especialmente mientras están dando a luz y evitar la producción e inhalación de polvo contaminado serían las principales medidas de prevención para evitar contraer la fiebre Q.

Por otro lado, las buenas prácticas de higiene en las instalaciones que se ocupan de los animales, en particular con ovejas, vacas y cabras, también ayudarán a prevenir la transmisión de la bacteria que causa la fiebre Q. Dado que la enfermedad puede transmitirse a los seres humanos a través de la leche contaminada, la pasteurización de la leche y los productos lácteos ayudará a prevenir la infección.

La única forma de tratar la fiebre Q es a base de antibióticos. Se recomienda la doxiciclina para tratar la fiebre Q aguda en su primera fase. En el caso de la fiebre Q crónica, se utiliza una combinación de doxiciclina e hidroxicloroquina; el tratamiento suele prolongarse durante varios meses.

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