¿En qué momento el Barça se transformó en el Madrid?


Los futbolistas del Real Madrid felicitan a Toni Kroos tras el primer tanto del alemán. (Photo by GIUSEPPE CACACE/AFP via Getty Images)

Hace una década, el Barça se adueñó del balón para no soltarlo. El objetivo era protegerse con él, pero también atacar y generar el mayor número de ocasiones posibles a través de una circulación de alta calidad técnica aderezada por una estructura táctica que potenciaba a los centrocampistas. Ahora, el club azulgrana lo fía todo al dominio de las áreas y a su pegada, mientras que el Real Madrid apuesta por un XI plagado de centrocampistas con la intención de controlar el partido e imponer su ritmo gracias a un entramado táctico que estimula su asociación. El intercambio de papeles es total.

Con ello, el Barça ha perdido gran parte de su identidad y su mayor argumento competitivo durante la era de Pep Guardiola. De hecho y aunque Marc-André ter Stegen, Frenkie de Jong y Leo Messi traten de ocultar la realidad a base de actuaciones excelentes, es difícil encontrar visos de calidad colectiva en una entidad que ya está pensando en cambiar de cuerpo técnico la próxima temporada, algo que, quizás, debería haberse producido este verano tras el cataclismo de Anfield.

Por otro lado, en estas primeras semifinales de Supercopa de España, el Real Madrid de Zinedine Zidane liquidó al Valencia con hasta 5 centrocampistas sobre el campo: Toni Kroos, Casemiro, Isco Alarcón, Federico Valverde y Luka Modric. Cuantitativa y cualitativamente, el fútbol que desplegó el conjunto blanco sobre el patatal de Arabia Saudí fue arrollador. Controlador absoluto del balón, impuso su ley ante un conjunto que cada día va a más para acabar accediendo a una final a la que nadie le había invitado.

De este modo, el proyecto del técnico francoargelino está creciendo a pasos agigantados en el momento más complicado y cuando ha perdido a sus dos elementos más desequilibrantes: Eden Hazard y Marcelo. Una muestra más de un entrenador indescifrable al que se le ha acusado injustamente de ser un simple alineador y gestor de grupo, pero que, a medida que avanza el tiempo, está ampliando su repertorio táctico a través de la pizarra para recuperar a un conjunto extraordinariamente talentoso.

En el otro extremo de la balanza encontramos al Barça, cuya línea de juego se torna más difusa con el paso de los partidos. Una situación que se entremezcla con la apatía y rendimiento que muestran los futbolistas en cada encuentro. Probablemente, la plantilla necesita un electroshock. Nuevos estímulos y motivos para creer que la Copa de Europa puede acabar en el Camp Nou. Hasta entonces, apelará a su pegada y contundencia en ambas áreas como grandes recursos para luchar en todas las competiciones.

Resulta difícil marcar en rojo una fecha en el calendario futbolístico, pero a lo largo de estos últimos años, el Real Madrid se ha convertido en el Barça y viceversa.

Un fenómeno basado en dos afirmaciones: el Madrid de Zidane ha apostado por reforzar el centro del campo con jugones y una estructura que los potencia mientras que el Barça ha decido renunciar a su identidad para basar sus opciones de triunfo en el dominio de las áreas. Qué tiempos aquellos donde desde la entidad azulgrana se potificaba sobre qué estilo era fútbol y que no y cómo han cambiado las cosas.

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