Ellen DeGeneres, un icono televisivo destronado por el escándalo

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Fue la reina de las tardes televisivas estadounidenses, dueña de récords de audiencia y adorada por las grandes estrellas de Hollywood, pero ni siquiera ella se ha salvado de las consecuencias arrolladoras del escándalo.

Ellen DeGeneres ha anunciado que pondrá fin a su programa en 2022 para buscar nuevos desafíos. Lo ha hecho emocionada y asegurando que la decisión no está relacionada con las acusaciones que la colocaron en el ojo del huracán. Sin embargo, el espaldarazo de la audiencia con sus cotas más bajas de share augura lo contrario.

Ellen DeGeneres, una comediante que rompió barreras y tabús en la televisión de su país, que llegó a tener a Hollywood a sus pies, comienza el cierre de su etapa como mito televisivo en su momento más bajo.

Ellen DeGeneres - File Photo by: zz/KGC-158/STAR MAX/IPx 2016 7/10/16
Ellen DeGeneres - File Photo by: zz/KGC-158/STAR MAX/IPx 2016 7/10/16

Desde hace varios años el talk show de Ellen era la cita obligada para cualquier personaje que quisiera promocionarse. Si una estrella presentaba disco, película o serie tenía que pasar por aquel sofá, prestarse a las bromas y formar parte del show. Era el escaparate principal de la televisión en abierto, sin embargo todo cambió después de julio de 2020 cuando BuzzFeed News publicó un exposé que dejaba al descubierto el ambiente de trabajo tóxico que sufrían algunos de los empleados del programa, incluyendo incidentes de “intimidación, miedo y racismo”.

Ellen despidió a tres de sus productores y se disculpó públicamente, por redes y al volver al programa, asegurando que no era consciente del problema, y prometiendo cambios para crear el ambiente empático y amable que promovía desde las pantallas. Y si bien ninguna de las acusaciones estaba dirigida hacia ella, su imagen quedó dañada. Después de todo, ella es el rosto del programa, productora y jefa. Volvió al show en septiembre tras las vacaciones de verano comenzando con una disculpa e intentando hacer borrón y cuenta nueva, pero la audiencia no compró el mensaje.

A pesar de que aquel retorno consiguió su mayor rating en cuatro años -seguramente por el interés mediático de sus palabras- los espectadores optaron por abandonar el barco poco después llevando a que el programa bajara a una audiencia de 1.5 millones por episodio cuando llegó a convocar a más 4.2 millones en sus mejores épocas. Tampoco ayudó la pandemia de coronavirus que obligó a grabar el programa desde la casa de Ellen, perdiendo la gracia de su plató, la visita de invitados, etc. 

Emocionada, Ellen agradeció a sus espectadores y aseguró que el programa “fue la experiencia más grandiosa” de su vida, pero que tal y como hizo en 1997 cuando decidió salir del armario ante el mundo, su naturaleza le pide que siga sus instintos y, en definitiva, siempre supo que la temporada 19 “sería la última”.

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Ellen declaró a The Hollywood Reporter que llegó a barajar la posibilidad de dejar el programa en 2019, pero que finalmente renovó por tres años más con la idea de que sería su despedida. Es decir, que por más que el escándalo del ambiente tóxico y la bajada de audiencia puedan parecer motivos suficientes como para ponerle fin a estos 19 años en antena, la verdad es que era una decisión que Ellen ya había tomado hace tiempo. Y tras casi dos décadas de una vida dedicada al programa, se puede entender que necesite nuevos desafíos, como apunta en la entrevista. 

Solo que sería una pena que su legado televisivo quede marcado por una despedida acechada por la sombra del escándalo. Y es que Ellen DeGeneres ha sido un verdadero mito viviente de la televisión estadounidense.

Nacida hace 63 años en Luisiana, Ellen comenzó su carrera como comediante en los años 80s, pasando por diferentes series y programas hasta que logró su propia sitcom en 1994, Ellen. Su popularidad fue subiendo como la espuma, sobre todo después de que en 1997 revelara al mundo su condición sexual definiéndose como ‘gay’ y no ‘lesbiana’ ante su rechazo personal contra la palabra. “Me sonaba a algún tipo de enfermedad” dijo a la revista TIME a través de una portada histórica.

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A lo largo de 1997, Ellen se fue colando en los hogares de su país, no solo por su gran sentido del humor como actriz del género sino, más bien, por su faceta más personal recurriendo a la táctica de trasladar su historia a su personaje en la sitcom. De esta manera, al mismo tiempo que ella confesaba al mundo su orientación sexual, también lo hacía su personaje en Ellen haciendo que el programa cambiara de tono y explorara diferentes problemas sociales de la comunidad LGBT. Fue algo nuevo para la televisión de entonces y un giro radical que convirtió a Ellen en una figura más dentro de los hogares estadounidenses.

De esta manera, Ellen continuó su liberación pública confesando a los televidentes los traumas y alegrías que han formado parte de los diferentes capítulos de su existencia. Como fue el caso de su sonada entrevista a Diane Sawyer de 1998, donde reveló el terrible episodio que vivió con su familia cuando su padre la echó de casa debido a su orientación sexual.

Tras abrirse en canal, Ellen se ganó los corazones de su país convirtiéndose en la nueva reina de la televisión con el estreno de The Ellen Show en 2001, y más tarde con The Ellen DeGeneres Show en 2003. Triunfó prestando la voz a Dory en Buscando a Nemo y su secuela, formó una de las power couples de Hollywood con su esposa Portia de Rossi tras contraer matrimonio en 2008 y convirtió su imagen en un mensaje viviente de aceptación, lucha activista y amabilidad.

Por su sillón han pasado la gran mayoría de estrellas de la industria del entrenamiento, ha compartido historias humanas y apoyado muchas campañas, ayudando a madres solteras, personas enfermas y un largo etcétera. Ha sido responsable de algunos de los momentos más virales de la televisión de su país, llegando a crear su propio servicio similar a YouTube pero solo para su programa.

The Ellen DeGeneres Show ha ganado 61 premios Emmy, superando el récord del talk show de otra reina de la televisión estadounidense como Oprah Winfrey (con 47). Ha presentado los Emmy, los Grammy y los Óscar, siendo la responsable del segundo tuit más retuiteado en la historia de la red del pajarito con aquel selfie tomado en directo. Cada uno de sus trabajos como anfitriona de ceremonias fue recibido con aplausos y halagos, ha publicado cuatro libros, lanzado una línea de ropa y accesorios y es dueña de la Medalla Presidencial de la Libertad.

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Según la revista Forbes, Ellen acumuló unas ganancias de $87.5 millones en 2018, ha sido nombrada una de las mujeres más poderosas del mundo y suma 78.9 millones de seguidores en Twitter y otros 98.4 millones en Instagram. Es decir, durante un tiempo parecía que su legado y peso en la industria no tenía límites.

Pero el escándalo que señaló el ambiente de trabajo tóxico de su programa le salpicó de lleno. Aunque ninguna acusación ha sido contra ella, su liderazgo quedó tan marcado que la cultura de la cancelación se ocupó del resto. Entre la polémica, el coronavirus, la ausencia de originalidad tras casi dos décadas en antena y la falta de estrellas dispuestas a pasar por su programa -se rumoreó que muchas celebrities no querían participar tras el escándalo- el programa ha ido cayendo en picado.

Se rumorea que Warner Bros. habría tanteado a Jennifer Aniston para tomar su relevo con otro programa (Variety), otros dicen que Tiffany Haddish podría convertirse en la nueva anfitriona diurna de la televisión estadounidense (Page Six), pero sea como fuere, Ellen se prepara para decir adiós a 19 años como mito televisivo. Ojalá consiga superar el bache que cavó el escándalo y logre despedirse manteniendo ese legado de tantos años de trabajo lo más intacto posible.

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