'Encanto' da un revés al mundo del cine que nadie parece estar analizando

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Encanto de Disney llegó a los cines el pasado 2021 de forma discreta. Tras ver cómo el estudio relegó producciones como Raya y el último dragón, Luca o Soul a su plataforma de streaming, esta aventura musical ambientada en Colombia supuso la vuelta exclusiva de sus películas animadas a las salas, pero los datos han estado lejos de avalar este regreso a la ventana clásica de exhibición.

La cinta solo fue capaz de recaudar 248,7 millones de dólares a nivel mundial, una cifra irrisoria comparándola con los 644,1 millones de Vaiana, los 529,3 de Ralph rompe internet, los 1.024,1 de Zootrópolis, los 1.281,5 de Frozen o los 1.450 de su secuela. Es decir, que apenas fue capaz de recaudar la mitad de la película menos exitosa de Disney de la pasada década. Esto podría darnos a entender que el título no generó suficiente interés, que el estudio no supo venderlo bien al público o que este sigue sin recuperar el hábito de ir al cine tras la pandemia. Y todo apunta a este último caso, puesto que tras su estreno en Disney+ la película se ha convertido en un fenómeno a la altura de sus títulos más reconocidos.

Mirabel en Encanto de Disney (Foto: The Walt Disney Company)
Mirabel en Encanto de Disney (Foto: The Walt Disney Company)

Aunque el estudio no aporte dato alguno de las visualizaciones de su plataforma de streaming, el éxito de Encanto fue palpable en el aumento de reproducciones de sus canciones. De la noche a la mañana, temas como No se habla de Bruno o En lo profundo empezaron a recibir millones de visitas, llegando incluso a convertirse en tendencia en redes sociales como TikTok. Actualmente, ambas composiciones superan las 100 millones de escuchas en Spotify y Youtube en su versión original en inglés, y de hecho, No se habla de Bruno está a nada de cruzar las 200 millones de reproducciones en la plataforma de música y ya ha roto la barrera de las 300 en la web de vídeos de Google.

Fuera de internet, también era visible que en círculos familiares e infantiles sus canciones y personajes empezaban a estar muy en boca de niños y niñas. Y desde la propia Disney podrían estar tomando nota barajando el desarrollo de una secuela. Al menos así lo dejo caer Lin-Manuel Miranda, el responsable de los temas musicales de Encanto.

“Creo que hay apetito por explorar más a fondo a la familia Madrigal, dada la cantidad de personajes y la cantidad de dones que hay. Y también de continuar donde dejamos la historia”, declaraba en una entrevista con Collider. “¿Qué camino podemos tomar? Creo que es una cuestión de cuándo y no de si pasará y de qué forma tomará. ¿Será otra película? ¿Una serie? ¿Una adaptación teatral en la que tenemos un poco más de tiempo, porque los espectáculos teatrales generalmente duran una hora más que las películas? Y no hemos tenido conversaciones sobre qué forma tomará eso, pero quiero decir, sí, estaría dispuesto a continuar explorándolo", afirmaba.

Pero por inocente que pueda parecer el éxito de una película como Encanto, su fenómeno surgido en base a su llegada al streaming podría traer consigo cambios muy significativos para la industria.

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No hay duda de que la pandemia ha traído consigo un cambio de hábitos en el consumo audiovisual, conllevando a que muchos espectadores se conformen con los amplios catálogos y comodidad de las plataformas de streaming a acercarse a una sala de cine. Solo eventos cinematográficos como Spider-Man: No Way Home o más recientemente The Batman están trayendo de vuelta al público a la experiencia de disfrutar de una película en pantalla grande. En el caso de producciones originales o cintas de mediano y bajo presupuesto, dejan al espectador con la impresión de que no se trata de un gran fenómeno que merezca el precio de una entrada de cine.

Con Encanto estábamos ante una película que no venía avalada por ninguna franquicia, y aunque la marca Disney funciona como incentivo de calidad y debería haber sido motivo suficiente para incentivar su visionado en pantalla grande, el anuncio previo al estreno el 26 de noviembre de que la película podría verse en Disney+ el 24 de diciembre mató toda expectativa comercial en salas. Básicamente, sus datos flojos en salas se explican de la misma forma que fracasos como los estrenos simultáneos de Warner el pasado 2021. Pero el caso de Encanto ejemplifica que este modelo de estrenar grandes producciones en streaming puede funcionar y obtener mejores resultados que en salas. Sobre todo en caso de Disney, en cuyo modelo de negocio importa muchísimo la venta de merchandising tsnto o más que los propios datos de taquilla.

Por esta razón es entendible que la casa Mouse se haya lanzado con más estrenos directos a su plataforma como Red este viernes 11 de marzo, cinta original de Pixar cuyas aspiraciones en taquilla no apuntaban muy alto. Sin embargo, esto puede traer consecuencias importantes para la industria, porque al fin y al cabo hablamos de películas muy enfocadas a un público infantil que no está creciendo con el hábito de disfrutar de grandes estrenos en cines. Y de cara al futuro, las nuevas generaciones no terminarán por ver necesaria la idea de salir de la comodidad del hogar para disfrutar de la película, lo que inevitablemente puede conducir a las salas a un terreno residual.

Además, acostumbrar al público desde pequeño a los catálogos infinitos del streaming, a su no parar de estrenos y al ansia de consumo que genera, también hace pensar que no serán tantas las películas que trasciendan al tiempo como clásicos imperecederos. Mientras que antaño, por la oferta limitada que disponíamos, veíamos una y otra vez las películas en formato físico o en televisión y elevábamos dichos títulos al olimpo de la nostalgia, con esta tendencia actual el espectador piensa antes en dar click al siguiente contenido disponible que en reposar lo que acaba de ver. Aunque el fenómeno de esta última producción de Disney también hace reflexionar sobre que no necesariamente tiene que ser así.

El futuro es siempre una incógnita a la que nadie tiene una respuesta clara, y este auge del streaming es perfectamente comparable a cuando la llegada de la televisión en los 50 o los VHS en los 80 produjo múltiples perspectivas sobre el fin del cine en salas. Y ahí sigue. Pero con Encanto no queda duda de que estos nuevos modelos han llegado para quedarse y que el streaming va a jugar un papel igual o más importante que la exhibición en salas en los próximos años. Ya descubriremos si las consecuencias serán buenas o malas en los próximos años.

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