Ni Elizabeth Taylor pudo salvar a Montgomery Clift, el actor del suicidio más largo de Hollywood

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Olvidado por muchos y recordado por pocos, Montgomery Clift fue uno de los primeros actores de método en Hollywood y el responsable de imponer la imagen masculina del galán sensible en el cine. Su talento e intensidad eran tan potentes que su nombre debería haberse impregnado en las páginas de la historia del cine a la altura de figuras como James Dean y Marlon Brando, dos actores que precisamente imitaron su estilo en la gran pantalla. Sin embargo, al mejor amigo de Elizabeth Taylor el destino le tenía deparado un camino diferente.

(Dr. Macro / Dominio Público / CC)
(Dr. Macro / Dominio Público / CC)

Clift fue un actor que en sus buenos años marcó tendencias, y a pesar de negarse a formar parte del mundillo rosa que le rodeaba, era el confidente y amigo inseparable de Liz Taylor. Él tenía 29 y ella 17 cuando se conocieron el día que Paramount Pictures lo obligó a llevarla como su cita al estreno de La heredera (1949). Él no quería pero esa noche se rieron tanto que forjaron una amistad que los vio ascender a pasos agigantados hasta que ella se convirtió en la reina de los escándalos amorosos de la época (básicamente porque no tenía reparos en robarle el marido a quien sea). Sin embargo, su carrera cambió el día que tuvo un accidente saliendo de una fiesta de la casa de Liz. Ella le salvó la vida pero él nunca volvería a ser el mismo.

El día del accidente comenzó lo que pasó a la historia como “el suicidio más largo de Hollywood”.

Liz y Montgomery ya eran amigos inseparables cuando rodaron la que muchos definen como la mejor película de ambos, Un lugar en el sol (1951). Y siendo estrellas del séptimo arte, guapísimos y con Hollywood a sus pies, la relación siempre estuvo rodeada de lenguas viperinas que se empecinaban con relacionarlos de forma amorosa. Y aún más cuando se supo que de muy joven, Elizabeth le enviaba cartas de amor pidiéndole que se casara con ella. En cambio, a él siempre le persiguieron los rumores de homosexualidad. Él era el hombre que ella nunca podría tener y ella era la mujer que él hubiera amado si le hubieran atraído las mujeres (o eso cuentan los biógrafos).

Incluso él fue quien le demostró que la actuación no era un juego, que el arte dramático había que sentirlo. “Monty podía temblar y sudar y no paraba cuando el director gritaba corten” contó Taylor antes de morir en 2011. “Tras verlo la primera vez supe que yo había estado jugando hasta ese momento […] Le pedía que no lo hiciera [con esa intensidad], que se soltar cuando la escena terminaba. Viendo su intensidad aprendí a no dejar que me matara pero que la actuación no era un juego, que tenías que sentirlo en tus entrañas”.

Nacido en 1920 en Omaha (Nebraska), Montgomery Clift debutó en Broadway a los 13 años, donde se mantuvo con éxito durante una década hasta que Hollywood llamó a su puerta. Se estrenó en el cine junto a John Wayne en Río Rojo (1948) disparando entonces una carrera que prometía aplausos y gloria durante mucho tiempo. Ya desde sus inicios creó una imagen de rebelde solitario, negándose a firmar un contrato con ningún estudio de Hollywood. Algo impensable para un recién llegado de la época. Decidió apostar por él mismo, esperando a que sus dos primeros largometrajes alcanzaran el éxito para negociar un acuerdo de tres años con Paramount que básicamente estipulaba que él elegiría los proyectos que haría, él aprobaría los guiones, tendría siempre a su coach de método como parte de la plantilla y solo trabajaría con tres directores: Billy Wilder, George Stevens y Norman Krasna. Un poder que prácticamente no se repetiría en Hollywood durante muchas décadas.

Debido a su personalidad solitaria y su actitud reacia ante la fama se ganó una imagen de rebelde misterioso, todo lo contrario a la estrella de Hollywood clásica. Vivía en un apartamento pequeño en Nueva York por el que pagaba un alquiler de 10 dólares al mes, viajando a Los Angeles solo por trabajo. Sobrevivía alimentándose de dos comidas diarias y no frecuentaba clubs nocturnos, sino que pasaba sus días leyendo historia, economía, a Chekov y Aristóteles, o visitando la Corte en jornadas dedicadas a casos criminales importantes. No le importaban las apariencias aunque tenía uno de los rostros más expresivos y perfectos de Hollywood.

A lo largo de 18 años trabajando en la industria hizo 17 largometrajes, como la inolvidable De aquí a la eternidad (1953), El baile de los malditos (1958) con Marlon Brando, Vencedores o vencidos (1961) con Burt Lancaster, así como la última película de Clark Gable y Marilyn Monroe, Vidas rebeldes (1961); aunque su carrera se divide de forma radical después del 12 de mayo de 1956. El día que comenzó su largo suicidio.

Esa noche, Elizabeth Taylor y su segundo marido, Michael Wilding, daban una fiesta en su casa de Beverly Hills, aunque no era una noche para celebrar. Había mucha niebla en la carretera y la pareja ya estaba a punto de la separación (la anunciaron pocos meses más tarde) después de que la revista Confidential publicara que el marido había llevado strippers a su casa mientras Liz rodaba Gigante (1956). Montgomery era uno de los invitados pero se sentía incómodo en medio de la pareja que no tenía reparos en airear sus trapos al sol delante de otros, y había decidido no asistir dándole la noche libre a su chofer., Pero Liz insistió tanto -por entonces estaban rodando otra película juntos, El árbol de la vida (1957)- que alquiló un coche y terminó yendo. Sin embargo, la velada fue un desastre y a la medianoche se marchó al mismo tiempo que Kevin McCarthy, que por entonces rodaba La invasión de los ladrones de cuerpos (1956). Pero a los pocos minutos, McCarthy regresaba agitado con la mala noticia: Monty se había estrellado en una de las curvas cubierta por la niebla.

Elizabeth demandó que la llevaran hasta la escena y aunque se han escrito muchas cosas sobre ella, esa noche salvó la vida de su mejor amigo. “Seguramente no debí tocarlo” contó ella misma en una entrevista. “Pero levanté su cabeza que estaba sobre el volante, el rostro se le estaba hinchando, abrió los ojos y estaban rojos brillantes con el azul del medio aún más brillante. Parecía un alien”. El rostro de Clift estaba irreconocible pero al escuchar la voz de su amiga intentó hablar pero se estaba ahogando. Tenía dos dientes atragantados en la parte trasera de la lengua. Elizabeth insertó su mano y se los quitó, uno a uno, logrando que volviera a respirar.

La ambulancia tardó casi una hora en llegar, seguida por los avispados paparazis. Pero lo curioso es que no existe ni una fotografía del rostro desfigurado de Montgomery ni de Liz a su lado, porque ella los amenazó con dejarlos sin trabajo si se atrevían a darle al gatillo de su cámara una sola vez. Ella era la reina de Hollywood por entonces, la actriz más fotografiada. Y a ella le hicieron caso.

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Today’s movie is also a favorite of mine and also considered by many a great classic film of its time. It is #aplaceinthesun starring #montgomeryclift as #georgeeastman, #elizabethtaylor as #angelavickers, & #shelleywinters as #alicetripp. It is based on the novel #anamericantragedy. It tells the story of a working-class young man who is entangled with two women: one who works in his wealthy uncle's factory, and the other a beautiful socialite. It was inspired by the real-life murder of #gracebrown by #chestergillette in 1906, which resulted in Gillette's conviction and execution by electric chair in 1908. The movie ended up winning six Academy Awards and the first-ever #goldenglobeawardforbestmotionpicture-drama & #georgestevens won the #academywardforbestdirector amongst the other winners. #montgomeryclift & #shellywinters were each nominated but did not win. Costumes were done by the brilliant #edithhead for which she did win an #acdemyawardforbestcostumedesign-black&white. If you look through the #elizabethtaylor stories on the top of my page I have an example of the sketch for the white gown she wore in the film and a picture of her wearing it. Hope you enjoy. I might post another film later. I’m in a #carygrant or maybe #hitchcock kinda mood or maybe both 🤷🏻‍♀️Not sure though. 💖🌈💗 #classichollywoodmovies #oldhollywoodmovies #classicmovies #thegoldenageofcinema #greatestmovies #classichollywoodstars #oldhollywoodstars #classichollywoodera #oldhollywoodmoviestars #vintage #vintagemovies #vintagestyle

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Clift sufrió una fractura en la mandíbula y la nariz, y varias laceraciones faciales que requirieron de cirugía plástica. Y aunque el resultado de la operación fue sorprendente para la época, su rostro no era el mismo. Como consecuencia desarrolló una parálisis facial en la mitad izquierda de su rostro, viéndose obligado a terminar el rodaje de El árbol de la vida con planos de perfil. La película fue un éxito, como había pronosticado el actor, solo porque el público fue a verla por el morbo de ver su rostro desfigurado.

Pero el dolor y el trauma lo llevaron a caer en el abuso de los analgésicos y el alcohol, comenzando un deterioro que lo llevó a la muerte temprana. Su historia siempre estuvo rodeada de rumores que apuntaban a que sus adicciones se debieron al sufrimiento por mantener su supuesta homosexualidad en secreto. Pero en el documental Making Montgomery Clift (2018), varios biógrafos y familiares niegan rotundamente esta sombra gris que persiguió su muerte durante décadas asegurando que él era bisexual y que no lo escondía. Incluso en el año 2000, en los GLAAD Media Awards, Elizabeth Taylor hizo la primera declaración pública sobre la condición de Clift declarando que era homosexual, llamándolo su amigo más cercano y confidente.

Es cierto que cuando reapareció ante el público en El árbol de la vida no solo había sufrido un accidente, sino que también habían pasado casi 5 años desde su última película. Ese deterioro era fruto del sufrimiento pero también del paso del tiempo. Sin embargo, Clift nunca se recuperó de aquel accidente ni física ni emocionalmente. Su comportamiento comenzó a ser errático, el abuso de sus adicciones lo llevaba a olvidar sus diálogos haciendo que los directores tuvieran que rodar sus escenas por partes, convirtiéndose en uno de los actores más difíciles de contratar dado que ninguna aseguradora quería asegurarlo. Incluso Marilyn Monroe dijo antes de morir que Montgomery era “la única persona que conozco que está en peor estado que yo”. Hasta Marlon Brando le sugirió que fuera a rehabilitación.

Incluso Universal Studios lo demandó por ausentarse frecuentemente al rodaje de Freud, pasión secreta (1962) haciendo que el presupuesto aumentara. Y si bien el caso se solventó fuera de los juzgados, el daño a su reputación ya estaba hecho y estuvo cuatro años sin trabajar. Fue gracias a la insistencia de Elizabeth Taylor, que ofreció su salario como forma de seguro, que consiguió un papel a su lado en Reflejos en un ojo dorado en 1966. Pero Clift murió poco antes de comenzar el rodaje, el 23 de julio de aquel año.

Murió solo, en su bañera, por un ataque al corazón. Tenía apenas 45 años y ya sufría de colesterol, cataratas, hernia, colitis, efectos persistentes de la disentería y una tiroides poco activa. Tuvo un funeral de 15 minutos al que no pudo asistir Elizabeth Taylor porque se encontraba rodando una película en Roma, aunque cuenta la historia que envió flores al funeral y lloró todo el día en el set.

Y así se gestó ese suicidio más largo de Hollywood. Algunos biógrafos apuntan a que su caída en la bebida y las pastillas fue culpa de la incapacidad de ser él mismo. Otros culparon a la vergüenza que supuestamente sentía por ser homosexual. Pero nada de ello sería cierto. Clift fue un hombre que vivió cuestionándose su existencia, que sentía la actuación en sus entrañas metiéndose en los personajes al máximo como buen actor de método que era. Pero en los últimos años de su vida esa pasión se apagaba, vivía alejado del mundo, escondiendo su rostro en una casa de cortinas oscuras mientras muchas personas le rehuían en la vía pública o ya no lo reconocían. Su cuerpo no le respondía como antes y su rostro ya no se plasmaba delante de la cámara como antes. Y en esa triste realidad reside su lamentable final.

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Fuentes: Vanity Fair, Wikipedia, You Must Remember This

Imagen: Dr. Macro / Dominio Público / CC

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