¿En qué cree Keanu Reeves, la imagen espiritual de Hollywood?

Keanu Reeves está viviendo una especie de reencarnación artística, casi budista, aplicando todo lo aprendido en una vida pasada de dolor, duelo, rechazo, éxitos y críticas, para desligarse de las ataduras de la industria y proyectarse al mundo tal y como es. Y el público lo nota, tanto que a sus 55 años recién cumplidos este 2 de septiembre, es el nuevo novio de la red. El rey de los memes, el elegido que volverá a la Matrix y el actor capaz de viralizarse con una sola foto o un cameo en Netflix. O GIF.

(Autor: Jordan Strauss; Gtres)

Pero llegar a esta segunda vida artística no fue un camino de rosas para él. Sufrió la trágica pérdida de su hija cuando nació sin vida a los 8 meses en 1999. Dos años después, la madre y su ex pareja por entonces, fallecía instantáneamente en un accidente de tráfico. Y durante más de una década acompañó a su hermana en su lucha contra la leucemia. Entre medias vivió el dulce sabor del éxito gracias a Bill & Ted, Speed, Un paseo por las nubes, Le llaman Bodhi (o Punto límite) y la trilogía de Matrix, pero también el olvido cuando varias de sus películas cayeron en el rechazo de la taquilla entre 2005 y 2013 y por ende, de la industria. Pero él perseveró y hoy es un ejemplo para muchos artistas. Es el actor que refleja más humanidad que ninguno, el que parece tener los pies en la tierra lejos de la fama y al que el público parece tener un cariño especial.

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Con la imagen de espiritualidad que parece representar en Hollywood, nos preguntamos, ¿en qué cree Keanu Reeves? ¿Qué religión o qué metodología de vida practica para siempre responder con amabilidad a los fans que le piden fotos y autógrafos a diario, y para rellenar la red con tantas historias de generosidad?

Hay quienes creen que Keanu Reeves es ateo o que practica el budismo desde que estudió su filosofía cuando hizo Pequeño Buda (1993) a los 28 años, y quizás sea cierto que aplique algunos de sus principios en su vida, pero la verdad es que, tan reservado como siempre, a él no le gusta hablar públicamente sobre su fe y creencias.No he tomado refugio en el darma” es todo lo que dijo en una entrevista a Details Magazine en 2008 al respecto.

En alguna ocasión afirmó que cree en la existencia de Dios y el Mal, pero que no los imagina “como seres con tridentes o barbas largas blancas”, según dijo a TV Review en 1997. No le gusta hablar del paraíso porque cree que “es un lugar donde no es necesario hablar, simplemente se es”.

Afirma que sus creencias espirituales son algo “personal” y “privado”, y por eso no suele hablar de ello, sin embargo durante la promoción de El poder del Tai Chi en 2013 dijo a The Daily Beast que él cree “en Dios, la fe, la fe interior, el ser uno mismo, la pasión y esas cosas”, añadiendo entre risas que se considera una personal “muy espiritual y sumamente generosa”.

Y generoso es. Y mucho. Fundó una ONG para la lucha contra el cáncer sin utilizar su nombre y lleva varios años apoyando otras organizaciones similares, como el hospital infantil de Toronto, SickKids, o PETA en favor de la protección animal. Su pasión por su profesión y el respeto a las películas que hace lo llevó a rechazar un porcentaje de taquilla de las dos entregas finales de Matrix -que habían añadido otros $38 millones a su salario- para que los productores pudieran utilizarlo en el presupuesto para los efectos especiales del filme.

Se describe como un hombre solitario (The Guardian), algo que capturó a la perfección el meme de “Keanu triste” cuando un paparazi lo captó con mirada nostálgica sentado en un banco a solas. Difícil imaginar a Brad Pitt o George Clooney haciendo lo mismo.

Existen cientos de historias sobre su cercanía con los fans, su amabilidad cada vez que le piden una foto o el respeto que tiene a las mujeres que posan a su lado evitando tocarlas. Incluso existe un vídeo en la red donde un grupo de afroamericanos se encuentran con él en una gasolinera y parecen provocarle una reacción al acusarlo de “utilizar el nombre de Dios en vano” cuando Keanu maldice al descubrir que lo estaban filmando. ¿Su respuesta? Ante la provocación mantiene la calma y pide perdón, y le dice al supuesto fan que aprenderá de su error y no volverá a hacerlo. ¿Se imaginan a otro famoso manteniendo así la calma y haciendo lo mismo? Solo puedo pensar en Richard Gere, el gran budista de Hollywood.

Aunque es difícil explicar la pregunta que planteamos a falta de más confesiones, Keanu practica la amabilidad inteligente, consciente de su influencia pero sin dejar de ser él mismo, manteniendo una imagen impecable de estrella cercana que representa una humanidad pocas veces vista en súper estrellas. Un ser humano que, crea en lo que crea, sin dudas busca practicar una espiritualidad bondadosa y humana. Y tanto lo reconoce el público con esta faceta que todos podemos entender esta frase que leí una vez en redes sociales sin tener que explicarla: “En un mundo de Kanye Wests, sé un Keanu Reeves”.

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