Emma Thompson explica por qué no puede trabajar con John Lasseter

Un poco de historia reciente: en noviembre de 2017, John Lasseter –entonces director creativo de Pixar y Walt Disney Animation Studios–, comunicó su decisión de tomarse seis meses de excelencia tras recibir múltiples acusaciones de acoso sexual a miembros de su equipo, creando un “ambiente sórdido” en la empresa. A aquel bombazo siguió, en junio de 2018, el anuncio por parte de Disney de que Lasseter abandonaría la compañía a finales de ese año.

Emma Thompson se niega a trabajar con John Lasseter tras las acusaciones de acoso sexual contra el ex-director de Pixar  (Imágenes: Yahoo Lifestyle)

Finalmente, el pasado mes de enero, Lasseter fue contratado para dirigir el estudio Skydance Animation, fundado en 2017. Allí le ha sido encomendada la dirección de dos proyectos, Luck y Split, para los que el creativo contaba con la actriz Emma Thompson –que había firmado un contrato anteriormente. No obstante, se acaba de revelar que la británica de 59 años comenzó inmediatamente a negociar su salida del proyecto –una decisión que se habría hecho definitiva el pasado 20 de enero, y que la actriz defiende en una carta publicada por el diario LA Times.

Me resulta raro que ustedes y su compañía pensasen en contratarme con el patrón de conducta inapropiada del señor Lasseter, dado el clima actual en el que cabría esperar que las personas con el poder que ustedes ostentan asumiesen su responsabilidad”.

Tras la contratación de Lasseter, el director ejecutivo de Skydance Media David Ellison envió un email a todo su equipo para recordarles que el ex-creativo de Pixar estaba “obligado por contrato a comportarse profesionalmente”, y Lasseter tuvo reuniones con los trabajadores en las que pidió una oportunidad para demostrar su buena conducta.

Por su parte, Thompson se pregunta en su carta cómo deberían sentirse las mujeres sabiendo que el comportamiento de Lasseter está sujeto solamente por un contrato y que cualquier respeto con el que se las trate es “una interpretación, y cuánto dinero reciben las mujeres de la compañía para darle su segunda oportunidad cuando él “probablemente recibe millones de dólares por ello”.

También se pregunta por qué a los empleados de Skydance no se les dio la oportunidad de expresar su opinión con respecto al contrato de Lasseter antes de que este fuese firmado, y si (después de que Skydance revelase que no se había llegado a ningún acuerdo entre Lasseter y sus acusadoras) las trabajadoras debían “sentirse reconfortadas porque otras mujeres que consideran que trabajar con Lasseter descarriló sus carreras NO recibiesen dinero por ello”.

Thompson concluye: “Soy totalmente consciente de que siglos de apropiación del cuerpo de las mujeres sin el consentimiento de estas no van a cambiar de la noche a la mañana. O en un año”.

Pero también soy consciente de que si la gente que ha alzado su voz –como yo– no asume una postura como esta, entonces es muy improbable que las cosas cambien al ritmo que requiere proteger a la generación de mi hija”.

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