Ni Elsa Pataky ni 'Interceptor' necesitaban ese cameo sorpresa forzado con cuchara

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ATENCIÓN: este artículo contiene spoilers de Interceptor.

Cuando miramos Interceptor sin ningún tipo de expectativa (jamás deberíamos tenerlas muy altas con esta película), entonces podemos dejarnos llevar por el festín de patadas, músculos, acrobacias y frases heroicamente simplonas en este show de Elsa Pataky “a la Steven Seagal”. Y es que si bien las opiniones de la crítica y el público no están siendo muy favorables, lo cierto es que la película está arrasando en Netflix -en España, EE.UU. y otros países-, ocupando la plaza número uno en el ranking de lo más popular de la plataforma desde su estreno el viernes 3 de junio.

A pesar de tratarse de una trama poco convincente, Interceptor juega en un terreno intencional. Aquí la tontería y el sinsentido forman parte de su gracia, recuperando, homenajeando o mofándose del cine de Seagal, Chuck Norris, Arnold Schwarzenegger o Bruce Willis, a través del humor ligero y las frases de una línea en primer plano a lo malote de turno. Si somos conscientes de sus intenciones, entonces Interceptor puede ser una herramienta dirigible para pasar el rato. Hasta que llega un cameo muy comentado.

Mayen Mehta como Shah y Elsa Pataky como JJ Collins en 'Interceptor'. Cr. Brook Rushton/Netflix © 2022
Mayen Mehta como Shah y Elsa Pataky como JJ Collins en 'Interceptor'. Cr. Brook Rushton/Netflix © 2022

Primero pongámonos en situación. Interceptor se centra en la capitana J.J. Collins, quien ha sido relegada a un puesto en una base interceptora de misiles nucleares en medio del Pacífico como una especie de castigo machista por haber denunciado a un general de acoso sexual. Ella llega con el mismo compromiso de siempre a su nuevo rol, entregada por completo a su servicio militar. No obstante, enseguida debe tomar las riendas de la base y protegerla con uñas y dientes ante la invasión de un grupo terrorista que ha robado misiles nucleares, apuntándolos directamente hacia diferentes ciudades de EE.UU. Ella es, básicamente, la única que puede detenerlos. Todo el país depende exclusivamente de sus bíceps, mente rápida y frases afiladas que enrabietan al enemigo.

Con esta premisa resulta instantáneo tener la sensación de estar reviviendo aquel cine de acción de los 90, donde los héroes masculinos se lanzaban en misiones imposibles, armados hasta las trancas y siempre salían airosos. Y donde el humor ligero y la tontería más absurda formaban parte del encanto que las convertían en el placer culposo de muchos espectadores. Y Elsa Pataky lidera por sí misma este show sin ningún problema. Su entrega es tan absoluta que resulta evidente que se ha quedado a gusto lanzando patadas, puñetazos y cabezazos a diestro y siniestro, cumpliendo su gran sueño profesional. Por eso el cameo sorpresa que incluye la película se antoja innecesario y forzado, sirviendo como un mero vehículo comercial que no aporta nada.

Les hablo del evidente cameo de Chris Hemsworth, el marido de Elsa Pataky y productor ejecutivo de la película, más conocido por el mundo entero como el Thor de Marvel. El actor aparece en varias escenas interpretando a un vendedor de televisores de Los Angeles, que se queda prendado a la transmisión en directo desde la base marítima, reaccionando como estúpido de turno a la valentía de la militar. O no se entera o no le importa, pero básicamente actúa como si el ataque nuclear no fuera inminente ni su vida corriera peligro, aportando una tontería que cae en el humor gamberro y absurdo, sin seguir la línea cómica que la película está forjando. En otras palabras, sirve en el rol de bufón sobrante.

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Al verle aparecer con cabellos largos, barba y barriga inminente, enseguida me vino a la mente la imagen de ese Thor deprimido, sin músculos y con tendencia al humor ligero que venimos viendo en el Universo Cinematográfico de Marvel. Y no pude evitar cuestionar a cuento de qué aparecía de esta guisa en Interceptor.

Si ni él ni su nueva película como el héroe de Asgard necesitan promoción en una cinta de Netflix, entonces imagino que su aportación tendría más que ver con impulsar el interés por Interceptor. Es decir, si los fans de Marvel saben que él aparece, entonces seguramente querrán descubrir su cameo y comentarlo en redes, generando una burbuja que se incline por generar más atención sobre la película. Sin embargo, su cameo sobra.

Por un lado, a nivel comercial quizás ayude a Interceptorpero no le hace ningún favor a Elsa Pataky. Porque ella sola logra cargar con el peso de la acción y el humor ligero, sin necesidad de que Chris Hemsworth aparezca para impulsar nada. Al contrario, el humor gamberro que representa parece una copia directa de los cameos de Brad Pitt en Deadpool 2 o La ciudad perdida, el humor de Ryan Reynolds y el Thor de Marvel, carente de originalidad alguna que no hace más que jugarle en contra a Interceptor.

Porque si bien a los fans de Marvel o conocedores de su universo les puede resultar gracioso ver al actor de repente y sin aviso, al final su personaje aporta un estilo cómico de bufón que se diferencia demasiado del humor de Interceptor, rompiendo la burbuja que crea Pataky con su homenaje al cine de acción de los 90. Y como la cámara vuelve varias veces a él, esa burbuja se pincha hasta romperse del todo, creando una desconexión con la historia principal que se antoja completamente innecesaria.

Puedo entender que el marido de la actriz quizás haya querido aportar su fama a favor de la película con la posible intención de atraer a más espectadores, pero lo cierto es que Elsa Pataky podía sola en este caso, como puede su personaje, y ese cameo termina por irritar más que aportar.

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