Todo sobre Emily Carey, de 'La Casa del Dragón': desde sus problemas de salud mental durante el rodaje hasta su cambio físico

·4 min de lectura
Photo credit: Instagram @theemilycarey
Photo credit: Instagram @theemilycarey

Puede que si te decimos el nombre de Emily Carey no te suene demasiado, pero te aseguramos de que la has visto mucho más de lo que crees. No solamente en La Casa del Dragón, la precuela de Juego de Tronos, sino en muchísimas otras películas que estamos casi segura de que has visto una vez en tu vida. Y es que la actriz británica es toda una experta en dar vida a personajes principales en su infancia.

Ha sido la encargada de darle vida a la joven Diana Prince a sus 12 años en Wonder Woman en 2017 (sí sí, la protagonizada por Gal Gadot) o a una jovencísima Lara Croft en Tomb Raider, entre otros papeles. Todo un logro para una actriz que aún no tiene ni 20 años (cumplió los 19 el pasado mes de abril). Pero sin duda es su último papel como Alicent Hightower en La Casa del Dragón (o mejor dicho como la versión joven de Alicent Hightower) el que ha conseguida ponerla en el punto de mira internacional.

Y es que esta precuela, una de las más esperadas de los últimos años, es el tema de conversación del momento y tanto ella como otra de sus jóvenes compañeras de reparto, Milly Alcock, son las chicas de moda ahora mismo. No es para menos: los fans de Juego de Tronos llevaban esperando tres años algo de contenido nuevo de su serie favorita (considerada por muchos como una de las mejores series de la historia).

La salud mental de Emily en el rodaje de La Casa del Dragón

Un papel que ha sido un todo un reto para la actriz. Como confesó en una entrevista con la revista Glamour, "fue muy aterrador y petrificante" al principio, un camino no exactamente de rosas en el que "ha habido muchas lágrimas". Sin embargo al final la actriz descubrió que tenía bastante en común con su personaje. "Nuestros cerebros funcionan de forma similar. Respondemos de forma muy emocional" afirmó.

Tanto para Emily como para Milly Alcock, quien da vida a la versión más joven de Rhaenyra Targaryen, era la primera vez en una producción tan grande y ambas se han apoyado mucho durante el rodaje. "Tuve un gran bajón en mi salud mental. Hay una diferencia entre salud mental y enfermedad mental, y yo soy un ser humano mentalmente enfermo. Creo que hay que tratar las enfermedades mentales de la misma manera que se trataría una enfermedad física. Y no me avergüenza hablar de ello. Mi enfermedad dio un giro en medio del rodaje porque no me estaba cuidando como debía. Fue un proceso para tratar de recuperar mi cerebro al mismo tiempo que rodaba este trabajo" confesó Emily. "Pero Miguel era una gran ayuda. Millie fue una gran ayuda. Todos mis compañeros de rodaje lo fueron".

También las alfombras rojas y el hablar con la prensa es un motivo de preocupación para Emily. "Me pongo muy nerviosa con la prensa y me angustian mucho las alfombras rojas, no me va bien en ellas. Internamente, no me gusta. Es la parte de mi trabajo que menos me gusta, aunque suele ser la parte que la gente idealiza".

Pero tener una gran amistad con sus compañeros de reparto ha ayudado mucho a combatir esa ansiedad. "Tener a mis mejores amigos allí, que me apoyaron durante toda la experiencia, fue increíblemente gratificante y emotivo. Es tan revelador y tan importante de quién te rodeas. Tengo el mejor grupo de amigos y podría hablar de ellos durante horas y horas" relataba Emily.

Cómo mejoró Emily Carey su salud mental

Para alejarse de esos problemas y ansiedad, la actriz ha confesado que tiene sus métodos. Lo primero, cuenta, es "reconocer cómo funciona tu propio cerebro" y "los diferentes tipos de descanso que puedes tener".

"Me di cuenta de que a veces necesitaba encerrarme, pero al mismo tiempo tenía que reconocer cuándo me estaba aislando. Cuando necesitaba volver a salir y decir: 'Oye, ¿puede venir alguien a sentarse en esta cama y ver la televisión conmigo? Así no estoy sola'. Creo que sólo tienes que tomarte tiempo para conectar contigo mismo. El cerebro y el cuerpo trabajan en conjunto" explicaba en su entrevista a Glamour.

El cambio físico de Emily Carey

El papel al que da vida en la serie no le obligó a tener que pasar por ningún cambio físico brutal. Ya que, como hemos comentado anteriormente, encajaba muy bien en la figura de Alicent Hightower tanto física como mentalmente.

Sin embargo al llevar tanto tiempo tanto en la gran como en la pequeña pantalla, es inevitable que si echamos la vista atrás veamos lo mucho que ha cambiado la actriz. A fin de cuentas la hemos conocido como adolescente. Aunque eso sí, nos hemos dado cuenta de que lleva presumiendo de abdominales desde que era mucho más joven:

En cuanto a ejercicio no ha compartido rutinas ni deportes que le guste especialmente realizar, pero sí ha confesado su amor por la meditación en alguna ocasión. "La meditación es genial. Me encanta meditar y conectarme físicamente porque me conecta con mi cerebro y mis emociones" explicó la actriz.