Estoy embarazada y quiero donar sangre ¿es posible?

Durante el embarazo hay un buen número de cuestiones a las que debes prestar atención, como prohibiciones, consejos y situaciones que, pese a que no te lo esperas, resultan claves para que tu gestación avance de la mejor forma y no tengas problemas sobrevenidos. Debes controlar qué comes, dejar de fumar y cuidar tu salud con mayor atención. 

Es normal que ante tal cantidad de cambios, que además no son generales, sino que muchos se circunscriben a periodos concretos de la gestación, te acaben asaltando dudas sobre si puedes seguir donando sangre como hasta ahora lo hacías, o si es recomendable que no lo hagas.

La respuesta es clara: no. Si estás embarazada no solo no debes donar sangre, sino que no es recomendable hacerlo cuando des a luz. Es necesario que guardes un tiempo prudencial y que lo consultes con tu médico.

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El cuerpo humano necesita tiempo para reponer la sangre donada

La razón por la que no debes donar sangre si estás embarazada es que el ritmo al que repondrás la sangre que dones será mucho más lento que cuando no lo estabas. No en vano, tu circulación ahora es doble: existe una comunicación directa entre la placenta y tu propio torrente sanguíneo que está demandando más esfuerzo, mientras que el feto y tú compartís recursos vitales.

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Estoy embarazada y quiero donar sangre ¿es posible?

Tal vez no lo sepas, pero el cuerpo humano tarda hasta dos meses en volver a disponer de la sangre que has donado, mediante un proceso que tiene varias etapas. Primero se repone la sangre, que como vehículo es más fácilmente de producir, y dos días después el nivel de plaquetas vuelve a ser el que era. Sin embargo, hasta que no pasan 60 días no se alcanza el nivel inicial de hematíes.

Estos plazos para reponer la sangre son algo mayores en el caso de una mujer embarazada, pues el desajuste que siente el organismo es mayor. Esto produce un estrés en el organismo, fruto de la falta de un recurso que necesita y que descompensa su estabilidad.

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La anemia está detrás de esta precaución

Como consecuencia de donar sangre estando embarazada podrías desarrollar anemia, y esta a su vez trasladar sus consecuencia al feto, no alcanzando a transportar el suficiente hierro por medio de la placenta. Esta es una cuestión muy seria, porque supone una crisis en cadena que podría afectar incluso al nacimiento del bebé. La pérdida de eritrocitos puede causar una carencia de oxígeno en la nutrición del feto, entre otras situaciones carenciales de recursos derivados de una pérdida de agilidad circulatoria.

Por este motivo, las autoridades sanitarias establecen una prohibición expresa de donar sangre a las embarazadas, tanto durante su periodo de gestación, como pasados unos meses tras el parto, que pueden variar entre seis meses y un año. Otros médicos ponen el límite en relación con la lactancia. 

En el caso de que el nacimiento fuera por cesárea, razón de más para extender esta prohibición, pues hay una mayor pérdida de sangre por parte de la madre, fruto de la intervención, que requiere más tiempo para ser compensada.

En resumen, donar sangre es es un acto de altruismo maravilloso, pero las autoridades médicas tienen en cuenta que, cuando estás embarazada, tus decisiones pueden implicar a dos personas y que, en este aspecto, más vale prevenir que curar.

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